El baldado de agua fría que recibió la economía colombiana, con una desaceleración en el 2023 evidenciada, con la caída del PIB, desde el 7.3% en el 2022  al 0.6% en el 2023 y  ésta tiene que ver con la información que también da el DANE, donde cayó la inversión en un 24.8%, una cifra exageradamente alta del 2023 frente al 2022; lo que proyecta definitivamente que la reactivación económica no se producirá, por el contrario, se profundizará la desaceleración, pero restando la administración publica hubo recesión, con tasas negativas del 2º, 3º y 4º trimestre del 2023.

El crecimiento en el segundo semestre del 2023 fue de cero, es decir que la recesión estuvo muy cerca, solo recordar que en pandemia la recesión estuvo con caída del 17.8%, y ahora es algo preocupante. ¿Y qué afecta esta situación en el largo plazo? Indudablemente que la capacidad productiva del país, es la que está en vilo en el gobierno nacional, porque la inversión permite generar en el corto y en el mediano plazo la plataforma para un crecimiento en el largo plazo; lo cierto es que la inversión tendrá incidencia en el crecimiento de todo el 2024 y el 2025. Lo que seguramente debe trasnochar al economista Presidente, Gustavo Petro.

Recordar que la caída de la economía, del PIB fue del 7.3% 2022  al 0.6% 2023, que las importaciones en el 2023 se desplomaron del 23.6% al -14.7%, y las exportaciones bajaron del 12.3% al 3.1%.  Esto es lo más delicado para un país, donde la balanza cambiaria se desploma, a diferencia de su resultado.

Pero lo que más preocupa es que la demanda final interna del país decreció entre el 2023 al 2022 del 1.1%, y se había tenido en el 2022 el 8.9%, igualmente el gasto del consumo de los hogares bajó del 2022 en el 10.7%, al 1.1% en el 2023.

Es la debacle de la economía colombiana la que estamos observando en sus tendencias.

El sector empresarial proyecta un panorama negativo de inversión, el Presidente Petro definitivamente no ha dado las condiciones adecuadas para invertir, para crecer su capital en la economía.

De otro lado el déficit fiscal, ante el gasto público, se eleva y para ello la Reforma Tributaria, que no está asegurada en el Congreso, pero de darse afectará igualmente la economía.

Con el desplome de la economía, es obvio que los ingresos para el gobierno, también bajarán y con ello se afectará el gasto público, desbordado como lo ha proyectado el gobierno nacional. La crisis hizo crisis.

Ana Lucia Arango M