El Plan de Intervenciones Colectivas (PIC) es uno de los instrumentos más importantes de la salud pública en Cali. Aunque su nombre suele aparecer en informes técnicos y contratos institucionales, su impacto se siente en barrios, colegios, comunas y corregimientos, donde se desarrollan acciones de prevención, promoción y cuidado colectivo. El PIC no es un programa aislado: es la forma como el Estado aterriza la política de salud pública en los territorios.

En Cali, el PIC se ejecuta bajo la coordinación de la Secretaría de Salud Distrital y se financia principalmente con recursos del Sistema General de Participaciones. Cada año, el Distrito formula un plan operativo que define qué intervenciones se harán, en qué poblaciones y en qué zonas, con base en el análisis de la situación de salud del territorio. Este análisis incluye indicadores epidemiológicos, condiciones sociales, riesgos ambientales y brechas de acceso.

¿Cómo se hace el PIC? El proceso comienza con la identificación de problemas prioritarios de salud: enfermedades crónicas, salud mental, consumo de sustancias psicoactivas, salud sexual y reproductiva, desnutrición, violencia intrafamiliar, entre otros. A partir de este diagnóstico, se estructuran líneas de intervención que no buscan atender pacientes individuales, sino impactar colectivamente a comunidades completas.

Las acciones del PIC se materializan a través de jornadas educativas, tamizajes, acompañamiento psicosocial, visitas comunitarias, actividades en instituciones educativas, trabajo con líderes barriales y articulación con organizaciones sociales. Para su ejecución, la Alcaldía contrata operadores —hospitales públicos, fundaciones, universidades u organizaciones especializadas— que desarrollan las actividades bajo supervisión técnica.

En los últimos dos años, el PIC en Cali ha tenido ajustes importantes. Tras la pandemia, una de las prioridades ha sido el fortalecimiento de la salud mental comunitaria. Se han ampliado las intervenciones psicosociales en colegios, se han realizado procesos de orientación familiar y se ha incrementado el trabajo comunitario para la prevención del consumo de drogas y la violencia basada en género.

Otro énfasis reciente ha sido la salud ambiental y el cuidado del entorno. En distintas comunas se han desarrollado acciones de educación en manejo de residuos, control de vectores, prevención del dengue y promoción de entornos saludables. Estas intervenciones se han focalizado especialmente en zonas con mayor vulnerabilidad social y ambiental.

La salud sexual y reproductiva también ha mantenido un lugar central. Durante 2024 y 2025, el PIC ha reforzado procesos educativos con adolescentes y jóvenes, orientados a la prevención del embarazo adolescente y las infecciones de transmisión sexual, así como a la promoción de derechos sexuales y reproductivos.

Un cambio relevante ha sido la búsqueda de mayor presencia territorial. El PIC ha intentado salir del enfoque exclusivamente institucional para trabajar más de cerca con juntas de acción comunal, organizaciones sociales y líderes comunitarios, entendiendo que la efectividad de las intervenciones depende de la confianza y el arraigo local.

Ahora bien, ¿cómo puede una persona, comunidad u organización pedir ayuda o vincularse al PIC? El primer paso es identificar la necesidad colectiva. El PIC no responde a solicitudes individuales de atención médica, sino a problemáticas que afectan a grupos poblacionales. Por ejemplo, una comunidad educativa con dificultades de convivencia, un barrio con alta incidencia de dengue o un grupo de jóvenes en riesgo psicosocial.

Una vez identificada la necesidad, se puede realizar la solicitud ante la Secretaría de Salud Distrital de Cali, ya sea de manera directa o a través de las Empresas Sociales del Estado (ESE) que operan en el territorio. También es común que las solicitudes se canalicen por medio de líderes comunitarios, rectores de instituciones educativas o juntas de acción comunal.

Es importante presentar la solicitud de forma clara: describir el problema, el grupo poblacional afectado, el lugar y, si es posible, el apoyo comunitario existente. La Secretaría evalúa si la necesidad se ajusta a las líneas del PIC vigentes y, de ser así, articula la intervención con el operador correspondiente.

En algunos casos, las comunidades no tienen que pedir la intervención, ya que el PIC actúa de manera preventiva y programada en zonas priorizadas. Sin embargo, la participación activa de la comunidad facilita que las acciones tengan continuidad y mayor impacto.

El PIC no resuelve por sí solo todos los problemas de salud de la ciudad, pero cumple una función clave: anticiparse a los riesgos, fortalecer capacidades comunitarias y reducir desigualdades. Entender cómo funciona y cómo acceder a él permite que más ciudadanos se apropien de una herramienta pública pensada para el bienestar colectivo.

Ana Lucia Arango M