Cali atraviesa un momento histórico de gran complejidad que exige, más que discursos festivos, una reflexión honesta y compromiso real con su gente. Durante 20 años, las obras inconclusas y la crisis fiscal han configurado un lastre que frena el desarrollo y genera desconfianza en la gestión pública. La quiebra financiera del distrito no solo es un dato económico, sino un síntoma profundo de una ciudad que clama por soluciones viables y transparentes.
En sus discursos recientes, especialmente en la celebración del cumpleaños de Cali, este 25 de julio, se ha desperdiciado una oportunidad para conectar con la ciudadanía a través de la verdad y la claridad, elementos esenciales para recuperar la confianza de la mayoría. Las encuestas de Invamer, reflejo de ese sentir ciudadano, muestran una desaprobación sostenida que supera ya los 7 meses. Esto no es coincidencia, sino un llamado urgente a revisar la estrategia política, gerencial y administrativa, pues no basta con llamarse a la unión y la reconciliación sin predicar con el ejemplo ni contar con un gabinete que le sirva, una asesoría que proyecte una filosofía de ciudad renovada y coherente.
Por ello, proponemos cinco recomendaciones:
Primero, reconocer con humildad la gravedad fiscal y comprometerse a transparentar la gestión financiera.
Segundo, priorizar un plan de culminación urgente de las obras inconclusas, aunque sea a 10 años, pero que no huela a engaño y a estafa
Tercero, transformar y mejorar la comunicación con la ciudadanía, basada en el respeto a los derechos fundamentales , a la verdad y no en promesas vacías.
Cuarto, fortalecer un equipo asesor multidisciplinario y un gabinete que guíe propuestas innovadoras para una ciudad incluyente y sostenible, no todo necesita presupuesto.
Quinto, ejercer un liderazgo ejemplar que convoque a la unidad verdadera desde el ejemplo y la acción.
Cali necesita un alcalde que enfrente la realidad con valentía y sirva de inspiración para reconstruir un futuro digno, no le de miedo del Concejo, puede consensuar con transparencia. La construcción de ese futuro comienza con la gestión responsable y la verdad.
Este es un llamado respetuoso pero firme para mejorar la gestión desde una perspectiva honesta y responsable, alineada con la coyuntura actual y la percepción ciudadana. La información sobre las encuestas y la desaprobación de su gestión proviene de datos recientes de Invamer y análisis local. La referencia a obras inconclusas y problemas fiscales es un problema conocido de la ciudad en las últimas décadas