Continúo con mis escritos de navidad dedicados a recordar, la transcendencia que tiene para millones de personas el mes de diciembre, época de balances, de uniones en familia y no podría faltar la música que está llena de temas tropicales, porros y cumbias que se repiten cada año y no por casualidad y/o costumbre comercial, porque tienen enorme contenido emocional, psicológico profundo.
En cualquier parte del mundo donde nos encontremos me lo recuerdan colombianos en el exterior: escuchar una canción decembrina es activar la memoria afectiva, así muchas de esas canciones hayan tenido su inicio comercial hace más de 70 años como lo que sucede con la música de BUITRAGUITO, LA BILLOS, PASTOR LOPEZ, etc. Esa música nos regresa a la infancia, activa recuerdos familiares y más si esas personas ya partieron de este mundo, entonces el vínculo familiar se hace más vital, no podemos olvidar que en Colombia canciones interpretadas por esos excelentes músicos levanta emociones colectivas que se expresan por ejemplo en la Feria de Cali, donde siempre repetimos cantantes o los nuevos deben interpretar a los Hispanos, Los Corraleros de Majagual, Los Melódicos, como ocurrió con el fenómeno de la Orquesta Los 50 de Joselito.
No exagero al escribir que así durante el año aparezcan nuevos cantantes, en diciembre retornamos a la música de siempre como repitiendo ciclos porque su propósito es totalmente emocional, no innovador, esa música no muere, no envejece, nos alegra las reuniones familiares y de barrio y también nos integra como colombianos: es memoria, es identidad, es nostalgia, espiritualidad, comunidad barrial y sentimiento y gracias a ello diciembre es un mes mágico con luces en las casas, en las calles con faroles, velitas, natilla, torta de pastores.
Imposible en fin de año no escuchar las canciones siguientes que son símbolos culturales de la navidad colombiana:
Diciembre alegre, La víspera de año nuevo, El Ron de Vinola, Compae Heliodoro, escritas por Guillermo Buitrago, que murió en 1949, pero que en sus 33 años de vida nos dejó vallenatos primigenios interpretados en guitarra y no en acordeón, símbolos culturales de la Navidad Colombiana, ejemplo de cómo el arte puede perdurar más allá de la vida del artista.
Finalizo escribiendo sobre la canción LA VISPERA DE AÑO NUEVO, nos expresa una mezcla de: alegría, nostalgia, esperanza, en un lenguaje sencillo evoca la familia y el reencuentro, es un acto colectivo alegre con reflexión melancólica que le da contenido humano al fin de año con mucha profundidad en medio del jolgorio, dándonos esperanza de vida en el nuevo año que inicia, es sin duda la crónica emocional del pueblo colombiano, frente al paso del tiempo ido y el que iniciamos llenos de esperanza.
Saludos para todos.