Frase que leí en un escrito de Mario Vargas Llosa, en el periódico EL TIEMPO, el 2 de julio de 1986, definía el comportamiento de muchos intelectuales que callaban los horrores de los dictadores izquierdistas; han pasado 39 años desde esa afirmación y siempre continuó defendiendo los valores democráticos, los lideres e intelectuales de la izquierda se eternizaron protegiendo lo insostenible por ejemplo: al dictador Ortega y su “bruja” mujer en Nicaragua, a los Castro y su régimen oprobioso, que hizo que los cubanos se expusieran a lanzarse al mar, o a Maduro que obligó a su pueblo a andar por el mundo como el judío errante; existen intelectuales que ven a Maduro como el ideólogo del siglo XXI pese a la ocurrencia de elecciones fraudulentas y violentas.

De no creer: hoy concurren intelectuales y medios de comunicación que callan y no reconocen lo valioso de la actitud libre y democrática de VARGAS LLOSA, siempre consecuente con su pensamiento político criticando la persecución de Fidel contra el poeta Heberto Padilla, reprochó las atrocidades vividas en el Salvador, o el cierre de periódicos en Nicaragua, en Venezuela

Mi admiración por el escritor cuando en sus ensayos defiende los principios democráticos, desecha los dogmas del pasado que continúan ignorando el pluralismo, las elecciones y embolatando incautos con la palabra tercermundista “revolución”, donde se hace imposible la alternancia en el poder, ultrajan la separación de los poderes públicos, atacan la propiedad privada mientras se embolsillan los dineros de todos sus compatriotas. Estos lideres latinos y colombianos aun no entienden que estamos viviendo la globalización debiendo defender la vida y la justicia social.

Recientes declaraciones de dirigentes nacionales abogan por suprimir la vida privada, para entrometerse en la vida de los niños, aún creen que la solución es el estatismo, mantienen ideas trogloditas y aun no conciben la necesidad de la internacionalización de la economía, la trascendencia de los partidos políticos, y la prensa libre, todavía profesan dogmas y estereotipos del pasado.

Invito a esos lideres para que lean al nobel fallecido, para que entiendan que el dogmatismo leninista fue una falacia, de manera absurda ignoran que cayó el muro de Berlín, se hizo la perestroika, que necesitamos la alternancia en el gobierno, elecciones limpias, acatamiento a las instituciones representativas, respeto por los mercados mundiales, no podemos continuar en la prehistoria de sus dirigentes que creen en la necesidad de nacionalizar empresas, asesinar sacerdotes como en Nicaragua, expropiar tierra para lograr la justicia social y enaltecer el estatismo.

Desde esta tribuna dedicaré tiempo motivando la creación de un nuevo ciudadano respetuoso de las libertades y lamentando que muchos intelectuales callen las atrocidades de la izquierda y todo por una ideología perversa que patrocina hechos violentos proyectando nubarrones oscuros en contra de las Generaciones Futuras.

Quedan todos invitados a dejar tanta pasividad cómplice que facilita el obrar de avivatos del poder.

Jorge Enrique González Rojas