Tal vez muy pocas personas se interesan por encontrar la importancia de la democracia: como se defiende y se motiva a las demás personas a comprenderla y preservarla por eso mantienen total indiferencia y frialdad a pesar de los beneficios que ésta les ha permitido.
Describo lo siguiente:
- Como ciudadanos podemos disentir cuestionar decisiones gubernamentales, sin debilitar — de manera deliberada o irresponsable — los pilares que sostienen el sistema democrático como: la separación de poderes, el respeto por los derechos fundamentales, la legalidad y control del poder, la participación pluralista. Elementos ligados a la noción de dignidad humana y al Estado de Derecho.
- Caemos en el absurdo cuando el mismo presidente motiva daños casi mortales contra la democracia, absurdo comportamiento de quien se ha beneficiado de ella cayendo en el despropósito.
- Cuando se genera desconfianza sobre los resultados electorales legítimos, o se pretende concentrar el poder en una sola autoridad, o se desea eliminar los controles institucionales, no estamos ante una crítica, sino ante un proceso de erosión democrática. Eso es degeneración de la democracia en formas de dominación.
- Lo que si debemos de realizar como sociedad es perfeccionar la democracia, entendiendo que no es un sistema cerrado ni acabado; se caracteriza por su apertura al debate, a la deliberación y a la revisión constante de sus prácticas.
- Desde la perspectiva de Jürgen Habermas, enseña que la legitimidad democrática surge precisamente del intercambio racional de argumentos en el espacio público. Por tal cuestionar decisiones injustas, denunciar abusos de poder o exigir mayor transparencia no solo es legítimo, sino necesario para mantener la vitalidad del sistema democrático y en ello deberíamos casi todos los ciudadanos en participar defendiendo la democracia.
- La diferencia y el atropello llega en la utilización de los medios empleados. La destrucción de la democracia llega cuando se recurre a mecanismos de imposición, desinformación o manipulación, buscando debilitar la confianza en las instituciones y sustituir el orden jurídico por la voluntad arbitraria de quien desea mantenerse en el poder.
- La crítica constructiva se apoya en herramientas democráticas: el debate público, la participación ciudadana, el control judicial y los mecanismos constitucionales de reforma. Aquí, el disenso no es un enemigo del sistema, sino uno de sus motores fundamentales. Elementos que para nada están motivados por los actuales detentadores del alto gobierno con sus continuas manipulaciones de los medios de comunicación.
En conclusión:
- Debemos evitar la destrucción de la democracia, no dejarla vaciar de contenido, proteger sus garantías esenciales, debemos reafirmar sus valores y mejorar su funcionamiento.
- El quedarnos quietos – callados conduce al autoritarismo que tanto le gusta a Petro y a su candidato a quien poco le interesa una democracia sólida, inclusiva y legítima.
- Tenemos que motivarnos e invitar a muchas personas a votar por quienes defienden la democracia de frente y no agazapados como el candidato cepeda que se beneficia de ella, pero a la vez busca destruirla para mantener tiranías al estilo latinoamericano que nunca trajeron beneficio o busca revivir sistemas políticos que quedaron extintos desde la caída del Muro de Berlín, en 1989, que no fue un hecho aislado, sino el resultado de varios factores: crisis económica del bloque socialista, las reformas impulsadas por Gorbachov, la creciente demanda de libertad y la reivindicación práctica del principio de dignidad humana.
- El Muro de Berlín, es un recordatorio del poder ciudadano, cuando se moviliza contra estructuras aparentemente inamovibles. El Muro invita a reflexionar sobre los rasgos de la polarización y para nosotros evitar que se interfiera en el presente futuro nuestro.
Tenemos que distinguir entre destruir la democracia y ejércela críticamente para perfeccionarla – a despertar ya