Ha transcurrido un mes desde el momento en que se produjo el sismo que destruyó viviendas, locales comerciales, centros de salud, edificios públicos y privados, sin que se presente por parte de las autoridades distritales un plan integral de reconstrucción de la ciudad y de recuperación de las familias que perdieron sus casas o apartamentos, como tampoco se han ofrecido por parte del sector financiero créditos flexibles para los pequeños comerciantes que perdieron sus negocios y en general para todos los caleños que resultaron afectados de diferentes maneras por el sismo.

Lo cierto es que Cali sufrió grandes pérdidas materiales y humanas que a nuestro juicio no han sido apreciadas y valoradas en su integridad. En tanto que en algunos medios se habla de reconstruir la ciudad, sin que hasta la presente se haya realizado un examen de las condiciones y características por ejemplo, de los suelos en donde se piensa construir los nuevos edificios o reforzar aquellos que lo requieren especialmente en edificios públicos y centros hospitalarios que en algunos casos no cumplieron con las normas mínimas en materia de sismorresistencia.

La tragedia generada por el sismo del 10 de agosto no solo compromete el presente sino el futuro de una ciudad arrasada por un fenómeno natural imposible de prever y de prevenir en toda su magnitud y que requiere la mayor atención por parte de las autoridades.

Los caleños se encuentran en una gran incertidumbre en tanto que su condición económica y social se ha deteriorado y en muchos casos no han recibido hasta el momento las ayudas ofrecidas por el gobierno distrital.

De lo que se trata, es de atender de manera prioritaria a los damnificados de este fenómeno natural, en tanto que la recuperación de la ciudad no podrá detenerse en medio de los discursos grandilocuentes de las autoridades distritales y nacionales ni de las conmemoraciones que se realizan con ocasión del primer mes después del 10 de agosto.

Desde la Veeduría que representamos solicitamos a las autoridades atender a los llamados de las victimas del terremoto que hasta el momento no han recibido ayudas, particularmente en aquellos sectores como Cuarto de Legua, el Alto de Meléndez, Chiminangos, entre otros. Entretanto, se espera que el alcalde Eder cumpla con lo prometido frente a una tragedia que hasta el momento tan solo cuenta con el inmenso espíritu y solidaridad de los caleños.

ADENDA: Pasado un mes del fuerte sismo que sacudió a Cali en el área urbana y sus corregimientos, los afectados directos e indirectos continúan con mayores incertidumbres que certezas, preguntas sin respuestas. En tanto el peso de la soledad sumado a la pobreza no les permite con su precario peculio, una solución a la vista para un problema que creyeron tener solucionado pero que un caso de fuerza mayor acabó de repente con su estabilidad y seguridad económica y personal.

La alianza público privada necesaria en este caso para atender una parte de la emergencia no puede ignorar a los caleños en las decisiones de lo que debe ser la política pública del distrito especial de Cali para asumir lo que algunos llaman la reconstrucción y el alcalde Eder denomina Renovación Urbana en sectores como La Flora que resultaron muy afectados debiéndose demoler edificaciones aledañas a las colapsadas total o parcialmente

Los caleños tienen el deber y la obligación de conocer la geografía de su ciudad con los diferentes riesgos a los que está expuesta por su posición geográfica y los errores cometidos por los gobernantes y el Concejo , laxos en el manejo del territorio convertido en un “regalazo” a constructores y urbanizadores para edificar en terrenos no aconsejables, sin movilidad ni servicios públicos

No son suficientes la “buena voluntad” para responder a una crisis profunda. Es necesaria una visión integral que articule el territorio con el medioambiente, el cambio climático, la seguridad alimentaria e hídrica, en función de la vida del ser humano y no simplemente de la estética y el interés de lucro de una ciudad que redujo la actividad pública a una labor gerencial de la construcción.

Es hora de priorizar obras modificando el plan de desarrollo que quedó superado por las necesidades creadas por el sismo, sobre la base de una planificación ambiental.

ADENDA DOS: Las pocas construcciones que se conservan en el centro histórico de Cali quedaron gravemente afectadas con el sismo, sin que los caleños tengan conocimiento y por tanto, consciencia de lo que representa en términos económicos, históricos y culturales su reconstrucción.

El Palacio Nacional en la plaza de Caycedo quedó con la cúpula averiada y otros daños al interior. El complejo religioso de La Merced sobre la carrera 4 quedó muy deterioro, igual que la Catedral de San Pedro, demandan de reparaciones costosas con restauradores especializados en momentos en que la Nación y la ciudad no disponen de los recursos necesarios para atender a su recuperación.

Además de las iglesias de Santa Rosa de Lima, San Martín, San Nicolás. La reconstrucción debe hacerse con los caleños en general y no exclusivamente por los sectores que siempre han direccionado la ciudad conduciéndolas a la crisis sin salida en la que nos encontramos.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social