El reciente conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, que duró aproximadamente 12 días, una escalada rápida e intervención decisiva de 1 día de Estados Unidos que llevó a un cese de las hostilidades. La guerra aérea entre Israel e Irán comenzó con ataques mutuos, seguidos por represalias israelíes que incluyeron la eliminación de altos mandos militares iraníes, incluidos científicos nucleares y aliados como Hezbollah, lo que profundizó la tensión regional.

Irán lanzó misiles, de manera limitada y avisando a Estados Unidos  previamente para evitar víctimas, su intención fue más un acto simbólico o de propaganda interna para mostrar que respondía al ataque estadounidense contra sus instalaciones nucleares, que un intento de escalada militar. La entrada de Estados Unidos en el conflicto fue decisiva para que Irán detuviera la guerra, reconociendo la abrumadora superioridad militar estadounidense y evitando una confrontación directa que hubiera sido devastadora para Teherán.

El apoyo de Iran a grupos terroristas, se ha mantenido históricamente, con respaldo a organizaciones como Hezbollah y Hamas como parte de su estrategia regional contra Israel, pero en este conflicto, su respuesta fue medida y calculada para evitar una guerra prolongada con Estados Unidos.

Hubo ausencia de apoyo militar directo de Rusia y China, aunque ambos países son aliados estratégicos de Irán y miembros de los BRICS, no intervinieron militarmente. Rusia, a pesar de su propaganda sobre su poderío militar, enfrenta limitaciones reales, como la falta de un portaaviones operativo y problemas en su arsenal nuclear, lo que le impide abrir un nuevo frente contra Estados Unidos sin comprometer su posición en Ucrania. China, principal socio económico de Irán y comprador de su petróleo, optó por una postura diplomática y condenó los ataques estadounidenses, evitó la confrontación militar directa, priorizando la estabilidad económica y su influencia diplomática en la región. No desplegó sus portaaviones ni fuerzas militares, evidenciando que no está dispuesta a desafiar a Estados Unidos.

Estados Unidos mantiene una supremacía militar indiscutible, con un gasto militar que supera los 900 mil millones de dólares, casi el 40% del gasto mundial, una red global de bases, una flota de 11 portaaviones nucleares activos y un arsenal nuclear completo y modernizado, lo que le da capacidad para intervenir en cualquier parte del mundo con rapidez y contundencia. Esta realidad explica por qué ni Rusia ni China arriesgaron un enfrentamiento.

La guerra corta entre Irán e Israel y la rápida intervención de Estados Unidos reflejan la realidad geopolítica actual: Irán buscó mostrar resistencia sin escalar a un conflicto mayor, mientras que Rusia y China optaron por la cautela para no confrontar abiertamente a la potencia militar dominante. La supremacía estadounidense sigue siendo incuestionable en términos militares y estratégicos 

El mensaje a Nicolás Maduro, apoyado por Irán

Problemas penales en EE.UU., acusado de fraude electoral en Venezuela y crímenes de lesa humanidad, enfrenta un aislamiento creciente. Ni Rusia ni China le brindarán respaldo efectivo, y la Corte Penal Internacional avanza en su caso, limitando su movilidad y opciones políticas. La hegemonía militar y estratégica estadounidense en 2025 sigue intacta, dejando a Maduro sin aliados fuertes para desafiar la presión internacional y la justicia

Redacción