Orlando Ibarra, presidente de la Federación Colombiana de Atletismo, alerta sobre el deterioro de los escenarios deportivos y la falta de recursos para preparar a los atletas rumbo a Lima y Pekín 2027 y Los Ángeles 2028.
El atletismo colombiano enfrenta una paradoja: mientras sus deportistas construyen una trayectoria internacional que alimenta la esperanza de nuevas medallas, parte de la infraestructura necesaria para su preparación se encuentra en condiciones críticas. Así lo expuso Orlando Ibarra, presidente de la Federación Colombiana de Atletismo, durante una entrevista con Ramiro Varela Marmolejo en Caliescribe , programa La Lupa Urbana al Atletismo Colombiano, de Caliescribe.
La conversación puso sobre la mesa tres desafíos: recuperar las pistas deterioradas, garantizar recursos para preparar las selecciones nacionales y fortalecer las categorías juveniles. Todo ello con la mirada puesta en los Juegos Panamericanos de Lima 2027, el Campeonato Mundial de Atletismo de Pekín 2027 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
2027: un año decisivo
Ibarra explicó que la preparación debe entenderse como un proceso de largo plazo, cuyo objetivo central son los Juegos Olímpicos de 2028.
«El ciclo comenzó porque realmente esto termina en los Juegos Olímpicos del 2028», señaló, antes de precisar que la gran aspiración es «obtener una medalla o unas medallas en esta cita orbital».
El calendario de 2027 exigirá planificación rigurosa, competencias y oportunidades para que los deportistas mejoren su ubicación internacional. El dirigente destacó el peso del escalafón mundial en la clasificación al Campeonato Mundial: «El 80% de los clasificados a este Campeonato Mundial va a ser por ranking».
Esta circunstancia obliga a los atletas a participar en más competencias y a garantizar condiciones adecuadas de preparación y desplazamiento.
Para los Juegos Panamericanos de Lima, la Federación proyectó inicialmente una delegación de entre 60 y 70 deportistas, con una expectativa efectiva de 35 a 40 atletas.
«Esperamos llevar unos 35 a 40 atletas que nos representen un muy buen número de medallas en estos Juegos Panamericanos», expresó Ibarra.
Barranquilla: un estadio monumental y una pista abandonada
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista fue el diagnóstico sobre el estadio Rafael Cotes de Barranquilla. Según Ibarra, el escenario ya no reúne condiciones para desarrollar siquiera una competencia departamental.
«Sí, esa pista hoy no sirve para ser ni siquiera un campeonato departamental, por decirlo así. La pista está en muy mal estado», afirmó.
El dirigente descartó una reparación superficial y defendió el reemplazo completo de la superficie atlética.
«No, no, no, ya eso no es de re-topping ni nada. Ramiro, ya eso es de cambiar la pista 100%», sostuvo.
Su crítica se concentra en el contraste entre las grandes inversiones deportivas y el abandono de la infraestructura destinada al atletismo. Para ilustrar su posición, utilizó una expresión popular: «Como siempre lo he dicho y se dice uno coloquialmente aquí en la costa, pues si hay para el whisky, tiene que haber para el hielo».
Ibarra estimó que renovar la pista podría costar entre cuatro mil y cuatro mil quinientos millones de pesos, frente a las inversiones realizadas en el estadio Metropolitano.
Su argumento va más allá del presupuesto: Barranquilla ha sido cuna de atletas de alto nivel y no puede privarlos de un escenario apropiado para su desarrollo competitivo.
«Porque acá no la va a representar el Junior, acá la van a representar los atletas», afirmó, al reclamar que la Alcaldía, encabezada por Alejandro Char, contribuya a recuperar la pista.
Santa Marta y Montería: señales de alarma
El panorama descrito por Ibarra tampoco es alentador para Santa Marta. Sobre la pista utilizada durante los Juegos Bolivarianos, señaló que la superficie instalada, de la marca Mondo, presenta un deterioro que obliga a considerar una intervención de fondo.
«No, Mondo, pero hay que mirar a ver qué trabajo de obra se hizo», indicó, al plantear interrogantes sobre las condiciones de construcción.
Su diagnóstico fue severo: «No hay nada, o sea, no sirve».
Incluso manifestó que considera necesario estudiar la renovación del estadio.
En Montería, la preocupación está relacionada con el estado de la pista y su utilización. La ciudad deberá albergar los Juegos Nacionales, y el dirigente considera incierto que el escenario llegue en condiciones óptimas.
«La veo difícil que esté», respondió cuando Ramiro Varela le preguntó por su disponibilidad.
Ibarra cuestionó el uso de las pistas para actividades recreativas sin las medidas necesarias para preservar superficies diseñadas para el alto rendimiento. Su crítica apunta a la falta de diferenciación entre los espacios de entrenamiento competitivo y los destinados a otras prácticas deportivas.
La advertencia es relevante porque los Juegos Nacionales requieren instalaciones adecuadas para recibir a deportistas de todo el país.
Escenarios que necesitan protección
El balance también permitió identificar pistas que, según Ibarra, conservan condiciones favorables. Destacó las de Medellín, Cali, Bucaramanga, Bogotá y Valledupar.
Sobre la capital del Valle, manifestó: «La pista de Cali que estuvimos recientemente está muy bien».
También mencionó la necesidad de recuperar la infraestructura de Santander de Quilichao, cuyo estado describió con preocupación: «Otra pista que sí está en el olvido totalmente es la de Santander de Quilichao. Eso no sirve para nada».
El contraste entre escenarios conservados y pistas deterioradas demuestra la importancia del mantenimiento preventivo y de protocolos que regulen su uso.
Una pista atlética es una herramienta de trabajo para deportistas, entrenadores y ligas. Su deterioro afecta los procesos de preparación y limita las posibilidades de organizar competencias oficiales.
Por ello, Ramiro Varela propuso gestionar derechos de petición dirigidos a las autoridades de Barranquilla, Santa Marta y Montería, con el acompañamiento del Centro de Pensamiento Deportivo.
Ibarra respaldó la iniciativa: «Todo lo que sea de ayuda para el atletismo colombiano, para el atletismo competitivo, para el deporte colombiano, es bienvenido».
Y precisó el propósito: «No es un tema de criticar, es un tema de salvaguardar también nuestros deportistas, nuestro deporte».
El presupuesto: otra carrera contra el tiempo
La infraestructura no fue la única preocupación. Ibarra también se refirió a las limitaciones económicas que enfrentan las federaciones y ligas para sostener la preparación.
Al valorar los resultados recientes del atletismo colombiano, destacó el trabajo de clubes, ligas y Federación, pese a las restricciones presupuestales.
Sobre el Campeonato Suramericano Sub-23, señaló que Colombia obtuvo cinco medallas de oro, aunque tuvo una participación limitada por la falta de recursos.
Su denuncia fue directa: «Las federaciones no tenemos recursos directos para preparación hace dos años, no nos entregan un solo peso para llevar selecciones y prepararnos para los Juegos Olímpicos».
El dirigente explicó que el ciclo olímpico no se construye exclusivamente durante las competencias oficiales: requiere años de trabajo técnico, preparación física y participación internacional.
«Solo preparan las federaciones y las ligas, eso no lo prepara más nadie», afirmó.
Su planteamiento cuestiona un modelo de financiación que, según su experiencia, no garantiza recursos suficientes para mantener la preparación durante los cuatro años entre citas olímpicas.
El relevo generacional empieza en los jóvenes
Ibarra también dirigió su atención a los deportistas que deberán reemplazar a las actuales figuras de la élite.
Como ejemplo de gestión federativa, informó que se había garantizado la participación colombiana en el Campeonato Suramericano Sub-18, previsto en Cuenca, Ecuador, del 11 al 13 de diciembre de 2026, sin recursos del Estado colombiano, según explicó.
«Es donde debemos trabajar porque son los muchachos que van a reemplazar a todos estos muchachos que hoy están en la élite mundial, en las categorías mayores», manifestó.
La renovación del atletismo nacional necesita continuidad, inversión y oportunidades para competir desde edades tempranas.
Proteger a los atletas para llegar al podio olímpico
Durante la entrevista, Ibarra mencionó a Flor Denis Ruiz, Ronald Longa, Marta Valeria Araújo, Julio Angulo, María Fernanda Murillo y Natalia Linares, además de Dalmero, como parte del talento que Colombia espera proyectar hacia las grandes competiciones.
Su llamado es a garantizar condiciones adecuadas para que estas figuras y las nuevas generaciones desarrollen sus capacidades.
La conversación concluyó con una invitación a mantener la unidad del sector , con la moral alta y trabajar por un objetivo común.
«Es unir, seguir unidos en pro del atletismo colombiano y buscar eso que hoy todos queremos, llegar a los Juegos Olímpicos y dar la satisfacción a este país en el podio de Los Ángeles 2028», expresó el presidente federativo.
La conclusión es contundente: Colombia necesita acompañar su talento deportivo con escenarios dignos, financiación estable y una política de preparación de largo plazo. Lima y Pekín, en 2027, serán pruebas decisivas; Los Ángeles, en 2028, representa la gran meta.
Recuperar las pistas de Barranquilla, Santa Marta, Montería y Santander de Quilichao, junto con fortalecer el presupuesto de las selecciones, constituye el desafío que Orlando Ibarra puso ante las autoridades y el país. Porque las medallas no se construyen únicamente en las competencias: comienzan en los escenarios donde los atletas entrenan, en los recursos que reciben y en las oportunidades que Colombia les ofrece para representar a su nación.

