Es grave la situación que atraviesa Colombia con el Presidente Petro, empeñado en pedirle peras al olmo con relación al proceso de paz con los grupos ilegales y narcotraficantes, predicando que el país es uno de los más desiguales económica y socialmente del mundo, que su gobierno garantizará que los colombianos sin recursos recibirán un subsidio del Estado y que la reforma laboral mejorará el ingreso de los trabajadores. Eso suena a música celestial, pero la realidad económica del país indica que ello es imposible con el bajo ingreso por habitante y cuando necesitamos importar aviones, automóviles, camiones, maquinaria agrícola e industrial, equipos eléctricos como computadores, celulares, televisores y exportamos productos agrícolas sin mayor valor agregado como café, azúcar y flores

La reforma laboral al final producirá más inflación y mayor pobreza cuando el crecimiento poblacional se da entre las personas con menores ingresos o sin trabajo y es un desestimulo para crear empresas que sustituyan importaciones. ¿Dónde están los recursos para ello cuando el pecado es conformar capital o recursos para fundar una empresa y con ello generar empleo?.

A lo anterior se agrega que el Estado está en déficit y necesita con urgencia aumentar su endeudamiento a niveles superiores a su capacidad de pago y crear más impuestos, máxime cuando se critica a quienes crean empresas productivas y a su vez se pretende que las mismas paguen anticipadamente sus impuestos. Ello les originaría iliquidez y menos capacidad operativa; es decir, frenaría la productividad del país, pero a su vez se incrementan los gastos del Estado antes que reducir su gigante y bien improductiva burocracia.

Todo indica que el Presidente Petro debería volver a la escuela para que le recuerden que el olmo no da peras, que aún no se ha logrado producir algo de la nada, que solo la producción y el trabajo crean riqueza y bienestar y que uno no debe gastar por encima de sus ingresos. E igual recordarle que lo importante es enseñar a pescar y no regalar el pescado.

En otras palabras, vamos de mal en peor y los narcoguerrilleros dominando más de medio país mientras el Estado se viste con el disfraz de la paz total. Si algo ha fracasado es la búsqueda de la paz con quienes no les interesa, ya que es contraría a su bien próspero negocio. Y de ñapa distrayendo al país con una mal llamada consulta popular como cortina de humo para encubrir su estruendoso fracaso como gobernante al mismo tiempo que viola en todas formas la Constitución que juró cumplir.

Las menos de 4.000 personas en la plaza de San Francisco el 11 de junio, muchas obligadas o pagadas, son menos del 0,1% de la población de Santiago de Cali y estadísticamente ese porcentaje no representa a la ciudad y mucho menos a una verdadera y decisiva voluntad popular.

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP