Sueños metropolitanos mal planificados y transformaciones institucionales que nunca aterrizaron

Hay frustraciones que producen tristeza, otras preocupaciones, y algunas terminan provocando rabia. Lo que sucede con el Área Metropolitana del Suroccidente de Colombia (AMSO) y con Cali Distrito reúne las tres. Son dos proyectos de enorme trascendencia territorial e institucional que, después de años de anuncios, debates y expectativas, siguen atrapados entre la improvisación, la falta de planificación y la incapacidad de convertir los discursos en realidades. Demasiado tiempo perdido, demasiados sueños mal planificados.

AMSO: una integración territorial reducida y sin viabilidad estructural

El Área Metropolitana del Suroccidente de Colombia (AMSO) nació con problemas de legitimidad, planificación, financiación y gobernabilidad. Lo ocurrido en la consulta popular del 24 de noviembre de 2024 debería ser motivo de reflexión. De los siete municipios convocados, solamente Cali, Jamundí y Puerto Tejada aprobaron la iniciativa; Palmira, Dagua, Candelaria y Villa Rica votaron por el No. Yumbo no participó….La propuesta terminó reducida a tres municipios, cuando inicialmente aspiraba a integrar siete..

Cali pretende liderar una estructura metropolitana sin haber resuelto sus propios problemas administrativos, urbanísticos, ambientales, de movilidad y financiación. Al cierre de 2024, y el 2025, seguimos en quiebra fiscal, y marco fiscal de mediano plazo inviable. Cali, no puede cumplir con sus obligaciones de hacer, las de la valorización y  del STM , 9 megaobras faltantes y el MIO, sin cierre financiero para su terminación.

Cali insiste en articularse hacia el norte y el sur, mientras no desarrolla con igual fuerza su conexión económica con Buenaventura y el océano Pacífico. Nuestra verdadera oportunidad es construir una región económica internacional: Cali, Buenaventura y el Canal de Panamá, integrando puerto, industria, infraestructura, conocimiento y comercio exterior.

Cali Buenaventura en doble calzada con tuneles, queda a 1 hora y 15 minutos, lo mismo que Jamundí, por la movilidad.

Cali Distrito: ocho años de promesas y una transformación que no llega

La segunda frustración es todavía más preocupante. Cali fue declarada Distrito Especial mediante la Ley 1933 de 2018. Han transcurrido ocho años y la transformación territorial y administrativa sigue sin materializarse plenamente.

La propuesta inicial contemplaba seis localidades, que integrarían las 22 comunas, los 15 corregimientos y 85 veredas de la ciudad. Cada localidad tendría entre 330.000 y 450.000 habitantes. Sin embargo, seguimos funcionando bajo el esquema tradicional de comunas y corregimientos.

Gobierno de Cali, un mismo fracaso

Las administraciones de Maurice Armitage y Jorge Iván Ospina presentaron iniciativas que no prosperaron en el Concejo. Y la administración de Alejandro Eder tampoco había conseguido concretar la transformación. En marzo de 2026, la Personería volvió a requerir información sobre los avances y la planeación de la transición. Incluso se informó que los proyectos de localidades habían sido presentados en tres ocasiones: 2019, 2022 y 2023, sin aprobación.

Se necesitan alcaldías locales, Juntas Administradoras Locales fortalecidas, presupuestos propios, descentralización de funciones, infraestructura y una reforma administrativa integral.

Las cifras también cuentan la historia

El presupuesto distrital de 2026 asciende a $7,77 billones, mientras que el Concejo autorizó un cupo de endeudamiento de hasta $3,5 billones en diciembre de 2024. Y encima la quiebra fiscal. Luego cómo se garantizará la financiación de las nuevas estructuras territoriales y los proyectos metropolitanos sin comprometer la sostenibilidad fiscal.

A esto se suman las dificultades por el abandono rural en Cali y las amenazas ambientales sobre los Farallones.

Cali quiere liderar una metrópoli regional cuando todavía no ha conseguido implementar su propio modelo distrital.

Ocho años después de convertirse en Distrito, seguimos esperando las localidades. Después de la consulta del AMSO, pretendemos construir integración regional con una participación territorial reducida.

Es falta de planificación, continuidad política, capacidad ejecutiva y visión de futuro.

Cali necesita resultados. Porque lo verdaderamente triste y preocupante no es solamente lo que no se ha hecho, sino los años perdidos, los recursos comprometidos y las oportunidades de desarrollo que siguen esperando decisiones.

¡Una ciudad que no logra organizar su propio territorio difícilmente puede pretender organizar una región!

Ramiro Varela Marmolejo