El ingeniero Emiliano Castro, quien participó en la etapa final de construcción y montaje electromecánico entre 1982 y 1985, analiza la generación, regulación hídrica y estado de la central ante su eventual negociación entre Emcali y Celsia.
La Central Hidroeléctrica de Salvajina es una de las infraestructuras estratégicas del Valle del Cauca y el suroccidente colombiano. Construida para generar energía, regular el caudal del río Cauca y contribuir al control de inundaciones, adquiere nueva importancia ante la posibilidad de que Cali, a través de Emcali, asuma su control mediante una negociación con Celsia.
Para conocer su historia, características operativas y desafíos después de cuatro décadas de funcionamiento, La Lupa Urbana de Caliescribe conversó con el ingeniero mecánico Emiliano Castro, de la Universidad Tecnológica de Pereira, quien participó en la terminación de las obras civiles y el montaje electromecánico entre 1982 y 1985.
Una obra de ingeniería para la región
Castro llegó a Salvajina a través de la CVC, cuando avanzaban las obras civiles del enrocado de la presa, las compuertas y la casa de máquinas, donde se instalaron las tres unidades de generación.
La central está localizada en inmediaciones de los municipios de Suárez y Morales, en el norte del Cauca, cerca de Jamundí. Su construcción incluyó el montaje electromecánico con participación de empresas japonesas, entre ellas Mitsui y Mitsubishi.
Dispone de tres unidades generadoras, con una capacidad nominal aproximada de 115 megavatios cada una, para una capacidad instalada total de 345 megavatios. Su generación efectiva depende de los caudales disponibles y las condiciones operativas.
El ingeniero destacó que la construcción y puesta en funcionamiento en 1985 cumplieron los cronogramas previstos, un resultado importante para un proyecto de esta complejidad.
Generación eléctrica y seguridad energética de Cali
Uno de los temas centrales fue el aporte de Salvajina al abastecimiento eléctrico de Cali.
Durante la entrevista se mencionó una participación histórica cercana al 30% de las necesidades energéticas de la ciudad. Sin embargo, las estimaciones actuales citadas por Ramiro Varela la sitúan aproximadamente en el 21%, dependiendo de los períodos y las condiciones de generación.
Castro explicó que la producción depende directamente de los caudales de entrada del río Cauca. Mencionó promedios anuales del orden de 1.100 a 1.150 gigavatios hora.
Esta cifra debe diferenciarse de la capacidad instalada, expresada en megavatios. Una central puede tener una capacidad importante, pero su generación anual está condicionada por la disponibilidad de agua y las condiciones de operación.
Por ello, Salvajina debe evaluarse no solamente por su capacidad de generación, sino también por su contribución a la seguridad energética regional.
La doble función: energía y regulación del río Cauca
Salvajina no fue concebida exclusivamente como una central hidroeléctrica. Su embalse cumple una función de regulación hídrica.
Castro explicó que desde su construcción existen compromisos institucionales relacionados con el manejo del caudal del río Cauca y las necesidades de abastecimiento de agua de Cali.
Durante el invierno, el embalse permite almacenar parte de los aportes hídricos y contribuir a amortiguar las crecientes que afectan el Valle del Cauca, especialmente en las zonas bajas.
En verano, regula las descargas para mantener la disponibilidad de agua en el río Cauca, del cual depende una parte fundamental del abastecimiento de Cali.
Esta función es determinante para Emcali. La operación debe considerar simultáneamente la generación eléctrica, la regulación de caudales y las necesidades del acueducto.
El ingeniero señaló que existen compromisos para mantener niveles operativos adecuados, aunque las condiciones de generación pueden ajustarse para atender las necesidades de descarga.
La coordinación institucional y técnica resulta indispensable para garantizar estas funciones.
Cambio climático y desafíos operativos
A 41 años de su puesta en funcionamiento, Salvajina enfrenta condiciones hidrológicas diferentes de las consideradas durante su construcción.
Los fenómenos de El Niño y La Niña, las variaciones de precipitación y el cambio climático introducen incertidumbres sobre la disponibilidad de agua y la capacidad de regulación.
Castro reconoció que los caudales del río Cauca han experimentado variaciones y que los períodos de menores aportes afectan directamente la generación eléctrica.
Los bajos niveles de agua registrados en 2024 evidenciaron la vulnerabilidad de la producción hidroeléctrica frente a las condiciones climáticas.
El ingeniero consideró necesario analizar los promedios de generación de los últimos ocho años, contrastando los períodos secos con los de mayores precipitaciones, para establecer el comportamiento histórico de la central.
Esta evaluación debe incorporar escenarios climáticos, disponibilidad hídrica, capacidad de almacenamiento, sedimentación y condiciones de operación de los equipos.
El desafío es garantizar que Salvajina conserve su capacidad de generación y regulación hídrica durante las próximas décadas.
La negociación con Celsia: primero los estudios
El debate adquiere importancia ante la eventual negociación entre Cali, por medio de Emcali, y Celsia.
La operación contempla intercambiar la participación accionaria de Emcali en Celsia, cercana al 18%, por el control de la Central Hidroeléctrica de Salvajina.
Una decisión patrimonial de esta magnitud exige establecer el valor de los activos, su estado técnico, los compromisos ambientales y sociales y su rentabilidad futura.
Durante la entrevista, Ramiro Varela informó que, según lo comunicado por el concejal Mauricio Zamora, Cali había contratado empresas para realizar evaluaciones técnicas, económicas, financieras, sociales y ambientales, incluida una firma japonesa para el componente técnico.
Castro respaldó estos estudios y señaló que deben verificar el estado de las tres unidades de generación, la infraestructura y el cumplimiento de las obligaciones ambientales y sociales.
También recordó que durante la construcción y operación inicial existieron compromisos con las comunidades asentadas alrededor del embalse, particularmente en Suárez y Morales.
Por ello, recomendó revisar las actas y antecedentes sociales desde 1985 y 1986, así como verificar los compromisos adquiridos con las poblaciones de la zona.
No se trata solamente de adquirir una central hidroeléctrica, sino de asumir una infraestructura con responsabilidades energéticas, ambientales y sociales.
Una decisión patrimonial para Cali
Al preguntarle por la conveniencia de la operación, Castro consideró que puede ser viable económica y energéticamente.
Su argumento es que Emcali podría transformar una participación accionaria minoritaria en Celsia en el control de un activo de generación, obtener ingresos directos, reducir su exposición a las compras de energía en bolsa durante períodos de precios elevados y fortalecer su abastecimiento.
Sin embargo, insistió en una condición: garantizar que los activos adquiridos estén en buen estado y que los estudios técnicos respalden la operación.
La experiencia de Termoemcali, recordada durante la conversación como antecedente de una inversión que generó graves consecuencias financieras para Cali, obliga a extremar la responsabilidad institucional.
La adquisición de Salvajina no puede sustentarse únicamente en expectativas de rentabilidad o seguridad energética. Requiere valoraciones independientes, proyecciones financieras verificables y una evaluación integral de los riesgos.
La conclusión de La Lupa Urbana: Salvajina representa mucho más que tres unidades de generación eléctrica. Es un activo estratégico para la seguridad energética, la regulación del río Cauca y el abastecimiento de agua de Cali. Su incorporación al patrimonio de Emcali podría representar una oportunidad, pero una decisión de esta magnitud exige estudios independientes, transparencia y responsabilidad fiscal. Antes de negociar, debe demostrarse que el valor económico, energético, ambiental y social de lo que se pretende adquirir corresponde al precio que pagaría la ciudad.

