Durante la época de campaña electoral ha surgido en Colombia la tendencia a manipular la información, con el fin de ejercer un control sobre los candidatos que participan en la contienda electoral, particularmente en esta ocasión en que tendrá lugar la elección de un nuevo congreso y presidente de la república.

Esta práctica reiterada no parece tener límites de carácter legal ni ético, a la cual se recurre para difamar incluso sobre la calidad de los candidatos o exaltar de manera desmedida sus cualidades en medio de la lucha competitiva por apropiarse de las posiciones del Estado o lograr su afianzamiento, ya se trate de alcanzar o afianzar las curules como representantes o senadores o de jefe del gobierno nacional, tal como ha sucedido en el pasado con la reelección presidencial.

Lo preocupante de esta situación que se presenta en el país, radica en lo fundamental en que las autoridades electorales poco o nada intervienen para detener este fenómeno que tiende a extenderse y a generar nuevas y mayores confrontaciones que fácilmente pueden desembocar en acciones de violencia y de mayor polarización. Lo cierto es que dicha práctica de manipulación de la información se realiza a través de las redes sociales y la colocación de vallas en lugares públicos, con el fin de denigrar de uno u otro candidato que aspira a ocupar una posición en el Estado. Esta circunstancia pone de presente el grado de descomposición a que se ha llegado en tratándose de la actividad política electoral.

De esta manera no solo se abre paso la práctica de la desinformación sino la pérdida de legitimidad del proceso mismo electoral, afectando igualmente a las personas que compiten en la contienda electoral, particularmente en un país que como Colombia atraviesa por una crisis institucional caracterizada por la agudización de los conflictos y contradicciones entre los diferentes grupos y sectores políticos de la sociedad.

Y de ahí que algunas voces autorizadas como las de la directora de la MOE Alejandra Barrios quien considera que “los deseos de odio y los mensajes estigmatizantes son un riesgo real. Debemos generar alianzas y diálogos para evitar que el miedo y la desinformación terminen afectando el proceso electoral más que la compra de votos o los riesgos de violencia”.

La utilización de la información basada en noticias falsas les sirve a los políticos que aspiran ejercer un control sobre los ciudadanos y acceder al poder utilizando incluso la injuria y la calumnia como método más eficaz para desplazar a sus opositores. En toda circunstancia, la información debe servir para esclarecer y orientar a los ciudadanos y no para manipular su conciencia con fines y propósitos personales e ilegales contrarios a la dignidad de las personas que participan en la actividad electoral en ejercicio de sus derechos y libertades políticas conforme a lo establecido en la Constitución y en la ley.

ADENDA: Las propuestas del presidente Petro dadas a conocer durante su intervención en la Asamblea general de Naciones Unidas ONU y en particular la relacionada con  la conformación de un ejército internacional para defender la vida de los habitantes de la franja de Gaza frente a la agresión del gobierno del Estado de Israel, agresión que por lo demás ha sido rechazada por los gobiernos de otros Estados, no deja de ser más que una “utopía”, una aspiración moral, que no posee en sí misma una base realista capaz de materializarse en hechos concretos y objetivos, con el fin de preservar la vida de centenares de miles de palestinos hombres, mujeres y niños que sufren los efectos de una guerra injusta contra el pueblo palestino, que además linda con una clara violación del derecho internacional humanitario, detrás de la cual se ocultan determinados propósitos neocoloniales encaminados a apropiarse de dicho territorio para desarrollar grandes inversiones de capital con la construcción de varios complejos urbanísticos con destino a la explotación del turismo internacional  financiado por los promotores de la guerra que terminarán siendo sus beneficiarios, lo cual debe denunciarse por todas aquellas fuerzas políticas de estirpe democrático y progresista que luchan por un verdadero cambio social y por la terminación de la guerra en Palestina y la construcción de un Estado libre e independiente tal como se declaró desde 1948 en el seno de la Asamblea General de la ONU.

Por otra parte, la advertencia del presidente Petro en el sentido de que “sí la sociedad no deja de utilizar los combustibles fósiles (petróleo, carbón) y no atiende las recomendaciones de los científicos en torno al cambio climático, podrá llegarse a que en un plazo de diez años sea imposible detener el fin de la humanidad, del cual tan solo seremos sus espectadores”. Conjeturas estas que no dejan de tener un carácter apocalíptico, en tanto hacen parte de una visión exagerada de la realidad que se ve limitada por la apariencia de las cosas que también hacen parte de la realidad, pero que tan solo nos proporciona una porción de conocimiento en torno a la producción de una serie de hechos y acontecimientos de orden natural  y social, que tan solo nos ofrecen una limitada visión de la realidad, casi siempre ligada con factores externos y superficiales y sin que se profundice en sus verdaderas causas y contenido esencial, oculto a nuestras percepciones sensoriales y a la influencia de diferentes factores existentes en la realidad, que finalmente conducen a considerar los cambios de la naturaleza como algo fatal, entretanto los seres humanos enfrentan los cambios apoyándose en la ciencia y en la tecnología, además de transformar y enriquecer la propia naturaleza.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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