Durante 2016-2019, el Valle del Cauca

Se consolidó como una de las regiones más dinámicas de Colombia: PIB regional y crecimiento: La economía del Valle del Cauca creció a un ritmo moderado, entre 3% y 4% anual, impulsada principalmente por el sector industrial y de servicios.

Industria y agroindustria: Cali, como capital, fortaleció sectores de alimentos procesados, textiles y bebidas. La agroindustria siguió siendo relevante, destacando la caña de azúcar, café y banano, con un enfoque creciente en exportaciones.

Comercio y logística: Buen desarrollo de infraestructura portuaria en Buenaventura, el principal puerto marítimo del Pacífico colombiano. Se incrementaron inversiones en transporte y conectividad, facilitando comercio internacional.

Gobernación del Valle del Cauca (2016-2019), con Dilian Francisca Toro, gran liderazgo nacional y tuvo como aspectos importantes:

Se estabilizaron las finanzas públicas, se redujo el déficit y se recuperó la credibilidad fiscal del Valle ante el Gobierno Nacional y el sistema financiero. Se rescataron hospitales públicos en crisis, mejorando su viabilidad financiera, capacidad operativa y cobertura regional.

El Valle se posicionó como referente en vacunación, atención primaria y programas de prevención, especialmente en zonas vulnerables.

Impulso a la infraestructura vial regional. Se ejecutaron y gestionaron proyectos estratégicos de conectividad, mejorando vías secundarias y terciarias clave para la competitividad. Apoyo al sector agroindustrial. Se promovió el desarrollo rural con asistencia técnica, fortalecimiento productivo y encadenamientos con mercados regionales.

Gestión efectiva de recursos nacionales. La Gobernación logró una alta capacidad de articulación con el Gobierno Nacional para cofinanciar proyectos estratégicos. Inversión social focalizada. Programas dirigidos a primera infancia, mujeres, adultos mayores y poblaciones vulnerables con enfoque territorial.

Mejora en procesos administrativos, planeación y seguimiento, elevando la capacidad de ejecución del departamento. Promoción del deporte y la recreación. Apoyo a procesos deportivos departamentales, infraestructura y programas de alto rendimiento y base.

Cumplimiento de la Ley 617 de 2000. El departamento pasó a cumplir los indicadores de sostenibilidad fiscal, reduciendo el gasto de funcionamiento como proporción de los ingresos corrientes de libre destinación. Reducción del déficit y mejora del perfil financiero. Se estabilizó la deuda departamental y se recuperó la capacidad de pago, permitiendo acceso a cofinanciación nacional y mayor margen de inversión.

Más del 90 % de los hospitales públicos del Valle mejoraron su calificación de riesgo fiscal y financiero, evitando liquidaciones. El Valle alcanzó coberturas superiores al 95 % en esquemas básicos de vacunación infantil, según reportes del Ministerio de Salud.

El Programa de Alimentación Escolar operó durante el 100 % del calendario académico, sin interrupciones ni sanciones contractuales. El gobierno cerró el periodo con niveles de ejecución cercanos o superiores al 90 % de las metas programadas.

El Valle se ubicó entre los departamentos con mayor porcentaje de proyectos aprobados y ejecutados del Sistema General de Regalías. Se rehabilitaron y mejoraron cientos de kilómetros de vías rurales, aumentando la conectividad de municipios con cabeceras y corredores productivos.

Santiago de Cali, entre 2016 y 2019,

Cali experimentó desafíos estructurales: Seguridad, no logró resultados esperados, ni en informalidad laboral, 2 problemas grandes de la ciudad. Expansión de cobertura educativa básica y media, aunque la calidad aún presentaba brechas entre barrios del norte y sur de la ciudad.

Con nueva deuda publica, el Marco Fiscal de Mediano plazo, quedó inviable, no reconocido oficialmente, pero incumplimiento en obligaciones como en obras cobradas por valorización sin construir y aportes al transporte MIO. Incremento en oferta de educación técnica y tecnológica, especialmente con universidades como la Universidad del Valle y la Pontificia Universidad Javeriana Cali promoviendo programas de innovación. Mayor promoción de la cultura urbana y tradicional, con eventos como la Feria de Cali, apoyando el turismo y cohesión social.

La ciudad continuó enfrentando problemas de criminalidad, especialmente en comunas del sur y oriente.

Hubo el primer estallido social en esta generación, con un manejo errático del alcalde, Maurice Armitage.  la percepción de inseguridad seguía alta.

Mejora en cobertura de salud primaria y vacunación. Avances en programas de nutrición y atención a población vulnerable, incluyendo programas para desplazados y familias en situación de pobreza.

Plan de salvamento al STM MIO, de Cali, que fracasó. Iniciativas de movilidad sostenible: expansión de ciclorrutas y mejoramiento de transporte público en ciertos corredores. Finalmente fracasaron

Entre 2016 y 2019, la ciudad enfrentó desafíos ambientales asociados al crecimiento urbano y al cambio climático: Mejoras en cobertura de acueducto y saneamiento básico, persistían problemas de acceso y calidad en lo urbano y zonas periféricas. Control de ríos como el Cali y programas de recuperación ambiental, insuficientes frente a la contaminación industrial y doméstica. La contaminación del aire se mantuvo moderada, con episodios críticos relacionados con tráfico vehicular y quema de residuos.

Programas de transporte sostenible y peatonalización buscaban reducir emisiones, especialmente en el centro y zonas comerciales. La cobertura vegetal urbana seguía siendo limitada en comunas más densamente poblada. Persistían problemas de disposición irregular de residuos sólidos en zonas periféricas.

Durante e2016-2019, el Valle del Cauca mantuvo problemas sociales y de seguridad.

La pobreza monetaria entre el 28-30 % entre 2017 y 2018, más de 1,1 millones de personas con ingresos insuficientes. La informalidad laboral superó el 50 % del empleo, reflejando precariedad salarial y baja protección social. En seguridad, el Valle fue uno de los departamentos más violentos del país: en 2018 y 2019 la tasa de homicidios superó los 50 por cada 100.000 habitantes, por encima del promedio nacional. Municipios como Buenaventura registraron pobreza monetaria superior al 60 %, altas tasas de desempleo y violencia persistente. Estos indicadores confirman una fuerte concentración de riqueza en Cali, bajo PIB per cápita US7.700, desigualdad territorial, alta informalidad y graves déficits de seguridad durante esos años.

Redacción