El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, planteó una reconstrucción por etapas: demolición y retiro de escombros, soluciones habitacionales construidas y posteriormente un proyecto de 20.000 viviendas nuevas en los próximos dos o tres años.
La cifra cambia la escala del problema. Construir 20.000 viviendas exige suelo, urbanismo, servicios públicos, vías, colegios, transporte, financiación y subsidios.
También debe aclararse si corresponden exclusivamente a reposición de hogares afectados o incluyen una política adicional de vivienda. De esa definición dependerá buena parte del costo.
Cali debería contar antes del 1 de noviembre de 2026 con una valoración económica integral: viviendas destruidas, reparaciones, demoliciones, escombros, subsidios, infraestructura y reconstrucción.
Las viviendas entregadas
El 24 de septiembre, el presidente Abelardo de la Espriella, junto con el Gobierno Nacional y seis constructoras —Jaramillo Mora, Meléndez, Cusezar, Bolívar, Solanillas y Prodesa— participó en la entrega de nueve apartamentos a personas afectadas por el terremoto.
Las viviendas fueron adaptadas para facilitar la movilidad. Entre los beneficiarios están sobrevivientes que perdieron familiares y patrimonio durante la emergencia. El esquema muestra la alianza que necesitará Cali: Nación, Distrito, sector privado, entidades financieras y ciudadanos trabajando sobre una misma hoja de ruta.
Para Cali comenzó una segunda crisis
Reconstruir viviendas, recuperar patrimonio, demoler estructuras inseguras y devolver estabilidad a miles de familias.
El alcalde Alejandro Eder ha señalado que cerca de 20.000 familias permanecen fuera de sus hogares. Además, 17 edificios están en proceso de demolición y otros 20 podrían requerir la misma intervención.
La dimensión social es enorme. Miles de hogares enfrentan pérdida patrimonial, gastos adicionales, interrupción laboral e incertidumbre.
La primera vivienda: un símbolo de la tragedia
La reconstrucción habitacional tuvo un primer gesto de enorme significado: Marval entregó una vivienda a una de las trillizas sobrevivientes, cuyas hermanas y padres murieron durante el terremoto.
La entrega tuvo una dimensión humana que supera el valor material del inmueble. Representó la respuesta a una familia destruida por la tragedia y el comienzo de una nueva etapa: pasar de la emergencia a recuperar condiciones dignas de vida.
Ese antecedente fue seguido el 24 de septiembre por la entrega de nueve apartamentos más, impulsada por el Gobierno Nacional y varias constructoras, para sobrevivientes gravemente afectados, entre ellos personas que perdieron alguna de sus extremidades.
Demoler es apenas el comienzo
La demolición representa una fase necesaria, pero abre un interrogante económico: ¿quién paga por la pérdida de esos inmuebles?
Si se consolida un universo estimado de hasta 91 edificaciones afectadas gravemente, demolidas o sujetas a demolición —cifra aún por confirmar técnicamente—, estarían involucrados alrededor de 1.820 apartamentos. Su valor podría superar ampliamente los $500.000 millones, aunque todavía no existe una valoración oficial definitiva.
Cali necesita establecer qué perdió: cuántos edificios colapsaron, cuántos deberán demolerse, cuántas viviendas pueden recuperarse y cuál es el valor económico de cada categoría.
El desafío : coordinar y ejecutar: Fondo Milagro, Propacifico ,,,,
La reconstrucción será también una prueba institucional. El Gobierno Nacional aporta recursos y política de vivienda; la Alcaldía debe ordenar el territorio y ejecutar; los constructores aportan capacidad empresarial y las familias deben participar en las decisiones que afectan su patrimonio.
Cali necesita un tablero público de reconstrucción: familias atendidas, viviendas recuperadas, viviendas nuevas, edificios demolidos, recursos comprometidos, contratos y avances físicos.
La respuesta la van a dar el Fondo Milagro, Propacifico ,,,,
Reconstruir la ciudad, no solamente edificios
La primera vivienda entregada por Marval y las nueve soluciones posteriores muestran que la solidaridad puede convertirse en soluciones concretas. Pero diez viviendas son apenas el comienzo frente a una ciudad donde unas 20.000 familias siguen fuera de sus hogares.
El terremoto obliga a Cali a enfrentar una tarea económica, social y política de varios años. La pregunta ya no es solamente cuánto costará reconstruir, sino quién pagará, quién ejecutará, dónde se construirá y cómo se garantizará que los recursos lleguen a las familias afectadas.
Cali necesita reconstruir rápido, pero también con cifras, financiación, transparencia y propósito. El terremoto destruyó edificios; la respuesta determinará cuánto tiempo necesitará la ciudad para recuperar su patrimonio, su economía y su confianza.

