CALI, BAJO LA LUPA DEL AGUA: PÉRDIDAS MILLONARIAS, REDES OBSOLETAS Y ALCANTARILLADO AL LÍMITE

¿Está Cali en crisis de agua en 2026? La pregunta planteada por el Ing.Ramiro Varela M. en La Lupa Urbana de Caliescribe abrió un debate que trasciende los episodios de desabastecimiento en las comunas 1, 18 y 20. El interrogante conduce a una problemática estructural: pérdidas del sistema, deterioro de las redes, expansión urbana, protección de las cuencas y capacidad de Emcali para garantizar un servicio continuo y eficiente.

El invitado, el ingeniero Hugo Salazar Jaramillo, conocedor de la gestión del acueducto y el alcantarillado, presentó un diagnóstico que obliga a revisar las prioridades de la ciudad. Su tesis es contundente: Cali dispone de capacidad instalada superior a la demanda estimada, pero enfrenta deficiencias que comprometen el aprovechamiento del recurso.

Según las cifras expuestas durante la entrevista, las plantas tienen capacidad cercana a 12,2 metros cúbicos por segundo, mientras que la demanda de una población estimada de 2,4 millones de habitantes rondaría los cuatro metros cúbicos por segundo. Al incorporar pérdidas razonables, el requerimiento se aproximaría a cinco metros cúbicos por segundo. Sin embargo, la producción estaría cerca de nueve metros cúbicos por segundo.

La diferencia constituye una señal de alarma. Salazar advierte que las pérdidas podrían acercarse al 50 %, incluyendo componentes técnicos y no técnicos. En sus palabras, “hay un sistema que no funciona”.

Diez mil millones de pesos mensuales en pérdidas

El diagnóstico adquiere una dimensión económica preocupante. El ingeniero estima que las pérdidas podrían representar alrededor de 10.000 millones de pesos mensuales, recursos que dejan de convertirse en ingresos para fortalecer la infraestructura y mejorar el servicio.

A esta situación se suma el estado de las redes. Según lo señalado en la entrevista, Cali cuenta con aproximadamente 3.000 kilómetros de tuberías de acueducto y 3.600 kilómetros de alcantarillado. De la red de acueducto, unos 1.200 kilómetros requerirían renovación por haber cumplido su vida útil.

La ciudad enfrenta una combinación de fugas, conexiones irregulares, deficiencias de medición y tuberías envejecidas. No se trata solamente de producir agua, sino de garantizar que llegue a los hogares, se contabilice correctamente y genere ingresos para sostener el sistema.

La pregunta es inevitable: ¿cómo puede Cali resolver sus necesidades de acueducto y alcantarillado si continúa perdiendo una proporción tan importante del agua que produce?

Para Salazar, recuperar la eficiencia debe convertirse en una prioridad gerencial.

Emcali necesita dirección técnica

La conversación también puso la lupa sobre la gobernabilidad de Emcali. Para el ingeniero, una empresa de servicios públicos requiere conocimientos especializados, continuidad institucional y decisiones fundamentadas en criterios técnicos.

Su advertencia es directa: “a eso no se le puede meter politiquería”.

Salazar considera que la interferencia política ha debilitado las capacidades profesionales de la empresa y reducido las posibilidades de que el conocimiento técnico llegue a los niveles donde se toman las decisiones.

Ramiro Varela planteó cuestionamientos sobre las sucesivas gerencias del acueducto y el alcantarillado, así como sobre la influencia de intereses políticos, sindicales y posibles prácticas de corrupción. El debate dejó sobre la mesa una preocupación central: fortalecer la responsabilidad administrativa, la transparencia y la competencia profesional en el manejo de un servicio esencial.

El ingeniero recordó las transformaciones institucionales de Emcali y los cambios introducidos mediante los acuerdos municipales 14 de 1996 y 34 de 1999. A partir de esa historia, sostuvo que los suscriptores han contribuido a sostener la empresa durante décadas.

Surge así una reflexión: los ciudadanos no pueden ser considerados únicamente usuarios que pagan facturas; también deben recibir información, resultados y garantías de una gestión eficiente.

La voz de los caleños: el agua debe llegar a todos

La Lupa Urbana incorporó las opiniones recogidas por Valentina García en las calles de Cali. Las respuestas reflejaron indignación, preocupación y una exigencia común: que el servicio llegue equitativamente a todos los sectores.

Uno de los entrevistados resumió su inconformidad: “el agua es indispensable”. Otro reclamó que el suministro debe ser más equitativo entre los barrios populares y los sectores privilegiados.

También surgió la preocupación por los apartamentos de pisos superiores, donde algunos residentes experimentan dificultades de presión.

Salazar explicó que la situación debe analizarse según las condiciones del sistema, la ubicación de las viviendas y las normas aplicables. Indicó que la presión disminuye durante el recorrido por las conexiones y los medidores, y recordó que los edificios de más de tres pisos deben contar con sistemas autónomos de abastecimiento, tanques y bombeo, conforme a la regulación que describió.

En las zonas de ladera, el problema presenta otras particularidades. Existen sectores sometidos a restricciones por condiciones de alto riesgo, además de dificultades de presión, conexiones e infraestructura.

La solución exige distinguir las causas de cada caso, sin desconocer el objetivo fundamental: garantizar el acceso al agua potable dentro de las condiciones legales y técnicas de prestación del servicio.

Crecimiento urbano y protección de las cuencas

Otro punto central fue la expansión de Cali hacia el sur y el norte. Salazar describió una ciudad que crece hacia sus bordes mientras pierde población en determinadas áreas interiores, fenómeno que, a su juicio, no ha recibido suficiente atención en la planificación municipal.

Esa expansión aumenta los desafíos de distribución. Cuando el suministro debe recorrer grandes distancias y alcanzar cotas elevadas, se requieren sistemas adecuados de bombeo, almacenamiento e interconexión.

El ingeniero destacó la importancia de los ríos Cauca, Cali y Meléndez, así como de las cuencas abastecedoras. Recordó que durante su trayectoria profesional participó en una iniciativa de siembra de cinco millones de árboles en la cuenca de los Farallones, que, según afirmó, contribuyó a mejorar las condiciones de varios ríos.

Su llamado es recuperar una política sostenida de protección ambiental. La disponibilidad futura del agua depende tanto de las obras de ingeniería como de conservar los ecosistemas, controlar la contaminación y recuperar las fuentes abastecedoras.

Los lechos filtrantes: alternativa para el sur

Uno de los proyectos más relevantes de la entrevista fue el sistema de captación mediante lechos filtrantes del río Cauca, cuya ejecución y puesta en funcionamiento han generado cuestionamientos públicos.

Salazar explicó que las dificultades encontradas durante la construcción del pozo de captación impidieron alcanzar la profundidad prevista. Según su rel

 

Redacción