Cali, la tercera ciudad más poblada de Colombia, enfrenta un momento delicado a un año de la elección presidencial, cuya segunda vuelta se celebrará el 21 de junio de 2026. El desgaste de la administración distrital, reflejada en las encuestas, la permanente controversia con el Concejo distrital y la efervescencia de precandidaturas para la alcaldía 2027-2030 configuran un escenario de alta incertidumbre, y gran oportunidad para la recomposición de liderazgos. Y por lo que se observa, el gran debate politico sería entre 3 pesos pesados.
Desgaste de la administración y opinión Pública
Según las encuestas bimensuales de Invamer, la gestión del alcalde Alejandro Eder atraviesa una fase de baja aprobación y creciente desaprobación. Este deterioro se atribuye a la percepción ciudadana de problemas persistentes en áreas como la inviabilidad fiscal, la movilidad, la seguridad, la corrupción y la baja ejecución presupuestal, esperando desembolsos crediticios. Estos factores han impactado negativamente la imagen del gobierno distrital, como lo reflejan los resultados de las encuestas realizadas en 2024 y 2025.
No es un fenómeno aislado: la administración anterior, liderada por Jorge Iván Ospina (2019-2023), también finalizó su mandato con altos índices de desaprobación, lo que le impidió proyectar candidatos propios al Congreso. Sin embargo, Eder, pese a su mala imagen, impulsa candidaturas suyas al Senado y la Cámara, como Juan Fernando Reyes Kuri y Juan Pablo Rojas, bajo la bandera del Nuevo Liberalismo en coalición con Mira, Dignidad y Compromiso Ciudadano. Esta estrategia, lejos de fortalecer su posición, crece su debilidad en el Concejo y acentúa la fragmentación política local.
Clima preelectoral y desconfianza ciudadana
El ánimo de la opinión pública en Cali, según Invamer, está marcado por el escepticismo hacia las instituciones y los liderazgos tradicionales. Si bien a comienzos de 2024 se percibió un leve optimismo con la llegada de nuevos alcaldes en las principales ciudades, en Cali este efecto se desvaneció rápidamente ante la incapacidad de la administración para responder a las demandas ciudadanas.
La desaprobación de Eder, que pasó del 39% en octubre de 2024 al 62% en junio de 2025, se ha convertido en un factor determinante del escenario electoral local. El Pacto Histórico en radical oposición, se proyecta para orientar los destinos de ciudad. La ciudadanía parece buscar alternativas que representen un cambio real, pero la fragmentación política y la proliferación de precandidatos dificultan la consolidación de un liderazgo fuerte y unificador.
Panorama de Precandidatos a la Alcaldía 2027-2030
El interés por la alcaldía de Cali para el periodo 2027-2030 ha despertado una competencia temprana y diversa. Entre los precandidatos más visibles se destacan:
- Clara Luz Roldán: Exgobernadora del Valle, exdirectora de Coldeportes y copresidenta del Partido de la U, con amplia experiencia en gestión pública y reconocimiento local y regional; está visitando barrios, ya arrancó. Ella quiere a Cali y es gigante el numero de amigos que la acompañan, más 4 concejales. Candidata muy fuerte.
- Roberto Ortiz: Actual concejal, exsenador y exrepresentante a la Cámara, conocido por su trabajo social y su presencia constante en la política; abrió pre candidatura manteniendo buena relación con concejales que lo acompañaron en el 2023 y lo dice en privado. Sus resultados frente a Ospina y Eder fueron muy grandes, falló en el remate final, pero cali lo conoce y él conoce a Cali.
- Diana Rojas: Exconcejal, importante en el triunfo de Eder y asesora del alcalde, está buscando visibilizarse con un proyecto de largo plazo para la ciudad, tiene la compañia del exalcalde Armitage, le gusta el tema y no lo disimula.
- Francia Márquez: Actual vicepresidenta de la Republica, cuya eventual candidatura por el Pacto Histórico podría movilizar sectores populares, negritudes, caucanos y centenares de miles llegados del Pacifico vallecaucano, chocoano, caucanos y nariñense. Su permanente presencia en Cali, lo evidencia y sus amigos, lo dicen, ganar la ciudad afro de Colombia.
- Fernando Tamayo: Exconcejal y líder conservador, lo entusiasman sus amigos, y busca el respaldo por estructuras políticas tradicionales, especialmente lo de todos, el apoyo de Dilian Francisca Toro, quien ganó con Ospina II en el 2019 y perdió con el chontico ( frente a Eder ), en el 2023.
A estos nombres se suman al menos una veintena de aspirantes, entre ellos Mabel Lara, actual secretaria de Desarrollo Económico, y varios concejales, lo que anticipa una contienda fragmentada, similar a las dinámicas observadas en ciclos electorales previos.
Influencia del ciclo presidencial…
La política nacional también incide en la dinámica caleña. Las encuestas de Invamer para la elección presidencial de 2026 muestran un panorama abierto, con liderazgos de izquierda, centro y derecha disputando la preferencia de un electorado cada vez más volátil y con un alto porcentaje de indecisos (19%).
Retos y Oportunidades para la democracia caleña
El alcalde que se elija en 2 años y 4 meses, encontrará una ciudad profundizada en su quiebra fiscal. La baja aprobación de Eder y la proliferación de precandidatos reflejan tanto una crisis de representación como de la vitalidad democrática de Cali. El reto será canalizar el descontento hacia propuestas viables y liderazgos capaces de articular consensos frente a los problemas estructurales: Seguridad, movilidad, empleo y transparencia en la gestión pública.
La experiencia reciente demuestra que el desgaste de las administraciones distritales puede abrir la puerta a liderazgos alternativos como el de Francia, por la fragmentación y la ingobernabilidad caleña. La ciudadanía informada por encuestas rigurosas como las de Invamer, tendrá la responsabilidad de exigir debates de altura y proyectos de ciudad que trasciendan el cortoplacismo y la polarización, evitando repetir confrontaciones estériles como la vivida entre Eder y Ortiz, la lucha en contra y a favor del continuismo, para quedar en lo mismo.
El futuro político de Cali dependerá de la capacidad de sus actores para leer el momento, reconocer la quiebra fiscal, con el atisimo endeudamiento y sobre ella reconstruir el distrito que se demora minimo 8 años para ponerse al dia con sus obligaciones presupuestales , para ofrecer una visión de ciudad que recupere la confianza y el optimismo de sus habitantes. Lo real es que el Concejo ha evitado abordar la quiebra fiscal anunciada por el alcalde en los primeros meses de su mandato, aprobó el mayor endeudamiento de su historia, $3,5 billones, sin revisar de fondo el marco fiscal de mediano plazo (2025-2035) , que es inviable, situación que la alcaldía no reconoce oficialmente.
Tenemos el marco político electoral del 2026 y 2027, como una oportunidad histórica para redefinir el rumbo económico y social de Cali: A transformar la crisis en una plataforma de renovación y esperanza.