Quienes encontramos en la historia una fuente de enriquecimiento intelectual y de enseñanzas nos vemos impulsados a reflexionar sobre los acontecimientos asociados al desgobierno de Gustavo Petro.
El pasado ofrece ejemplos que permiten interpretar la decadencia moral y política del presente.
El Imperio romano seguía un antiguo modelo monárquico en el que los vencedores de múltiples batallas y guerras territoriales acumulaban poder y eran proclamados emperadores.
En el ámbito religioso, la sociedad romana contemplaba la divinidad siguiendo la tradición griega. Su panteón estaba compuesto por seis dioses y seis diosas, con Júpiter —equivalente al Zeus griego— como la figura suprema y rey de reyes. En consecuencia, el sistema de valores, la moralidad y los tabúes aparecían descritos como anárquicos. Esta concepción se apartaba de la tradición judía del Antiguo Testamento, cuyos principios contrastaban con los de los romanos.
La historia romana también ofrece ejemplos de excesos vinculados al poder. El texto recuerda las orgías y los actos de crueldad atribuidos a Tiberio, así como la tiranía depravada de Calígula, quien habría convertido el palacio en un burdel. Asimismo, se menciona la extravagancia de Nerón, caracterizada por banquetes y bacanales dedicados a Baco, dios del vino, la locura y el éxtasis. También se recuerda la persecución de los cristianos y su uso como antorchas humanas para iluminar las calles de Roma. Finalmente, aparece la figura de Heliogábalo, presentada en el texto por su prostitución, sus disfraces femeninos y su promoción del cambio de sexo.
En el orden descrito, quien ocupaba una posición dominante y constituía el centro del poder podía mantener relaciones sexuales consideradas perversas con hombres, prostitutas y personas transgénero sin perder su estatus moral. De este modo, la posición de poder prevalecía sobre los comportamientos individuales y permitía mantener la consideración social asociada a la autoridad.
Para mantener el derroche, la imposición de nuevos impuestos fue socavando el sector productivo, devastando la estabilidad fiscal.
Según la interpretación expuesta anteriormente, estas conductas y excesos fueron perpetrados por el Gobierno anterior.
Los relatos de la caída del imperio acuñaron la frase: “Si una sociedad se entrega al placer y pierde sus valores tradicionales, colapsará”.
La permisividad de la sociedad y de los órganos judiciales, del orden público y legislativos no estuvo a la altura para rescatar los principios y valores que se perdían, lo cual se sumó a la rampante corrupción, al derroche, a la malversación de recursos públicos y a la escalada delincuencial.
Afortunadamente, nuestra tradición democrática impidió que la ideología fracasada y la depravación del país continuaran como nación y como baluarte de la sociedad. Juntos reconstruiremos el país retornando a nuestros más preciados principios y valores como sociedad.
Guillermo E. Ulloa Tenorio
Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.