La cultura griega a la que le debemos mucho, define esta palabra como: “soberbia desmedida” que lleva a las personas a olvidar, violar los limites morales, legales o racionales a los cuales toda persona está obligada a cumplir. Era un defecto trágico, donde los héroes desafiaban a los dioses, como lo ocurrido con personajes como Prometeo y Aquiles que sufren un castigo ejemplar.

En la literatura, encontramos muchos ejemplos: Edipo Rey de Sófocles, o en el Paraíso Perdido de John Milton, estas obras nos ilustran como la HYBRIS lleva a los personajes a la ruina – destrucción.

También se le conoce como: “ceguera moral”, quien la padece no permite se le llame la atención, no admite reconocer sus propios errores o excesos, y en consecuencia pronto sufre derrotas económicas, políticas, hasta llegar a la burla de la comunidad que ya lo analiza como una persona carente de seriedad.

A quien sufre de esta enfermedad se hace casi imposible decírselo, te conviertes en su enemigo porque su ceguera es total e inadmite se le aconseje para bien por tal termina autoaislándose, todos son sus enemigos y al final del día quien lo padece se autodestruye porque ya el juicio racional no lo acompaña y tampoco le interesa que exista.

Quien desee gobernar nunca debiera olvidar tener de cabecera libros como: Ética a Nicómaco, de Aristóteles, La Republica de Platón, o más actual la Llamada de la Tribu, de Mario Vargas Llosa, para que lo mantengan centrado actuando éticamente y sin exceso de poder y envanecimiento personal.

Vengo en mis escritos insistiendo en la urgencia de nunca perder el norte de la ética en la política, en nuestro diario vivir estamos obligados en buscar el bien común, hoy con demasiada frecuencia se ausenta la ética del ejercicio político y del poder para que este no se convierta en un mero instrumento de dominación o de satisfacción personal.

Quien padece esta enfermedad y ejerce un cargo público, deja de lado sus obligaciones de servidor público, cae en la búsqueda de su mera satisfacción personal, política, económica y hasta familiar, todo lo convierte en vanidad personal, en enriquecimiento económico, por tal el sistema democrático sufre y se degrada.

¿Cómo evitar y/o recuperar la salud?

Siempre fortalecer la educación cívica, exigir al gobernante cuentas y un comportamiento ético intachable.

Como ilustración relaciono los siguientes personajes que padecieron de hybris.

  • Adolfo Hitler, en Alemania, se creyó el rey absoluto del universo, para nada le interesó la moral, las limitaciones militares, o la intemperancia del clima, porque se creyó invencible y poderoso.
  • Richard Nixon, y su lamentable Watergate, donde espió a sus contrincantes violando las normas éticas y jurídicas vigentes en USA, dañando de manera dura la democracia americana y sin exagerar daño la confianza ciudadana.

Podría continuar con el listado, mejor los dejo a Uds. para que la aumenten en Colombia se padece de HYBRIS.

Jorge Enrique González Rojas