El presidente Gustavo Petro, en la semana que termina el 30 de mayo de 2025, centró sus declaraciones en tres temas clave: la reforma laboral, la consulta popular y las marchas convocadas por las centrales obreras.

Reforma laboral y consulta popular. Petro defendió la consulta popular como un mecanismo para revivir y fortalecer la reforma laboral que inicialmente fue rechazada en el Senado. La consulta incluiría 16 preguntas relacionadas con derechos laborales, sistema de salud y medidas para apoyar a las pequeñas empresas, como reducción de impuestos y costos energéticos. El mandatario argumentó que excluir a los trabajadores de pequeñas empresas del recargo nocturno significaría dejar fuera al 80% de los trabajadores colombianos de los beneficios de la reforma.

El Gobierno destacó que gracias a la consulta popular se logró revivir la reforma laboral en el Congreso, lo que permitió que la Comisión Cuarta del Senado aprobara un proyecto de ley con mejoras para los trabajadores, como el pago del 100% del salario en domingos y festivos y horas extras a partir de las 7 p.m.. Sin embargo, sectores sindicales y algunos manifestantes consideran que esta reforma aprobada es una versión mutilada que no cumple con las expectativas y por eso insisten en la necesidad de la consulta popular.

Marchas y paro nacional. En respuesta al rechazo inicial de la consulta popular y a la situación de la reforma laboral, las centrales obreras convocaron un paro nacional de 48 horas los días 28 y 29 de mayo, con manifestaciones en varias ciudades del país. La participación fue menor que en movilizaciones anteriores, con cerca de 3.000 personas en Bogotá, y se reportaron bloqueos y algunos desmanes en puntos específicos. Petro recordó que los trabajadores tienen derecho constitucional a participar en las marchas y que los empleadores no pueden coartar ese derecho ni amenazar a los empleados.

El Gobierno, a través del ministro de Interior, intentó canalizar la movilización social mediante cabildos abiertos, un mecanismo poco utilizado, para definir próximos pasos. La reforma laboral aprobada en el Senado busca también desactivar el paro y la consulta popular, ya que si se ratifica en el último debate, podría dejar sin efecto estas movilizaciones.

Las declaraciones de Petro reflejan un intento político de equilibrar la presión social y sindical con las negociaciones políticas en el Congreso. La estrategia de impulsar una consulta popular para garantizar derechos laborales amplios no convence mayoritariamente, enfrenta el desafío de la baja movilización social y la resistencia parlamentaria. La reforma laboral aprobada en comisión , aunque mejora algunos aspectos, es percibida por los sindicatos  de trabajadores y líderes como insuficiente

El Gobierno mantiene el diálogo con los sectores movilizados, aunque la reducción en la participación en las marchas fue un desgaste en los mecanismos de protesta como herramienta de presión política. La insistencia en la consulta popular sugiere que Petro apuesta a la legitimidad directa con la ciudadanía para superar bloqueos institucionales, aunque su viabilidad y aceptación aún están en duda.

La semana culminó con un escenario político y social complejo, donde la reforma laboral y la consulta popular son el centro de un pulso entre el Ejecutivo, el Congreso y los trabajadores, con manifestaciones que reflejan tanto apoyo como escepticismo hacia las propuestas del presidente Petro

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