El urbanismo, la arquitectura, el diseño de los muebles, y el paisajismo, desempeñan un papel crucial en el bienestar y la salud de las personas, a través de su pertinente consideración en la proyectación de los espacios urbanos y de las múltiples edificaciones de las ciudades, artefactos que interactúan en el medio ambiente con efectos directamente vinculados a la salud y el bienestar. Se trata de espacios y volúmenes en los que en su diseño usualmente no se considera como podrán afectar a sus usuarios, lo que en consecuencia puede generar accidentes o contribuir a diversos problemas de salud física y mental, como también a la calidad de vida.

         Heridas y fracturas de diversa gravedad, que son causadas por accidentes provocados por cruces viales mal concebidos o mal señalizados; por caídas en andenes muy estrechos, discontinuos, lisos o con obstáculos; por escaleras mal calculadas, sin descansos o sin pasamanos adecuados; por barandas mal diseñadas que permiten que los niños se trepen por ellas, o que son muy bajas; por rutas de evacuación de emergencia que no consideran a las personas mayores o con problemas de movilidad. O, igualmente, golpes inconvenientes ocasionados por vanos y puertas incomodas y muebles fijos mal diseñados o mal ubicados en cada espacio habitable.

         Contaminación del medio ambiente de las ciudades provocada por la presencia de varios componentes nocivos (químicos, físicos o biológicos) en sus espacios urbanos como, principalmente, en sus diversas edificaciones, y especialmente en las viviendas, ya sea debidos a residuos no adecuadamente alejados de ellas, o porque están mal ventiladas, o que no están suficientemente aisladas térmicamente. Contaminación ambiental que genera problemas de salud y bienestar, al no considerar dichas posibilidades en el diseño urbano, arquitectónico, paisajístico y del mobiliario urbano de las ciudades y de todas sus diferentes edificaciones.

         La relación entre el diseño urbano, arquitectónico, paisajístico y del mobiliario, y la salud mental, es tan estrecha, que un espacio deficiente puede ser un detonante de estrés crónico, mientras que uno bien diseñado actúa directamente como un recurso terapéutico, debido a que se trata de un bienestar emocional y psicológico generado directamente por los espacios de habitación y permanencia en las edificaciones, calles, plazas, parques y zonas verdes. Espacios todos estos en los que además se generan imágenes y ruidos ajenos, invasivos y hasta intolerables, que afectan ambientalmente a los vecinos más cercanos y al entorno en general.

         La relación entre los espacios habitables de las ciudades en sus distintas edificaciones, y espacios urbanos públicos, y la salud y bienestar de sus habitantes, se define a través del concepto de vivienda saludable, en el sentido de que un espacio habitable no es solo una estructura física, sino un entorno que debe garantizar la seguridad, el bienestar y el desarrollo de sus ocupantes. Una vivienda saludable es un espacio seguro, limpio y confortable que protege la higiene física y mental de sus habitantes, cumpliendo con normas de habitabilidad, servicios básicos, adecuada ventilación e iluminación, y ausencia de riesgos físicos o biológicos.

         En Cali, las normas de salud y vivienda siguen el POT y decretos nacionales como el 1077 de 2015, enfocándose en la gestión del riesgo, renovación urbana y subsidios. Se prioriza la vivienda segura, reubicaciones en zonas de alto riesgo (Jarillón) y programas para un hábitat saludable. Pero urge actualizar las normas de habitabilidad, servicios, tenencia, asequibilidad y accesibilidad, como lo recomienda la ONU-Hábitat, para la arquitectura de las nuevas edificaciones e intervenciones en el urbanismo y paisajismo de la ciudad.

Benjamin Barney Caldas

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.