La estrategia “Cali Segura desde los Barrios” se consolidó en los últimos dos años como una de las principales apuestas del municipio para responder a las demandas de seguridad, convivencia y presencia institucional en los territorios. Su propósito ha sido intervenir de manera directa en las comunas y corregimientos con mayores problemáticas, articulando acciones de prevención, trabajo comunitario y respuesta rápida ante riesgos.
El programa nació como una respuesta a la necesidad de fortalecer el vínculo entre la administración y los barrios. La metodología parte de diagnósticos comunitarios, identifica puntos críticos y activa equipos locales compuestos por gestores de convivencia, personal de seguridad, mediadores y promotores sociales. Cada equipo trabaja con líderes comunitarios, juntas de acción comunal, instituciones educativas y organizaciones barriales.
En los últimos dos años, las experiencias han mostrado cambios puntuales en varias zonas. En diferentes comunas se realizaron recorridos de caracterización que permitieron concentrar esfuerzos en sectores específicos. Con esta información, la estrategia ajustó horarios de intervención, fortaleció actividades nocturnas y amplió la presencia institucional los fines de semana. También se puso en marcha un modelo de patrullaje coordinado con la Policía, revisando entornos escolares y zonas donde se registraban conflictos entre grupos juveniles.
Uno de los componentes que más se destacan es la mediación comunitaria. En varias comunas, los gestores acompañaron casos de convivencia que antes escalaban hacia riñas o amenazas. Este acompañamiento permitió reducir tensiones y canalizar conflictos hacia rutas de orientación o espacios de conciliación. Algunas experiencias en sectores de la ladera y del oriente mostraron avances en la identificación temprana de disputas entre vecinos, problemas en unidades residenciales y desacuerdos por uso del espacio público.
Otro resultado relevante es la articulación con programas de juventudes. Entre 2023 y 2025 se desarrollaron laboratorios de participación juvenil, cineforos, talleres de resolución pacífica de conflictos y actividades deportivas orientadas a prevenir reclutamiento, riñas y dinámicas de riesgo. Estas acciones se integraron con jornadas interinstitucionales que incluyeron oferta educativa, acceso a oportunidades de empleo y orientación psicosocial. En algunos casos, estas jornadas permitieron activar rutas de atención para jóvenes con riesgos asociados a violencia o consumo.
El componente de iluminación y adecuación del espacio público también cobró importancia. En varios barrios se reportaron puntos oscuros que concentraban hurtos o amenazas. Con el apoyo de la comunidad se identificaron trayectos críticos y se gestionó la instalación de luminarias. Aunque estos cambios no resuelven todos los problemas, sí mejoran la percepción de seguridad y facilitan las intervenciones institucionales.
La estrategia también dejó aprendizajes. Algunos barrios requieren presencia más constante, y la rotación de gestores generó retos en la continuidad del trabajo comunitario. Además, la coordinación entre las entidades del municipio todavía enfrenta dificultades, especialmente para dar respuesta rápida a solicitudes de infraestructura o acompañamiento social. Sin embargo, los ejercicios locales de diagnóstico y los espacios de diálogo con la comunidad se han mantenido como herramientas útiles para orientar las acciones.
Para quienes necesitan ayuda o desean activar la estrategia en su barrio, existen varias rutas. La primera es acudir a la Secretaría de Seguridad y Justicia, que coordina el programa. A través de la línea oficial y los canales de atención al ciudadano se pueden registrar solicitudes, reportar situaciones de riesgo o pedir acompañamiento de gestores. Otra opción es dirigirse a las alcaldías locales, que recogen inquietudes del territorio y articulan las intervenciones en cada comuna. En estas dependencias se puede solicitar apoyo para jornadas de convivencia, mediación o actividades preventivas.
Las juntas de acción comunal también cumplen un papel clave. Cuentan con información sobre las necesidades del sector y mantienen contacto con los equipos del programa. A través de ellas es posible solicitar visitas de caracterización, encuentros comunitarios o recorridos con las autoridades. Además, los líderes de barrio suelen tener acceso a la agenda de actividades de la estrategia y pueden orientar a las familias sobre cómo vincularse.
Otra ruta es participar en los encuentros comunitarios programados en diferentes barrios. Estos espacios permiten exponer problemáticas, presentar propuestas y conocer las acciones en curso. También son útiles para activar rutas de atención en casos de convivencia, violencia intrafamiliar o situaciones de riesgo que requieran intervención de otras entidades.
“Cali Segura desde los Barrios” ha evolucionado en los últimos dos años hacia un modelo que combina presencia institucional, prevención y trabajo conjunto con las comunidades. Aunque enfrenta retos, su avance depende en buena medida de la coordinación entre ciudadanía y entidades. Acceder a su oferta es sencillo y está al alcance de cualquier habitante que necesite apoyo para mejorar la seguridad y convivencia en su sector.