El reciente cambio en la propiedad del diario El País de Cali, uno de los medios más emblemáticos del suroccidente colombiano, ha generado expectativas y cuestionamientos sobre el papel que este periódico desempeñará en la ciudad y la región. El empresario dominicano Eduardo Hernández Incháustegui, nuevo mayor accionista y líder del grupo internacional propietario del diario, ha asumido un reto que va más allá de la estabilidad económica: fortalecer el derecho fundamental a la información, consagrado en el artículo 23 de la Constitución Política de Colombia, y contribuir a la solución de la grave crisis social y política que afecta a Cali.
La carta abierta: un llamado a la responsabilidad social y al periodismo veraz
Se ha dirigido una carta abierta a Hernández Incháustegui, enmarcada en una petición constitucional de acceso a la información pública y prospectiva sobre la misión del periódico. La carta resalta la importancia del diario como representante nacional de Cali y la región, y denuncia la crisis estructural que atraviesa la ciudad, marcada por la corrupción pública y privada, el narcotráfico y la violencia, que incluso ha cobrado la vida de dos destacados periodistas.
Se hace énfasis en la necesidad de garantizar un ejercicio periodístico basado en los principios constitucionales de veracidad, imparcialidad y responsabilidad social, principios que, según la carta, han estado en entredicho en las últimas tres décadas. Se cuestiona si El País ha cumplido con su misión de servicio público y defensa de los intereses sociales, señalando una tendencia a reproducir versiones oficiales parciales que afectan la transparencia y la democracia local.
Crisis estructurales de Cali: corrupción, proyectos fallidos y desinformación
La carta detalla una serie de problemas estructurales que han afectado a Cali en los últimos 30 años, vinculando a gobiernos locales, concejos y medios de comunicación en un sistema que ha silenciado la verdad:
- Termoemcali: Un proyecto iniciado en 1994 que generó una carga financiera insostenible para la ciudad, con una afectación aproximado de 1.000 millones de dólares, y que llevó a la quiebra de Emcali.
- El MÍO: Sistema de transporte masivo iniciado en 2004, con costos que se dispararon de 345 millones a más de 1.300 millones de dólares, con problemas operativos y financieros sin resolver.
- Megaobras y proyectos urbanos: Obras inconclusas o incumplidas que representan un grave perjuicio económico para los ciudadanos, como el Corredor Verde y el Plan de Ordenamiento Territorial, que ha permitido desarrollos urbanos sin la infraestructura adecuada.
- Crisis fiscal y burocracia: Se destaca la persistencia de una burocracia política de aproximadamente 15.000 contratistas pagados por los contribuyentes, sin que se aborden las problemáticas fundamentales.
- Seguridad y educación: Cali es la ciudad más violenta del país, con un aumento del 15% en homicidios en el primer semestre de 2025, y presenta bajos indicadores educativos y alta informalidad laboral.
Estos problemas estructurales han sido, según la carta, poco reflejados en la cobertura mediática, que ha privilegiado la pauta publicitaria sobre la verdad, perpetuando un círculo de silencio, corrupción y desinformación.
Eduardo Hernández Incháustegui
En declaraciones recientes, ha expresado su compromiso de acercar el trabajo del diario a la ciudadanía, utilizando herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial para mejorar la investigación periodística y la verificación de datos, lo que puede contribuir a un periodismo más veraz y responsable, alineado con los principios constitucionales.
El derecho fundamental a la información y el rol del periodismo en democracia
El artículo 23 de la Constitución Política de Colombia establece que toda persona tiene derecho a presentar peticiones respetuosas a las autoridades por motivos de interés general o particular, y a obtener pronta resolución. Este derecho es fundamental para la democracia, ya que garantiza la participación ciudadana informada y la vigilancia sobre el ejercicio del poder público.
El periodismo, como “cuarto poder”, tiene la responsabilidad de informar con veracidad, imparcialidad y responsabilidad social, principios que deben guiar la labor de medios como El País. La transparencia y el acceso a datos abiertos son herramientas clave para cumplir con esta misión, permitiendo a los ciudadanos conocer la realidad completa y no solo las versiones oficiales.
Desafíos y expectativas para la nueva etapa de El País
El nuevo liderazgo plantea una oportunidad para revitalizar el legado histórico del diario, que ha sido un pilar en la construcción de ciudad y región durante más de 75 años. Sin embargo, el reto es mayúsculo, pues implica superar décadas de desinformación y complicidad con intereses políticos y económicos que han afectado la gobernabilidad y el bienestar de Cali.
La comunidad caleña y los sectores sociales esperan que El País asuma un compromiso renovado con la democracia participativa, la transparencia y la crítica constructiva, que contribuya a romper el círculo de corrupción y silencio que ha marcado la historia reciente de la ciudad.
El Pais Cali
Se anexa derecho de petición
