Aunque el balance que se puede hacer de los tres años de gobierno del presidente Petro no se deben reducir a un análisis superficial de unas cuantas cifras estadísticas, lo cierto es que en general el resultado de su gestión al frente del gobierno del “Cambio” es muy limitado, en tanto que las condiciones y circunstancias que vive el país, sumadas a su dependencia económica y al desarrollo de un capitalismo dependiente y deformado, no permiten mayores cambios en medio de un crecimiento económico menor a pesar de los esfuerzos realizados por el gobierno actual. Así las cosas, sí bien es cierto se han producido algunas mejoras en algunos sectores de la economía, el crecimiento del PIB en 2.7% correspondiente al primer trimestre de 2025 y de 3% al finalizar el año, no es suficiente para atender las inmensas necesidades que afronta el pueblo colombiano, como tampoco es realista pensar en que la reducción de la inflación se pueda mantener en la medida en que aumente la circulación de dinero en función de la oferta y la demanda, generándose con ello un crecimiento de los precios de los productos, bienes y servicios. A todo lo anterior, se suma el déficit fiscal en medio de la existencia de un presupuesto deficitario e inflacionario que no solo afectará las finanzas de este gobierno sino las del entrante, con graves consecuencias para la salud de la economía del país, que impedirá igualmente que crezca la inversión y mejoren las condiciones económicas y sociales de las clases menos favorecidas, sumidas en la pobreza y la desigualdad social, ligada a la incapacidad de sus clases dirigentes de poder realizar los cambios estructurales y funcionales que requiere el país.

Por lo demás está claro, que no basta con gobernar con buenos propósitos sí al mismo tiempo se prescinde de la crítica y de la autocrítica y de la realidad que ha llevado al gobierno al fracaso, por ejemplo de su política de la “paz total”, cuya metodología se agotó en medio de unos diálogos inútiles.

Al presidente Petro solo le queda un año para completar el período de su gobierno que de antemano se podría calificar como el de un gobernante bien intencionado, pero carente de la posibilidad real de vencer las dificultades internas y externas que le impone el régimen capitalista valiéndose para ello de los mismos métodos y recursos de que siempre se han valido las clases dirigentes de Colombia.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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