La construcción en Colombia está en crisis laboral y productiva, con una pérdida promedio de 23.000 empleos mensuales en el último año, según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol). Esta caída se debe principalmente a la reducción en la construcción de viviendas, que ha afectado especialmente al subsector de edificaciones y las actividades especializadas en acabados, como instalaciones eléctricas, hidráulicas y sanitarias, donde se dejaron de generar cerca de 15.600 empleos mensuales.
La crisis no afecta por igual a todas las regiones. Mientras grandes ciudades como Bogotá, Bucaramanga y Cali han registrado caídas en el empleo de la construcción, municipios más pequeños como Mocoa (-50 %), Inírida (-43.1 %) y Leticia (-23.6 %) han sufrido un mayor deterioro.
Esta dinámica está vinculada a una reducción del área en proceso de construcción residencial, que en 2024 se contrajo un 6.3 %, lo que implica cerca de 1.4 millones de Mts2 menos en construcción respecto a 2023. La disminución en la actividad constructora afecta directamente la demanda de mano de obra, especialmente la no calificada, ya que el 47 % de los empleos perdidos corresponden a obreros de construcción.
Además, los lanzamientos de nuevos proyectos y las iniciaciones de obra han caído distribuidas, con reducciones del 16.7 % y 10 % respectivamente en 2024, alcanzando niveles mínimos desde 2013, lo que agrava la crisis de empleo y la desaceleración del sector. Esta situación se ve agravada por la caída en las ventas de vivienda, que se han estancado en niveles bajos, y la reducción de subsidios para vivienda, como el programa «Mi Casa Ya», que limita la capacidad de compra de los hogares y la reactivación del sector.
Camacol ha alertado que, sin un plan de recuperación por parte del gobierno, la crisis comenzará a profundizarse, poniendo en riesgo no solo el empleo sino también el déficit habitacional, que afecta a más de 1.2 millones de hogares colombianos sin acceso a vivienda adecuada. La situación laboral en la construcción es crítica, con una pérdida acumulada de 79.000 empleos en 2024 y proyecciones de que podrían desaparecer más de 200.000 puestos de trabajo hacia finales del año.
Lo que contribuye a la disminución de empleos en el sector de la construcción en Colombia son las altas tasas de interés que han encarecido los créditos hipotecarios, lo que ha desincentivado la compra de viviendas. Esto afecta a las pequeñas y medianas empresas constructoras, que enfrentan mayores dificultades financieras para iniciar nuevos proyectos. La disminución en las ventas y lanzamientos de proyectos ha sido alarmante, con cifras que indican que se dejaron de vender más de 64.000 viviendas entre enero y mayo de 2023.
Esta crisis ha llevado a la generación de solo 2.448 empleos en el sector durante ese año, en comparación con cifras mucho más altas en años anteriores. Los trabajadores suelen ser contratados por períodos cortos y cambian frecuentemente de empleadores, lo que dificulta la capacitación continua y afecta su motivación y productividad. Esta situación también contribuye a un entorno laboral precario donde muchos trabajadores carecen de seguridad social y beneficios laborales. La subcontratación frecuente y el uso de mano de obra no calificada son comunes en el sector, lo que a menudo resulta en una reducción de costos a gastos de los derechos laborales y la seguridad de los trabajadores. Esta dinámica puede afectar negativamente la calidad del trabajo realizado y contribuir a un ambiente laboral insatisfactorio.
La ausencia de políticas gubernamentales claras para estimular el sector también ha sido un factor definitivo. La falta de subsidios adecuados para la vivienda ha limitado el acceso a soluciones habitacionales para muchas familias lo que repercute en la actividad de construcción.