Las autoridades en general y en especial las de la ciudad de Cali, están obligadas desde el punto de vista constitucional y legal no solo a garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos sino el de privilegiar los derechos sociales sobre los derechos individuales.

Sin embargo, algunas autoridades tratan de ocultar las contradicciones que se generan entre el interés individual y los intereses de la sociedad.

En la ciudad de Cali, la libertad individual es entendida como la posibilidad de obtener beneficios para sí mismos, siendo esta la mejor manera según se dice, de realizar el interés social mediante el cual se convierte a los ciudadanos en medios e instrumentos de sus propios fines y objetivos que en general se reducen al aumento de las riquezas en cabeza de unos pocos individuos.

De esta forma, el interés individual se disfraza de interés social y los individuos pertenecientes a las clases dirigentes de la ciudad terminan enfrentándose entre sí en la lucha competitiva por el poder económico, político y social, al tiempo que al caleño perteneciente a los estratos medios y populares que integran la mayoría de la población son tratados como piezas de un engranaje del sistema social.

En estas circunstancias se ha generado en el seno de la comunidad caleña la cultura de los antivalores, produciéndose en la conciencia de la gente diversos sentimientos y estados de ánimo que frente a los graves problemas que afronta la ciudad asumen actitudes pasivas y conformistas, que conducen a prácticas como el burocratismo en cabeza de algunos funcionarios, la deshumanización, el desorden y en general todo tipo de conductas que riñen con la moral y la ética pública e impiden que lo ciudadanos participen activamente en la búsqueda de soluciones para los problemas que afronta la ciudad, de lo cual se benefician las clases dirigentes conjuntamente con las autoridades de la ciudad.

Un ejemplo de esta situación se ha vivido en gran medida con el desarrollo urbanístico desordenado y caótico de la ciudad, lo que acontece con el transporte masivo y la movilidad, los servicios públicos, la calidad de la salud y la educación, las violaciones del espacio público; a lo cual se suma la creciente informalidad y el aumento de la inseguridad en varios sectores de la ciudad.

No hay que olvidar que las relaciones entre el individuo y la sociedad son ante todo las relaciones entre sus intereses, es decir, la satisfacción de sus necesidades materiales y espirituales ligados a la existencia y desarrollo de la sociedad y del propio individuo sujeto a las leyes sociales y jurídicas y no de los sectores minoritarios que tratan de reducir cada vez más la participación de los ciudadanos en la solución de los problemas.

Solo cuando el individuo participa en la lucha por la defensa de los derechos y libertades para todos los ciudadanos, la democracia, la paz y el bienestar general, es posible que su vida recobre su verdadero sentido y personalidad y mayores ideales al servicio de la comunidad y de sí mismo.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social