Entre 2024 y 2025, Cali ha reforzado el seguimiento del Índice de Cultura Ciudadana como una herramienta para entender comportamientos colectivos y orientar acciones públicas. El programa reúne información sobre convivencia, confianza institucional, movilidad, participación y resolución pacífica de conflictos. Su objetivo central es medir cambios en hábitos que afectan la vida urbana y entregar insumos a entidades distritales, organizaciones sociales y comunidad académica.

En este periodo, el programa se consolidó como un sistema continuo. El Departamento Administrativo de Planeación, junto con universidades y colectivos ciudadanos, amplió las encuestas y afinó los indicadores. También integró fuentes como reportes de seguridad, uso del espacio público y registros de movilidad. Con esta información se contrastan percepciones ciudadanas con comportamientos observados.

Una de las experiencias relevantes de los últimos dos años fue la actualización metodológica realizada con el apoyo de equipos académicos para estandarizar las escalas de medición. Esto permitió comparar variaciones por comuna y por grupos poblacionales. El ejercicio también facilitó que organizaciones barriales entendieran cómo interpretar los resultados y los incorporaran en sus acciones locales.

Otro avance fue el piloto de observación en campo en 2024, aplicado en zonas con alta interacción peatonal y alto flujo de transporte. El piloto se usó para revisar conductas como respeto de cebras, acatamiento de normas de tránsito no motorizado y manejo de residuos en vía pública. Sus resultados iniciaron ajustes en campañas de sensibilización.

En 2025, el programa fortaleció los mapas territoriales del índice. Las visualizaciones permiten identificar áreas con mejoras o retrocesos en confianza comunitaria, resolución de disputas y relacionamiento con autoridades. Esto ha sido clave para planear intervenciones diferenciadas y evaluar resultados a corto plazo.

Durante estos dos años, las experiencias con participación ciudadana también ganaron espacio. En varios barrios se realizaron talleres de lectura de datos, donde líderes sociales revisaron los indicadores y propusieron acciones prácticas para fortalecer la corresponsabilidad. Estas actividades impulsaron acuerdos comunitarios sobre reciclaje, cuidado del espacio público y manejo de conflictos cotidianos.

El programa incluyó además un componente digital. La plataforma en línea de cultura ciudadana, abierta en 2025, permite consultar resultados, descargar boletines y enviar reportes comunitarios. Esta herramienta aumentó la transparencia y facilitó que ciudadanos, instituciones educativas y organizaciones sociales accedan a la información en tiempo real.

En términos de gestión, el monitoreo ha servido para evaluar campañas de convivencia y medir el impacto de acciones de seguridad. Por ejemplo, los datos sobre percepción de riesgo y confianza en autoridades han orientado estrategias de diálogo comunitario. También se usaron para ajustar proyectos de convivencia escolar y actividades con población juvenil.

El programa mantiene coordinación con instituciones nacionales que trabajan cultura ciudadana. Esto permite validar la metodología y mantener criterios comparables con otras ciudades. También abre la puerta a estudios conjuntos y evaluaciones externas.

Para solicitar apoyo, la Alcaldía tiene varios canales. El Departamento Administrativo de Planeación recibe solicitudes formales de organizaciones, instituciones educativas y juntas de acción comunal que quieran acceder a datos o asesoría. Se puede pedir acompañamiento para interpretar indicadores o para diseñar proyectos basados en las mediciones. La Secretaría de Gobierno también atiende requerimientos cuando el propósito es fortalecer procesos comunitarios o mejorar prácticas de convivencia.

Los ciudadanos pueden usar la plataforma digital para solicitar información puntual o enviar reportes que aporten al programa. En caso de requerir apoyo para acciones locales, es posible presentar una carta a Planeación explicando la necesidad, los actores involucrados y el territorio a intervenir. La entidad ofrece orientación técnica o remite la solicitud a los equipos responsables.

El índice seguirá siendo una herramienta clave para evaluar cómo cambian las prácticas sociales y qué acciones ayudan a mejorar la vida urbana. Su avance durante 2024 y 2025 muestra que la medición constante, el trabajo comunitario y el análisis territorial permiten tomar decisiones más precisas.

Ana Lucia Arango M