Cali sigue siendo la ciudad más violenta de Colombia y la alcaldia de Alejandro Eder, entrega para Cali , un pésimo balance en sus 2 años de gobierno:
- En el año 2025 crecen los homicidios en un 12%, respecto al 2024 , al pasar de 848 a 952 homicidios, en el promedio más alto en los ultimos años, 2.85/dia
- Se proyectan al cierre del año, más de 1.039 homicidios, que superá la barrera de los 1.000 homicidios / año. Así mismo, los homicidios del año 2023 ( administracion Ospina ), cuando se presentaron 1.013
- Es ampliamente , la ciudad del pais, con la tasa de homicidios /100.000 hab. más alta. Gobierno Eder Al 30 de noviembre de 2025, las estadísticas oficiales registran 952 homicidios, una cifra que, comparada con los mismos 11 meses del 2024, de 848 homicidios, es preocupante, por ser el mismo gobierno del alcalde Eder. Los sectores más afectados continúan siendo el oriente, la ladera y parte del centro, donde se ubican los principales focos de homicidios relacionados con microtráfico, ajuste de cuentas, intolerancia social y disputas territoriales entre grupos armados locales.
2024 vs 2025
En 2024, Cali en el mes de noviembre cerró con 848 homicidios y una tasa de 37,1 por cada 100.000 habitantes, la más alta entre las principales capitales del país. Para 2025, muestra la misma tendencia, en el mes de noviembre cerró con 952 homicidios y una tasa de 41,7 por cada 100.000 habitantes, evidencia la persistencia de un problema estructural que no cede ante los planes oficiales de seguridad, las promesas de patrullajes inteligentes ni el uso de nuevas tecnologías.
Contraste con otras grandes ciudades.
Bogotá registra una tasa a noviembre de 2025 de 14 homicidios por 100.000 habitantes, Medellín alcanza 10,6.Y Barranquilla registra una tasa a noviembre de 29, 1 homicidios por 100.000 habitantes, teniendo en cuenta que hay una gran diferencia en el numero de habitantes que Cali. Esta brecha confirma que Cali concentra el mayor nivel de violencia letal urbana en el país, muy por encima del promedio nacional.
Más allá de las cifras, el impacto humano es devastador: miles de familias caleñas han perdido a sus seres queridos en una ciudad donde la violencia parece haberse normalizado. La situación demanda una respuesta integral, basada en inteligencia policial, presencia judicial efectiva, inversión social y liderazgo político.
Cali no puede seguir manejando con estadísticas parciales la violencia, y encabezando las listas de muerte. La ciudad necesita una política de seguridad urbana de largo plazo, centrada en salvar vidas, no en administrar cifras.

