“La buena fortuna es lo que ocurre cuando la oportunidad se encuentra con la planificación”.
Thomas Edison
El 6 de noviembre de 1907, Ignacio Palau Valenzuela tuvo la audacia de proponer en su semanario “El Correo del Cauca” crear el departamento del Valle del Cauca, en respuesta el gobierno nacional decreta la censura al periódico y cárcel para el promotor.
Desde el amanecer del departamento del Valle del Cauca, una vez erigida Santiago de Cali como su capital, las primeras generaciones de vallecaucanos se propusieron recibir la posta de su fundador, convertir nuestra marginal región en una de las más prosperas del país y emprendieron sin timidez ni complejos provinciales la tarea de visionar, planear y construir su desarrollo. Lo primero era buscar los mejores del mundo y traerlos para que aportaran su conocimiento y experiencia.
Así llego al Valle del Cauca Carlos Eugenio Chardón Palacios naturalista y micólogo puertorriqueño, coautores del Plan de Reconstrucción del Presidente Roosevelt para Puerto Rico (Plan Chardón), por iniciativa del gobernador Carlos Holguín Lloreda, y su secretario de agricultura Ciro Molina Garcés a quien tanto le debe esta región. En 1930 acometen la tarea de realizar el primer estudio agronómico del Valle del Cauca o la “MISIÓN CHARDON” como se le conoce, con el objetivo de evaluar el potencial agrícola, introducir técnicas y prácticas agrícolas modernas para aumentar la productividad, apuntando al desarrollo agroindustrial del Valle del Cauca. Este proceso tiene como consecuencia el impulso a la tarea emprendida desde 1928 por la Estación Experimental Agrícola de Palmira, centro de investigación que promovió Molina Garcés para la innovación en el sector y la fundación en 1934 de la Escuela Superior de Agricultura Tropical que después se transformó en la Universidad Nacional de Colombia sede Palmira, como centros académicos para la formación del recurso humano que requería el desarrollo agroindustrial.
También a Ciro Molina Garcés se debe el traer la firma estadounidense Parsons Brinckerhoff, Hogan & MacDonald para realizar estudios de ingeniería sobre el aprovechamiento de las fuentes hídricas de la región. Estos estudios fueron fundamentales para la formulación de políticas de desarrollo agrícola y la creación de infraestructura hídrica en el departamento.
Simultáneamente en 1945, se crea el primer centro académico del occidente colombiano, la Universidad Industrial del Valle del Cauca, como inicialmente se le llamo, mediante la Ordenanza N° 12 del 11 de junio de 1945 de la Asamblea Departamental impulsada por los doctores Nicolás Ramos Hidalgo y Libardo Lozano Guerrero de partidos políticos opuestos unidos por esta importante causa, quienes retomaron la propuesta de Tulio Ramírez entonces rector del Instituto Técnico Superior Antonio José Camacho, hoy institución de nivel tecnológico.
A lo anterior suman EL PLAN “CALI FUTURA” DE KARL H. BRUNNER 1943 – 1947 propuesta urbanística en el que se traza la avenida de Las Américas que conecta la estación del ferrocarril con el centro de la ciudad y permite que sea el eje de articulación metropolitana con los municipios de Yumbo y Jamundí, propone también la ampliación de la calle 5, la construcción entre otras vías, la autopista sur oriental y de una obra que nunca se construyó, la autopista del Valle, vía rápida que agilizaría la comunicación de los tres municipios.
En 1950 se presenta EL “PLAN PILOTO” DE PAUL LESTER WIENNER Y JOSE LUIS SERT 1950. “Formulado de acuerdo con las cuatro funciones básicas del ciudadano: habitación, trabajo, esparcimiento (cultivo del cuerpo y el espíritu) y circulación”.
Otro de los hitos determinantes en el desarrollo de nuestra región, es el plan integral para el desarrollo del Valle del Cauca, basado en la planificación coordinada de recursos naturales, infraestructura y servicios sociales. Este plan se conoció como EL PLAN LILIENTHAL por su inspirador, David Lilienthal, quien también venía de ser equipo del Presidente Roosevelt en la “TVA” Tennessee Valley Authority y posteriormente se desempeñó como presidente de la comisión atómica por designación del presidente Truman. Lilienthal llega a la ciudad gracias a las gestiones del gobernador Diego Garcés Giraldo, Ciro Molina Garcés, José Castro Borrero Director de La Andi, de los empresarios Manuel Carvajal Sinisterra, Bernardo Garcés Córdoba, Harold Eder Caicedo, previa mediación del primer presidente del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, John Mc Cloy y del señor Milo Perkins, uno de los jóvenes cerebros del sanedrín del presidente Roosevelt.
El Plan Lilienthal es la base sobre la que se cimentó la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) el 22 de diciembre de 1954. La CVC se constituyó como la primera entidad de desarrollo regional en Colombia y América Latina, con el objetivo de promover el desarrollo económico y social de la región mediante la gestión de sus recursos naturales, era inicialmente nuestra agencia de desarrollo, más que una autoridad ambiental y por ello promovió y creo la Empresa de Energía del Pacífico EPSA en 1955, responsable de la electrificación urbana y rural del Valle del Cauca que buscaba dar solución a la creciente demanda de energía producto del crecimiento urbano e industrial y evitar la dependencia de este estratégico recurso que hoy padecemos.
El modelo propuesto por Lilienthal buscaba impulsar el desarrollo económico del valle geográfico del Río Cauca y para ello se debía controlar las inundaciones, irrigando y potenciando el aprovechamiento de los fértiles suelos vallecaucanos, impulsar la agroindustria y la industria; generando energía con la construcción de las represas que regulan las crecientes del rio en temporada de lluvias.
En 40 años Cali y el Valle de Cauca se transformaron en uno de los territorios más competitivos de Sur América, en el primer centro agroindustrial del país, gran número de multinacionales se habían asentado en él y muchas de las empresas artesanales de familia se habían transformaron en verdaderas industrias en diversos sectores como el manufacturero, farmacéutico, plástico, papelero, textilero, azucarero, de alimentos, era época de gran crecimiento económico bajo el modelo de sustitución de importaciones, de la misión Currie y su modelo monetarista, acompañada desde luego de inmigraciones internacionales de técnicos, también empresarios, con ellos aparecieron también los colegios internacionales: el Liceo Francés, El Colegio Alemán, El Bolívar, El Colombo Británico y El Hebreo. Desde luego también llegaron compatriotas de las cuatro latitudes buscando oportunidades laborales, seguridad, bienestar.
Es altamente probable que nada de lo anterior se hubiera logrado de no ser por 3 hechos detonantes: la primera, gestión perseverante de un médico bugueño que con tozudez se expuso al odio y la retaliación del presidente Reyes, El Dr. Ignacio Palau Valenzuela de la generación de la segunda mitad del siglo 19 a costa de su tranquilidad impulsó la creación del Departamento del Valle del Cauca, lo que se logra en 1910, la segunda, la puesta en servicio del Canal de Panamá en 1914 que enlaza dos hemisferios y la tercera, la construcción del ferrocarril del pacifico que en 1915 llega a Cali convirtiéndola en la plataforma colombiana de comercio exterior por el pacifico.
Cali y el Valle del Cauca avanzaba, tenía agenda, proyectos, la planeación era su “buena fortuna”, faltaba mejorar la infraestructura urbana a partir incrementar los niveles de inversión pública nacional y lograr el posicionamiento internacional. Es así como los VI Juegos Panamericanos se constituyen en la excusa para conseguirlo, el objetivo: 1. Proyectar a Cali como ciudad internacional y atraer inversión extranjera. 2. Fomentar el deporte y la cultura ciudadana, 3. Afianzar la identidad cívica y la capacidad de liderazgo nacional. Este es quizás la última gran gesta de nuestro liderazgo.
Su promotor Alberto Galindo Herrera del Líbano Tolima, caleño por amor y adopción, dirigente cívico y deportivo que en 1954 lideró la organización de los VI Juegos Atléticos Nacionales en Cali, que permitieron la construcción de infraestructura deportiva clave para poder aspirar a la sede de los panamericanos; a pesar de su sorpresivo fallecimiento en 1966, obtuvo el póstumo logro, durante la reunión en Winnipeg, Canadá 1967, Santiago de Cali sede del mas importante evento internacional en la historia de Colombia.
Una vez se confirma la sede para Cali, el Ingeniero Nicolás Ramos Gómez asume en 1967 como el primer director general del Comité Organizador, su gestión fue fundamental para avanzar en la planificación y ejecución de los proyectos de infraestructura deportivas, urbanísticas, de logísticas y organizar los diferentes procesos administrativos. Por razones familiares debió renunciar y el cargo lo asume el empresario y político Jorge Herrera Barona el 1 de julio de 1969, hasta su exitosa culminación y cierre financiero el 15 de febrero de 1972.
En adelante desde 1967, la década de los años setenta, nuestra ciudad y el Valle del Cauca avanzo con la inercia de lo logrado, cierto que se han realizado varios y no pocos intentos de planificar un nuevo impulso al desarrollo territorial si mayor éxito. Por lo menos 11, desde ejercicios con recurso humano de la tierra, pero también con metodologías y asesores internacionales, ninguno ha trascendido más allá de ser planes libro, intentos frustrados de meros deseos que no han logrado concitar la unidad y compromiso de los diversos actores de nuestro mapa local, como se había logrado en el pasado.
Nuevamente tres hechos nos afectaron, esta vez de manera grave impidiendo la coincidencia y la necesaria cohesión para remar en el mismo sentido: el narcotráfico que pelecho gracias a nuestra evidente habilidad para emprender y a la ventajosa ubicación en la costa del Pacifico, penetró y carcomió estructuras fundamentales para nuestro proceso de construcción territorial, impulso una burbuja económica que se estalla en los años 90 con la guerra a muerte que le declaro el gobierno nacional y que nos legó una manera malsana de ver y hacer las cosas; la apertura económica que sorprende la región con una crisis en su tejido productivo forjado bajo el favorable y cómodo modelo de sustitución de importaciones; finalmente la fragmentación política, la polarización que nos ha agudizado la crisis de confianza en las instituciones, la incapacidad para escucharnos y construir juntos. Ahora hace carrera atacar y destruir todo en lo que hemos creído y logrado, nada sirvió, incluso nuestros principios y valores fundacionales como sociedad, de donde derivamos la identidad colectiva y nuestro sentimiento de pertenencia con lo que Nicolás Ramos Gómez y Gustavo Álvarez Gardiazabal han llamado la Vallecaucanidad y el País Vallecaucano.
El Banco Mundial en 1992 gracias a la gestión de Francisco José Mejía Pardo entonces Secretario de Fomento Económico y Competitividad de Cali le aportó a la ciudad el Estudio “Cali Colombia. Hacia una estrategia de desarrollo de ciudad”, diagnostico en el que hace el análisis histórico del rápido desarrollo de la ciudad en los primeros 60 años del siglo 20, del negativo impacto de narcotráfico que irrumpe y pone fin a setenta años de liderazgo exitoso, pero que por su naturaleza execrable no puede proponer ni construir nada positivo que perdure. La ciudad perdió su norte y todavía no lo recupera, nos quedamos sin proyecto de región y de ciudad, cada alcalde improvisa un proyecto nuevo cada cuatro años, se nos olvidó hacer la planeación que nos permitió recorrer raudos la primera mitad del siglo pasado, hoy que tenemos más conocimiento científico y más desarrollo tecnológico.
Cali puede tener una nueva oportunidad, nunca antes un alcalde había logrado aprobar un endeudamiento de la magnitud del actual. La clave radica en que las inversiones se realicen de manera transparente para construir confianza, en el marco de una visión compartida de ciudad y de región, que aborde el problema del desarrollo del territorio a partir de sus dimensiones, la económica-productiva, la socio-cultural, político-institucional, y la físico-ambiental. Estas dimensiones se interrelacionan y son cruciales para el desarrollo integral de un territorio. Es fundamental identificar las infraestructuras, las relaciones sociales y políticas, las interacciones entre actores y organizaciones, y la creación de redes y sinergias que apunten a devolverle la competitividad al territorio y determinen su definitiva inserción en la economía global, en un proceso que trascienda los periodos constitucionales de gobierno, si lo logramos mejoraran los ingresos, la calidad de vida de todos y le habremos ganado la guerra a la pobreza y a la desigualdad que hoy tanto dolor nos causa.
Recordemos también que los recursos del crédito son la base para que la actual administración los multiplique con la necesaria cofinanciación de fondos nacionales y foráneos, con agendas y proyectos con metas concretas, sin verbos blandos en sus indicadores. Si no somos exitosos en la tarea, habremos dilapidado esta oportunidad, continuaremos a la deriva, pero con una deuda por honrar por las siguientes generaciones y sin posibilidad de mayores inversiones en los siguientes años.
