Opinar es expresar, manifestar o formar un juicio, idea, valoración o creencia personal sobre un tema, situación o persona; e implica discurrir sobre las probabilidades o certezas del caso, siendo un componente esencial de la comunicación y el pensamiento crítico en todo diálogo verdadero. Y opinar públicamente es la manifestación de puntos de vista, preferencias o juicios de valor por parte de los ciudadanos sobre asuntos de interés general (político, social, económico o cultural) constituyendo entonces un pilar de la democracia.
Al opinar sobre los funcionarios que desempeñan un cargo público, mujeres u hombres, es básico informarse bien sobre su desempeño al ejercer sus obligaciones, las que deberían estar relacionadas con su formación profesional, su experticia, y su experiencia en lo público y en un territorio dado. En otras palabras, hablar del desempeño del funcionario en cuestión, y de su formación y experiencia en relación con su cargo, el que se debe mencionar en lugar de su nombre, y este sólo usarlo cuando sea necesario identificar a la persona.
Un funcionario público es toda aquella persona que trabaja al servicio del Estado, desempeñando diversas funciones públicas de forma temporal o permanente, ya sea por elección, nombramiento o contratación; y que es remunerado con fondos públicos. Abarca desde los cargos por elección y los empleados administrativos por nombramiento, hasta los contratistas ocasionales; pero todos ellos sirviendo al interés general y cumpliendo con la Constitución y las leyes, ante las cuales deben responder en tanto que son funcionarios del Estado.
El desempeño, en el caso de estos servidores públicos, se refiere a su rendimiento, pertinencia, ética y claridad al desempeñar sus funciones en el cargo u ocupación respectiva; y considerando además lo económico, social, cultural y político. Son personas que prestan un servicio al Estado, y por lo tanto a la comunidad, ya sea de forma permanente o temporal, mediante un empleo, cargo o comisión en entidades públicas; y por lo tanto respondiendo finalmente a la ciudadanía que paga los impuestos con los que se les paga a ellos.
Una persona es un ser humano con dignidad y valor, sujeto de derechos y deberes con respecto a la sociedad de la que forma parte, entendida esta como un conjunto de individuos que comparten cultura, normas, valores, territorio y política; e interactuando bajo reglas comunes para alcanzar fines colectivos. Al fin y al cabo, los humanos son seres sociales, capaces de concebir, trasmitir y aprender conceptos abstractos, justo como los varios mencionados a lo largo de este breve texto; y con mayor razón los relacionados con la política.
Función, desempeño y personas, son tres temas especialmente indicados para escoger razonablemente los candidatos a un cargo dado; ya sea directamente por parte de las Autoridades Públicas respectivas, o por los ciudadanos al votar por ellos cuando se trata de cargos elegibles. Es considerar a fondo y responsablemente el poder que se les otorga; o sea la facultad de mandar, dirigir y hacer cumplir las normas, basado en la legitimidad, conocimiento o mérito, y que implica la obediencia de otros, ya sea por convencimiento o por obligación.
Finalmente, un candidato, en tanto que se trata de un individuo que aspira a ocupar un cargo público mediante un proceso de elección por los ciudadanos, o que espera ser seleccionado para alguno por la autoridad respectiva, debería estar abierto a responder a las opiniones que sobre su función, desempeño y persona se hagan públicas. Sin embargo, debe procurar concentrarse preferencialmente en las relacionadas con su posible elección, y extendiéndose sobre dichas opiniones solo si son pertinentes a la misma, lo mismo que el humor o la ironía.
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.