La decisión de PROPAL del grupo Carvajal, de solicitar su liquidación judicial ante la Superintendencia de Sociedades no representa únicamente el cierre de una empresa. Significa la muerte jurídica de una institución industrial que durante más de seis décadas simbolizó el progreso manufacturero del Valle del Cauca y de Colombia. Su desaparición confirma una preocupante tendencia: la pérdida gradual del tejido empresarial que convirtió a Cali y su región en uno de los principales polos industriales del país durante el siglo XX.

La liquidación de una empresa de 64 años evidencia la desindustrialización regional y el fracaso de las condiciones de competitividad para producir en Colombia

PROPAL nació en 1957 como Pulpaco

Impulsada por la multinacional estadounidense W.R. Grace & Co. y empresarios colombianos que apostaron por transformar el bagazo de caña en papeles finos, integrando la agroindustria azucarera con la manufactura de alto valor agregado. La inauguración de su moderna planta en Yumbo, el 4 de agosto de 1961, por el presidente Alberto Lleras Camargo, fue considerada un hito de la industrialización nacional. Durante más de sesenta años generó miles de empleos directos e indirectos, impulsó innovación tecnológica y fortaleció el desarrollo económico del Valle del Cauca.

PROPAL inviable su operación.

La caída internacional de los precios del papel, el aumento de la competencia asiática —especialmente de China—, la revaluación del peso colombiano, el incremento de los costos de producción, el encarecimiento logístico y la reducción de los márgenes de rentabilidad deterioraron progresivamente sus estados financieros. Incluso las medidas antidumping resultaron insuficientes para revertir una realidad estructural del mercado.

El problema laboral, agotando múltiples alternativas.

Antes del cierre de la planta de Yumbo (2025): la empresa reportaba más de 1.200 colaboradores entre sus dos plantas (Yumbo y Guachené). Tras el cierre de Yumbo en abril de 2025: la planta de Yumbo reunía cerca de 200 trabajadores, mientras que la compañía informó que mantenía alrededor de 1.082 empleados, de los cuales 563 serían trasladados a Guachené.

Propal previamente implementó programas de eficiencia, redujo costos, contrató asesores especializados, buscó nuevos inversionistas y diversificó productos. No obstante, los estudios financieros concluyeron que mantener la operación únicamente profundizaría las pérdidas patrimoniales. Bajo esas circunstancias, la Asamblea de Accionistas decidió acogerse al proceso de liquidación previsto en la Ley 1116, suspendiendo definitivamente las operaciones de sus plantas de Yumbo y Guachené.

Las consecuencias trascienden ampliamente a la compañía.

La desaparición de PROPAL afecta proveedores, transportadores, cultivadores de caña, contratistas, empresas forestales, comerciantes y cientos de familias cuya actividad económica dependía de esta cadena productiva. También reduce la capacidad industrial del Valle del Cauca, disminuye su diversificación económica y envía una señal de preocupación a los inversionistas nacionales e internacionales sobre la competitividad manufacturera regional.

Este nuevo cierre revive una pregunta incómoda: ¿qué está ocurriendo con la industria vallecaucana? En las últimas décadas el departamento ha visto desaparecer o reducir importantes empresas emblemáticas, mientras el crecimiento económico se desplaza hacia sectores de servicios y comercio, actividades importantes pero insuficientes para reemplazar el valor agregado, la innovación tecnológica y los empleos de calidad que genera la industria.

Lección para la política económica colombiana.

La apertura comercial requiere condiciones de competitividad equivalentes para los productores nacionales. Sin infraestructura eficiente, menores costos energéticos, estabilidad tributaria, financiamiento competitivo y políticas industriales modernas, muchas empresas quedan expuestas a competir en condiciones desiguales frente a productores internacionales altamente subsidiados o con menores costos estructurales.

Legado ambiental importante.

Fue pionera en el aprovechamiento de fibras renovables como el bagazo de caña y el tamo de arroz para fabricar papeles y cartulinas con menor impacto ambiental, demostrando que la sostenibilidad también podía convertirse en una ventaja competitiva. Su desaparición representa la pérdida de conocimiento industrial acumulado durante varias generaciones.

Reconstruir una estrategia nacional y regional de reindustrialización

Que preserve el aparato productivo, fortalezca la competitividad y genere condiciones para que nuevas industrias puedan crecer. Porque cuando desaparece una empresa de sesenta y cuatro años, no solo se liquidan activos: también se extinguen capacidades productivas, empleos, conocimiento y una parte de la memoria económica del Valle del Cauca.

Redacción