¿Qué tan seguros estamos los caleños de que en el mediato futuro no suceda lo que le ocurrió a la ciudad de Santa Marta con las torrenciales lluvias que inundaron más de 40 barrios, destruyeron viviendas y arrasaron con innumerables bienes encontrados al paso de las aguas?, después de que en la ciudad de Cali se produjeran varias inundaciones en diferentes sectores, generándose con ello una situación que tiende a agravarse debido a la falta de mantenimiento de los colectores y desagües a raíz de que las redes del acueducto y alcantarillado, además de haber agotado su vida útil -redes con más de 60 años-, hace que no sea posible encausar la totalidad de las aguas lluvias que se producen como consecuencia del cambio climático.
Lo cierto es que las pasadas inundaciones en Cali no solo dejaron un número creciente de desplazados, sino que dañaron en gran parte el sistema de acueducto y alcantarillado que como se dijo anteriormente tiene más de 60 años al servicio de la ciudad.
Entretanto, las obras de mitigación contratadas por EMCALI no terminan de construirse y entregarse en los plazos convenidos en los contratos, circunstancia que tiende a agravarse desde el punto de vista general la empresa atraviesa por una crisis financiera que impide la terminación de las obras que necesita la ciudad.
De otro lado, las pérdidas que soporta la empresa derivadas de la obsolescencia de las redes conformadas con tubos de fibrocemento que conducen el agua potable, están contaminadas con residuos de asbesto, que ha sido reportado como un elemento que genera disposición hacia el cáncer, según las investigaciones de instituciones médico-científicas.
La ciudad de Cali carece de un sistema actualizado de alcantarillado y de acueducto que no permite cubrir los riesgos en la salud de los caleños derivados de la contaminación de las aguas con asbesto y de eventuales inundaciones en amplios sectores de la geografía local.
De la apatía y desidia con que se ha manejado esta situación, son responsables los alcaldes que en el pasado no promovieron la ejecución de las obras necesarias para evitarle mayores riesgos a la población que en la actualidad padece los rigores de la naturaleza y de la negligencia de las autoridades que utilizan los recursos del erario público para otros fines y propósitos contrarios a lograr el bienestar y prosperidad general de los caleños, tal como lo consigna la Constitución Política de Colombia considerado como un aspecto esencial del Estado Social y Democrático de Derecho en lo relacionado con la prestación de los servicios públicos domiciliarios.
No obstante, la declaratoria de emergencia, la ciudad continúa con similares políticas a las impuestas por los alcaldes que precedieron en el cargo y cuyos resultados negativos hoy padecen sus habitantes con el agravante del abultado déficit fiscal y el excesivo endeudamiento que deja a los caleños y a los posteriores mandatarios con pocas posibilidades de modificar el rumbo y visión del territorio, de la economía, del medio ambiente, de lo social, de manera que no se limiten al asistencialismo, a la construcción y a la expansión de nuevos complejos urbanísticos que como en Pance tienen dificultades con el agua.
ADENDA: Hacen trámite en el concejo distrital varios proyectos de acuerdo, algunos con ponencia para primer debate, habiéndose agotado el trámite de la participación ciudadana, con la característica de la muy baja -casi nula-, intervención de los caleños en estos asuntos de INTERÉS GENERAL. como quiera que con su aprobación se contribuirá al caos y desorden urbanístico de la ciudad en detrimento de la correspondencia con la identidad del territorio con sus características geográficas, geológicas, topográficas, hídricas, medio ambientales, culturales, utilizadas para soportar una economía basada en los servicios especialmente turísticos, encareciendo aun más la vida en la ciudad, y con un nuevo “urbanismo gentrificador” que se tan solo se fundamenta en lo técnico y con lo cual no será posible construir una ciudad acorde con los intereses y necesidades de todos los caleños y de manera planificada y ordenada, contrario a lo que ha venido sucediendo en el inmediato pasado.