Existe una paradoja en el deporte latinoamericano: América Latina tiene grandes atletas, tradición deportiva, estadios y experiencia internacional, pero nunca ha organizado un Campeonato Mundial de Atletismo absoluto ; desde Helsinki 1983, el campeonato ha recorrido Europa, Asia y Norteamérica. Latinoamérica, África y Oceanía continúan sin albergarlo.
Refleja una debilidad estructural: Latinoamérica produce atletas, pero no ha construido alrededor del atletismo una industria deportiva suficientemente sólida y permanente.
Qué debe cambiar para hacerlo posible.
- La diferencia: el modelo universitario estadounidense . Una de las principales diferencias está en el papel de las universidades.
En Estados Unidos, el deporte universitario, especialmente el fútbol americano y el baloncesto, genera enormes audiencias e ingresos que sostienen becas, instalaciones, entrenadores y competencias. Universidad → becas → entrenamiento → competencias → audiencia → patrocinio → infraestructura → nuevos atletas.
En buena parte de Latinoamérica el atletismo es estatal, tiene limites y la universidad continúa siendo académica. El deporte competitivo ocupa un lugar secundario y los clubes privados concentran sus inversiones principalmente en el fútbol.
El atleta latinoamericano suele depender de estructuras fragmentadas, sin un sistema integrado que acompañe su carrera deportiva.
- El problema financiero: un Mundial no puede depender solo del Estado. Un Mundial exige financiar alojamiento, transporte, televisión, tecnología, seguridad, servicios médicos, logística, promoción y operación internacional. La financiación es:
Estado + ciudad + patrocinadores + ingresos comerciales + World Athletics.
Latinoamerica necesita construir el negocio deportivo que haga sostenible el Mundial.
- La experiencia latinoamericana demuestra que sí existe capacidad
La ausencia del Mundial absoluto no significa incapacidad organizativa.
México organizó los Juegos Olímpicos de 1968; Río de Janeiro, los de 2016; y Buenos Aires, los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018.
Además, Latinoamérica tiene experiencia específica en campeonatos mundiales de atletismo juvenil:
| Ciudad | País | Campeonato | Año |
| Santiago | Chile | Sub-20 | 2000 |
| Cali | Colombia | Sub-18 | 2015 |
| Cali | Colombia | Sub-20 | 2022 |
| Lima | Perú | Sub-20 | 2024 |
Para Cali, esta experiencia es especialmente importante. La ciudad ha demostrado capacidad para recibir campeonatos mundiales de atletismo juvenil y posee tradición deportiva, escenarios y conocimiento organizativo.
El reto es transformar esa experiencia en un ecosistema deportivo permanente.
- Un Mundial concentrado en tres continentes. Desde Helsinki 1983 hasta Tokio 2025, el Mundial ha mostrado una fuerte concentración geográfica.
Europa ha recibido12 ediciones; Asia 7, se ha convertido en otro gran escenario; y Norteamérica ha organizado Edmonton y Eugene.
Japón es uno de los principales referentes, con Tokio y Osaka; mientras Helsinki y Pekín también han recibido el campeonato en dos ocasiones.
Latinoamérica nunca ha organizado un Mundial absoluto. Tampoco África ni Oceanía.
- Tokio 2025 demuestra la magnitud económica y organizativa del campeonato.
Un Mundial requiere una operación de más de cien millones de dólares, además de importantes aportes institucionales y comerciales. Japón tuvo una ventaja fundamental: pudo reutilizar infraestructura construida para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
La lección para Latinoamérica: La candidatura no debe comenzar preguntando cuánto cuesta un Mundial, sino qué infraestructura e industria deportiva debemos construir durante la década anterior. Un estadio moderno no basta. Se necesitan televisión, patrocinadores, audiencia, turismo deportivo, competencias permanentes y atletas de alto nivel.
- El atletismo universitario debe ser la revolución latinoamericana
Si Latinoamérica quiere organizar algún día su primer Mundial absoluto, debería comenzar por desarrollar un sistema universitario competitivo de atletismo. Las universidades pueden convertirse en motores del deporte de alto rendimiento.
El atletismo debe dejar de depender casi exclusivamente del presupuesto público y podría convertirse en una industria deportiva latinoamericana.
- FAULAC y una visión continental. La propuesta de impulsar el deporte universitario competitivo desde una perspectiva latinoamericana, como plantea FAULAC.
El trabajo de 2026 y 2027 debería concentrarse en crear las bases: competencias universitarias, calendarios continentales, rankings, transmisión audiovisual, patrocinadores, estadísticas y formación de entrenadores.
Se trata de construir las condiciones para que, dentro de una década, Latinoamérica tenga argumentos deportivos, competitivos y económicos para solicitarlo.
Si el proceso comienza ahora, 2033 o 2035 pueden convertirse en un horizonte realista.
Mundial de Atletismo: cuenta regresiva para conocer las sedes 2029 – 2031