En la era digital, las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para los procesos electorales en Colombia. Plataformas como Facebook, TiK ToK, X e Instagram, facilitan la difusión de mensajes, la movilización votos de opinión y la interacción directa entre candidatos y ciudadanos. Sin embargo, también han abierto la puerta a prácticas negativas conocidas como “guerra sucia”, que buscan desprestigiar a adversarios políticos mediante la desinformación, rumores y campañas injuriosas.
Este “fenómeno” en la era digital, ha adoptado diversas formas en las redes sociales, desde la creación de perfiles-cuentas falsas, hasta la difusión masiva de fake news o bulos. Estas estrategias buscan manipular la opinión pública, generar confusión y disminuir la imagen de los oponentes políticos. En un contexto donde la polarización es evidente, estas prácticas pueden profundizar las divisiones sociales y afectar la legitimidad del proceso democrático.
Las redes sociales, si bien ofrecen un espacio para la participación y la transparencia, también se ven vulnerables a la desinformación y al uso de bots y trolls que amplifican mensajes negativos. Esto requiere que las campañas, líderes políticos, los medios de comunicación y la ciudadanía en general, sean críticos y responsables en el consumo y difusión de información, los mal llamados “influencers” en su mayoría contratados y pagados por las campañas, hacen mucho daño a la libertad de expresión, pues llevados por la emoción y el dinero, la confunden con libertad de agresión; no son objetivos sino destructivos, calumniosos, mal intencionados. Debería existir una regulación extremadamente rigurosa, que haga responsable a cada campaña de los mismos sujetos, con sanciones ejemplarizantes que frenen ésta sucia práctica.
La campaña presidencial de Paloma Valencia, ha recibido numerosos ataques en redes sociales por varias razones, relacionadas con aspectos políticos, ideológicos y personales. Valencia es conocida por sus posturas conservadoras de derecha, firmes, contundentes, lo que genera rechazo inmediato en la oposición de izquierda y en los extremos de la derecha, llevando a que sus seguidores o su campaña sean objeto de críticas y ataques en redes sociales. Como figura pública y política, su trayectoria y decisiones previas pueden ser motivo de debate y críticas, especialmente si algunos sectores consideran que sus propuestas o acciones no representan sus intereses o valores.
Ahora bien, en un escenario electoral, las campañas suelen ser muy competitivas y, en ocasiones, se utilizan las redes sociales para difamar o atacar a los opositores, como ha ocurrido en la campaña de la candidata Valencia. La polarización política en Colombia y en muchos otros países hace que las figuras públicas, especialmente candidatas presidenciales, sean blanco de ataques, tanto por apoyar ciertas ideas como por pertenecer a ciertos partidos o movimientos políticos, que para algunos genera escozor.
Algunas personas pueden no estar de acuerdo con sus propuestas o su visión de país, y expresan sus opiniones a través de ataques en redes sociales, especialmente en plataformas donde la libertad de expresión permite que estas opiniones sean públicas y a veces agresivas.
Es importante recordar que las redes sociales reflejan la diversidad de opiniones y que los ataques, en muchos casos, también corresponden a campañas de desacreditación o a la polarización que caracteriza a los procesos electorales, sobretodo cuando en frente se tiene una rival de gran conocimiento, experiencia y determinación.
Es fundamental fortalecer los mecanismos de regulación y educación digital para contrarrestar la guerra sucia en las redes sociales. La lucha contra la desinformación es un reto que requiere la colaboración de todos los sectores para preservar la integridad de las elecciones y garantizar un proceso democrático transparente y justo en Colombia.
Reflexión 1: ¿Cómo puede una sociedad garantizar la transparencia y la ética en sus procesos electorales, evitando que la guerra sucia y las campañas de desprestigio socaven la confianza democrática y dañen la institucionalidad en Colombia?
Reflexión 2: ¿Consideras que los mecanismos jurídicos existentes son suficientes para sancionar a los agresores en redes sociales durante las campañas políticas, o es necesario fortalecer las leyes y regulaciones para garantizar una mayor protección y responsabilidad en estos espacios digitales?
Habrá que seguir con la lupa puesta..!
Comunicadora y Periodista - [email protected]