Con la firma del plan de cooperación para la Iniciativa de la Franja y la Ruta, por parte de nuestro país, propuesta por el gobierno de China, se abre para Colombia la posibilidad de establecer una relación de cooperación más estrecha con dicha nación en asuntos de comercio internacional, según el decir del presidente Petro, quien señaló desde el país asiático que China está dispuesta a importar mas productos colombianos de alta calidad, en tanto que “Xi Jinping está dispuesto a apoyar a las empresas chinas para que inviertan y hagan negocios en Colombia y participen en la construcción de infraestructura” según un comunicado publicado por la cadena estatal CCTV. Así mismo se dice que el mandatario chino aseguró que trabajará con Colombia “para promover un mayor desarrollo de la asociación estratégica entre los dos países y beneficiar mejor a ambos pueblos”.

“Las dos partes pueden ampliar su cooperación en campos emergentes como la energía eólica, los vehículos de nueva energía, la economía digital y la inteligencia artificial y lograr conjuntamente una transformación verde y baja en emisiones de carbono”, aseguró el mandatario chino. Por su parte, el presidente Petro manifestó que Colombia espera “profundizar las relaciones con China y ampliar la cooperación en áreas como el comercio, la infraestructura, las nuevas energías y la inteligencia artificial y mejorar la vida de las personas”.

De esta manera se fijan en términos generales los objetivos estratégicos de cooperación entre los dos países en lo que se conoce como la Franja y la denominada nueva Ruta de la seda.

Para algunos sectores de opinión, dicho acuerdo de cooperación constituye una gran oportunidad para fortalecer el comercio internacional con el gigante asiático, En tanto que para otros sectores se considera que, sí bien es cierto este tipo de acuerdos representa un avance positivo en materia de comercio internacional, la experiencia práctica e histórica demuestra que no siempre dicho intercambio resulta beneficioso para un país como Colombia que exporta bienes con un bajo valor agregado y contenido tecnológico, productos minero-energéticos, al tiempo que adquiere de China tecnología, vehículos eléctricos, celulares, paneles solares, etc.; generándose con ello un intercambio no equivalente que llevaría al país a una mayor dependencia de la economía china.

De esta manera Colombia no podrá lograr un desarrollo independiente y soberano y por tanto, la cuestión no radica en dejar de depender de la economía estadounidense para caer bajo la influencia de la economía china y de sus organizaciones internacionales a través de las cuales se protegen los intereses del gran capital monopolista estatal y transnacional chino que se ha expandido en el mundo capitalista globalizado.

Es necesario precisar que en materia de intercambio comercial nuestro país no puede aislarse del mundo exterior con el cual debe establecer las relaciones correspondientes, pero siempre partiendo de la base de defender su independencia y autonomía con el fin de que no se afecten de manera directa o indirecta su crecimiento y desarrollo económico y social. Y aunque el comercio exterior no está libre de las crisis de venta que influyen en el desarrollo de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios que se ofrecen bajo los acuerdos y convenios comerciales, debe tenerse en cuenta no caer en las argucias de que se valen los monopolios para apropiarse de los recursos naturales y las fuentes de materias primas tal como viene sucediendo con la suscripción de los Tratados de libre Comercio -TLC-, mediante los cuales se imponen la reducción o eliminación de los aranceles a los países menos desarrollados, que solo benefician al gran capital financiero internacional.

Las fuerzas democráticas y progresistas de Colombia, podrán librarse de las imposiciones de las clases dirigentes que están detrás de los grandes monopolios transnacionales, siempre y cuando tomen conciencia de la necesidad de integrarse con otros países y crear las condiciones concretas y objetivas para desarrollar un intercambio comercial a partir del establecimiento de nuevas formas y procedimientos que garanticen una verdadera cooperación y ayuda mutua acorde con sus intereses y necesidades nacionales de carácter económico, político, militar, cultural y ambiental, considerados como aspectos fundamentales para lograr un desarrollo armónico y proporcional en favor de las clases y grupos sociales que integran la sociedad.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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