El Banco de la República pondrá en marcha en 2025 el sistema BRE-B, una plataforma de pagos de bajo valor que permitirá transferencias y pagos instantáneos entre personas y empresas, sin importar la entidad bancaria. Estará disponible las 24 horas del día y sin costo durante sus primeros tres años. El proyecto busca transformar la manera en que circula el dinero en el país, reducir el uso del efectivo y fortalecer la digitalización del sistema financiero. Su implementación representa un paso decisivo en la estrategia de inclusión económica y modernización tecnológica de la banca colombiana.

Colombia llega a esta etapa con una base sólida en inclusión financiera. Según cifras de la Banca de las Oportunidades, el 96,3 % de los adultos cuenta con al menos un producto financiero, principalmente cuentas de ahorro. Este alto nivel de bancarización crea las condiciones para la adopción masiva de BRE-B. Sin embargo, la inclusión no puede medirse solo por el acceso, sino por el uso activo de los servicios. Muchos ciudadanos aún dependen del efectivo y carecen de herramientas digitales para administrar sus finanzas. El reto está en convertir esa cobertura en participación real dentro del sistema financiero formal.

Necesidad urgente de formación empresarial.

Las micro, pequeñas y medianas empresas deberán adaptarse a la nueva infraestructura digital que plantea BRE-B. Este sistema se apoya en identificadores como alias, códigos QR y canales interoperables que permiten transacciones sin fricciones. La capacitación empresarial será fundamental para aprovechar las ventajas del nuevo modelo: control de flujos de caja, reducción de costos transaccionales y mejora en la trazabilidad de pagos. De esta manera, la digitalización se convierte en una herramienta directa de competitividad para los negocios.

La banca colombiana ya ha venido recorriendo este camino. En la última década ha consolidado plataformas móviles, billeteras electrónicas y servicios digitales que modernizan la relación entre usuarios y entidades. BRE-B representa la integración de todos esos avances en una sola estructura nacional. La red interoperable permitirá que las operaciones entre bancos sean inmediatas, fortaleciendo la competencia y la eficiencia del sistema. Con ello, Colombia avanza hacia un modelo financiero más abierto, dinámico y transparente, alineado con las tendencias internacionales de transformación digital.

La inteligencia artificial será un componente en evolución.

Los algoritmos aplicados al sistema BRE-B permitirán detectar fraudes en tiempo real, analizar comportamientos financieros y anticipar riesgos. Además, facilitarán la personalización de servicios, optimizando la gestión de liquidez y el diseño de productos adaptados al perfil de cada usuario. La IA garantizará la seguridad y la estabilidad del ecosistema, asegurando que las transacciones se procesen con precisión y confianza. En un entorno de operación continua, su papel será esencial para mantener la integridad y escalabilidad del sistema.

El impacto económico que se proyecta.

De acuerdo con estimaciones del sector financiero, la adopción masiva de BRE-B podría generar beneficios superiores a los 7.600 millones de dólares para 2028. Este crecimiento provendrá de la formalización de pagos, la reducción de costos operativos y el aumento del comercio digital. BRE-B hará que el dinero circule con mayor velocidad dentro del sistema formal, impulsando la productividad y la innovación en los sectores empresariales.

Su desarrollo unifica infraestructura, educación digital e IA bajo un mismo propósito: fortalecer la confianza en el sistema financiero y fomentar la competitividad. Con su puesta en marcha, Colombia da un paso firme hacia una economía más integrada, eficiente y sostenible, donde la banca se convierte en motor directo del progreso empresarial y del crecimiento nacional.

Redacción