Las propuestas para los diversos planes urbano-arquitectónicos para la ciudad, y para las obras públicas respectivas que demanden, deben ser pertinentes, bien pensadas, correctamente llevadas a cabo, terminadas a tiempo, y debidamente controladas para su adecuado uso posterior. Pasar por alto estos propósitos lleva a la improvisación, que genera caos en la ciudad y despilfarro de los recursos públicos; y más corrupción, si no es que esta es la que lleva a la improvisación o la promueve.
Propósitos que estén específicamente dirigidas a solucionar los problemas urbano-arquitectónicos ya identificados de la ciudad, para lo cual deberían basarse en el estudio a fondo de los que buscan resolver, pero siempre con una mirada holísticas y no puntual. Y si se trata es de realizar nuevos desarrollos, que entonces se los vincule con los problemas existentes relacionados directamente con ellos, y sobre todo evitar que generen nuevos problemas o que agraven los que ya existen.
Son planes o proyectos que exigen ser bien pensadas, o sea realizados por equipos de profesionales conocedores del tema y con experiencia en el mismo, seleccionados a través de concursos públicos que cuenten con jurados idóneos; y que consideren los planes ya existentes, a los que se sumarán o remplazarán, parcial o totalmente. Y por supuesto es fundamental saber diferenciar claramente los planes de los proyectos que involucran, y estos de los diseños que siempre incluyen.
Propuestas que sean correctamente llevadas a cabo por funcionarios adecuados según se trate de planes o de proyectos, y garantizar que estos cuenten con la asesoría de los realizadores de aquellas, cuando inevitablemente se presenten dudas y problemas durante su posterior puesta en práctica cuando se trata de planes, o durante su construcción si son obras públicas. Es básico que se considere que tratándose de planes estos deben estar abiertos a rectificaciones y mejoras, mientras que los proyectos deben procurar ocasionar el mínimo de cambios en su ejecución.
Proyectos y planes que deben ser terminados a tiempo, lo que implica que el lapso que demande su puesta en práctica a lo largo del tiempo, cuando se trate de planes urbano-arquitectónicos, o su ejecución total, si son obras públicas, haya sido considerando como parte básica de los mismos. Es decir que propuesta y tiempo disponible siempre se deben considerar juntos para los diferentes planes para la ciudad, como para los proyectos de las diversas obras públicas que estos demanden,
Finalmente se trata de aspiraciones que, ya puestas en práctica, si son planes, o ya terminadas si son obras públicas, en las que posteriormente se debe controlar debidamente su consecuente uso o, cuando se dé el caso, que se pueda proceder a su actualización o corrección, garantizando así el cumplimiento de su propósito inicial. Destinos determinados por la ocupación del espacio, en tanto alturas y aislamientos, como por el llamado uso del suelo, siempre incluidos en mayor o menor grado, tanto en planes como en proyectos.
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.