Colombia ha entrado formalmente en modo elecciones, con la ley de garantias, prohibida la contratacion , para las legislativas del mes de marzo y las presidenciales de mayo y el margen político del gobierno de Gustavo Petro se ha reducido, impresionantemente. Su cierre como gobernante de perdedor en el Senado ante una reforma tributaria orientada a recaudar billones, sin ajuste fiscal. El Ejecutivo recurre a la figura de la emergencia económica y, finalmente, la Corte Constitucional suspende la medida. Y llegó la visita a Donald Trump, un hecho de alto impacto político y simbólico, cuyo resultado es impredecible,
En 1 mes y 1 semana, nuevo concgreso se elige y comienza su balance de un gobierno que lleva 3 años y 6 meses, deja al primer presidente del Senado y de la Camara en la cárcel, lo mismo ministros y funcionarios de alto nivel, peleas con altas cortes, gremios y empresarios, lo que nunca se habia visto en Colombia. Por ello, el primer cuenta es de grandes errores.
- Ministros con planeación débil, rasgo persistente
Muchos con falta de formacion o sin los requisitos para el cargo, sus principales políticas se anunciaron sin estudios técnicos completos ni esquemas claros de implementación, lo que derivó en ajustes constantes y pérdida de credibilidad. Más una alta rotación ministerial
- La inestabilidad en el gabinete afectó la continuidad administrativa y debilitó la ejecución de políticas públicas, especialmente en sectores estratégicos.
- Un gobierno que llega a la recta final sin mayoría política
El Ejecutivo entra al ciclo electoral sin una coalición estable en el Congreso. Las mayorías que hicieron posible el inicio del mandato se fragmentaron, dejando al gobierno sin capacidad real de aprobar reformas de fondo.
- Confrontación con el Congreso
El Legislativo fue tratado más como un adversario que como un escenario de construcción de acuerdos. En época preelectoral, esta estrategia terminó aislando al gobierno.
- Seguridad sin resultados
La política de “paz total” no logró consolidar control territorial ni reducir de forma sostenida la violencia en varias regiones del país.
- Incertidumbre económica
Mensajes contradictorios sobre inversión, energía e infraestructura generaron dudas en los agentes económicos, sin que se ofreciera una hoja de ruta estable.
- Política exterior sin enfoque estratégico
La agenda internacional perdió claridad en prioridades económicas y geopolíticas. La visita de Trump ocurre en un contexto en el que Colombia no ha definido una posición externa coherente de largo plazo.
- Falta de ajuste del Estado
No se impulsó un recorte efectivo del gasto público. La discusión fiscal se concentró casi exclusivamente en aumentar ingresos.
- Uso recurrente del discurso institucional contra los contrapesos
Las tensiones con la justicia y otros órganos del Estado debilitaron la relación entre poderes y aumentaron la incertidumbre jurídica.
- El cierre del gobierno
Este balance no desconoce la legitimidad del mandato, pero sí evidencia un cierre de gobierno condicionado por la política electoral, la falta de consensos y la ausencia de una estrategia fiscal e institucional sostenible. En democracia, gobernar también implica saber cerrar, y ese cierre hoy queda en manos del electorado.