En el mundo capitalista cada vez es mayor la tendencia a concentrar y centralizar el poder del Estado en cabeza del ejecutivo. El gobierno del presidente Petro no es ajeno a esta tendencia que rompe con el principio de la colaboración armónica con las otras ramas del poder público.

Los constantes y recurrentes llamados y convocatorias al paro en general y a la movilización social por parte del gobierno del presidente Petro so pretexto de lograr el apoyo a sus propuestas y reformas sociales, hacen parte de esta práctica política lo cual  tiene lugar en medio de la lucha competitiva por su afianzamiento al frente del Estado que se libra en el país, generándose con ello una fractura institucional que va más allá de las pretensiones reformistas y populistas que han contribuido a una mayor polarización de las clases en que se encuentra dividida la sociedad y de las fuerzas políticas del gobierno y de la oposición.

En fin de cuentas, de lo que se trata es de mantenerse en el poder del Estado contando para ello con el respaldo incondicional de aquellos sectores de la sociedad pertenecientes a diferentes movimientos y partidos políticos, que consideran que el presidente Petro encarna el cambio social, en tanto busca con sus políticas sociales recuperar en el caso de la reforma laboral, los derechos que le fueren arrebatados a los trabajadores además de lograr la conquista de nuevos derechos que mejoren la condición económica y social de los trabajadores, lo cual por supuesto no se conseguirá sino con su lucha social, lo que no significa en modo alguno que dichas reformas deban ser desechadas sin considerar aquellos casos en que las clases empresariales se ven obligadas a realizar concesiones en favor de los trabajadores, lográndose con ello un avance de las fuerzas sociales y políticas en su aspiración por los cambios sociales.

En todo esto, parece que los líderes del Pacto Histórico no tienen la claridad suficiente tanto ideológica como política sobre el verdadero camino a seguir para lograr ciertos cambios, el bienestar general de la mayoría de los colombianos y del papel que deben jugar las fuerzas democráticas y progresistas en el cumplimiento de sus tareas cardinales en la lucha por la transformación económica, política y social, más allá de los simples reformismos y populismos de algunos dirigentes que se dicen representantes y defensores del interés del pueblo trabajador y de los colombianos en general.

Ahora bien, en este momento de la vida política y social que se vive en el país, resulta por lo demás preocupante que de manera consciente o inconsciente se esté involucrando a los trabajadores y a la población en general en una espiral de confrontación que implica en el fondo un retroceso y aplazamiento de los cambios y transformaciones que requiere el país en la medida en que prevalezcan en lugar de la unidad, la división y en vez de la organización, la desorganización, además de la realización de acciones anárquicas de parte de algunos dirigentes políticos y sociales dogmáticos y sectarios.

Al contrario, de lo que se trata es de superar las formas y métodos de la lucha política y social, atendiendo para ello las condiciones reales y concretas de una población a la que no se le garantiza el trabajo asalariado, estable y duradero ni tampoco el acceso a la salud de buena calidad, en tanto crecen la informalidad, la pobreza, la miseria y la desigualdad social frente a una clase dirigente indolente y parasitaria (económica y políticamente dominantes) e incapaz de dirigir los asuntos del Estado y de la sociedad, que viven de la explotación económica de quienes en lo fundamental viven del trabajo de miles de hombres y mujeres que integran las diversas clases y grupos sociales que componen la población colombiana.

En la coyuntura política pre electoral que se vive actualmente por el cambio, no se debe instrumentalizar a los trabajadores convirtiéndolos en masa electoral disponible y sin generar la conciencia necesaria sobre el alcance de dicha jornada, que tendrá que adelantarse en paz y en unidad de acción con diversos sectores populares y medios de la población que también reclaman cambios a todos los niveles de la vida económica, política y social.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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