Muchas personas conciben las elecciones como un proceso exclusivo de los partidos políticos, desligado casi del resto de la vida en sociedad por tal se mira como un mero procedimiento que ocurre cada cierto tiempo de la vida del país; esta apreciación genera situaciones críticas que perjudican a toda la nación, por ello debo de alertar y clarificar situaciones:

  1. El proceso electoral debemos entenderlo y asumirlo como un compromiso total consciente de su trascendencia para la ciudadanía,
  2. El desapego por las elecciones hace que la democracia sea frágil, incapaz de defender sus propios fundamentos axiológicos,
  3. No podemos olvidar que muchas personas aprovechan la existencia del sistema democrático, para destruirlo desde adentro, ejemplos existen, Colombia no es la excepción, se confunde la neutralidad del Estado frente a las ideologías que atacan el sistema democrático,
  4. Es imperioso enseñar a la comunidad que la democracia no es un mero mecanismo de procedimiento electoral cada cuatro años, es más que eso: es un sistema fundado en valores como la dignidad humana, el pluralismo, la libertad, la ética, el Estado de derecho. Cuando estos valores no los defendemos, el sistema democrático se vuelve vulnerable como actualmente está sucediendo en Colombia,
  5. No podemos mantener una neutralidad absoluta frente a ideologías totalitarias, sería un suicidio nacional permitir que gracias a la existencia de la libertad logren la destrucción de la democracia, tenemos el deber de ejercer una defensa preventiva del orden constitucional dando orientación para defender las instituciones, y que nunca se permita la vulneración de derechos fundamentales,
  6. La defensa del orden constitucional no es una mera opción política, es un deber moral derivado de la necesidad de preservar la dignidad humana y el bien común,
  7. Esta defensa debe ir acompañada de una reconstrucción moral y cultural, que todos estamos en la obligación de emprender,
  8. Si queremos hablar de legitimidad democrática debemos proteger activamente los valores democráticos y nunca aislarnos y dejar que otras personas asuman nuestras responsabilidades,
  9. Experiencias cercanas nos dicen que debemos actuar con pedagógica cívica para proteger los valores irrenunciables,
  10. Nunca la democracia se mantiene por inercia: exige convicción ética, instituciones firmes, y que cada ciudadano comprenda que la libertad implica responsabilidad,
  11. Estamos percibiendo que desde el poder central se irrespeta el orden constitucional, se hace esencial que los ciudadanos tengan mucha conciencia para defender los valores democráticos, entonces debemos elegir muy bien en los meses de mayo – junio, el futuro de todos está en juego.

CONCLUYO:

  • La democracia colombiana requiere una ciudadanía activa,
  • La libertad política no puede reducirse al voto o a la abstención, implica participación, deliberación,
  • Hoy estamos padeciendo desafíos: polarización, manipulación informativa, no podemos continuar desentendidos – ingenuos el futuro está en juego y lo resolvemos con una decisión ética colectiva:

EL ORDEN CONSTITUCIONAL NO ES NEGOCIABLE DEBEMOS VOTAR POR PROTECTORES DE LA DEMOCRACIA.

Jorge Enrique González Rojas