Barrios del centro de Cali mantienen problemas de seguridad, deterioro vial y manejo del espacio público.
La Comuna 9 de Santiago de Cali está conformada por Alameda, Bretaña, Junín, Guayaquil, Aranjuez, Manuel María Buenaventura, Santa Mónica, Belalcázar, Sucre y Obrero. Su ubicación, cercana al centro de la ciudad, concentra vivienda, comercio, transporte, servicios y actividades institucionales. Durante 2026, las dificultades reportadas por habitantes y organismos de control se concentran principalmente en seguridad y convivencia, mientras que el deterioro de las vías, el manejo de residuos, la presencia de habitantes de calle, el consumo de sustancias y la falta de escenarios para actividades deportivas aparecen entre los problemas secundarios.
Seguridad y convivencia, el principal problema
La seguridad continúa siendo uno de los asuntos que más preocupa a los habitantes de la Comuna 9. En febrero de 2026, residentes de la zona acudieron a la organización comunitaria para instalar alarmas ante los reportes de robos, especialmente casos relacionados con el ingreso a viviendas y el hurto de contadores. También se señalaron casos en los que personas se hicieron pasar por funcionarios de empresas de servicios públicos para ingresar a las viviendas.
Los datos disponibles permiten observar que el problema de la violencia no comenzó este año. El informe de Cali Cómo Vamos sobre homicidios muestra que la Comuna 9 registró 47 homicidios durante 2025, tres más que en 2024. El barrio Sucre concentró 21 casos y el Barrio Obrero 13. En Belalcázar se registraron 2, Guayaquil 3, Bretaña 4, Alameda 2 y Junín 1. Aranjuez no registró homicidios en ninguno de los dos años analizados.
Aunque estas cifras corresponden a 2025, sirven como referencia para entender las condiciones de seguridad con las que comenzó 2026. La preocupación de los residentes se relaciona también con el hurto, el consumo y expendio de sustancias y la presencia de población habitante de calle en determinados sectores.
La Contraloría de Cali recogió en 2026 las inquietudes de líderes de la Comuna 9. Entre los problemas señalados estuvieron la presencia de habitantes de calle, especialmente en Guayaquil y cerca de la estación del MIO de la carrera 15, además del consumo y expendio de sustancias. Los líderes indicaron que esta situación afecta principalmente los espacios utilizados por niños y jóvenes.
Vías deterioradas y dificultades para movilizarse
El segundo problema está relacionado con la infraestructura vial. La Comuna 9 tiene calles que presentan desgaste del pavimento, huecos, grietas, desniveles y parches acumulados. El problema aparece en diferentes barrios y afecta tanto a vehículos como a peatones.
Un diagnóstico sobre las vías de la comuna señaló dificultades en Belalcázar, Guayaquil, Junín, Aranjuez, Bretaña y Alameda. En varios sectores se identificaron daños en las intersecciones y calles internas. En La Luna, sector comercial y de circulación frecuente, se reportaron huecos de tamaño considerable. En Alameda, la circulación de personas alrededor de la galería coincide con vías que requieren mantenimiento.
El estado de las vías también se relaciona con las redes de servicios públicos. Los daños en el pavimento, hundimientos y problemas de alcantarillado pueden terminar afectando la circulación y aumentando los costos de mantenimiento.
La situación de la malla vial de Cali fue objeto de una audiencia ciudadana realizada por la Contraloría en mayo de 2026. En la jornada participaron habitantes, ediles, veedores y líderes comunitarios que presentaron inquietudes sobre proyectos viales y el estado de diferentes sectores de la ciudad.
Basuras y ocupación del espacio público
Alameda y Bretaña enfrentan además dificultades relacionadas con la disposición de residuos y la ocupación de determinados espacios públicos. En mayo de 2026 se conocieron denuncias de residentes sobre acumulación de basuras, consumo de sustancias y presencia permanente de habitantes de calle en algunos puntos.
Uno de los lugares mencionados fue el sector de la calle 9 con carrera 18, donde habitantes señalaron acumulación de residuos y situaciones relacionadas con consumo de sustancias. Comerciantes también reportaron afectaciones a sus establecimientos por robos y por la ocupación de zonas cercanas a los locales.
La problemática tiene dos componentes: la disposición inadecuada de residuos y la falta de recuperación permanente de algunos espacios. Cuando ambos factores coinciden con viviendas desocupadas, lotes o edificaciones sin uso, aumentan las dificultades para el control y la vigilancia.
En agosto de 2026, la Empresa de Desarrollo y Renovación Urbana, junto con otras dependencias del Distrito y entidades, realizó una jornada de retiro de escombros en la calle 9 con carrera 24. La intervención incluyó recolección y retiro de materiales y se anunció la continuidad de las labores con maquinaria.
Falta de espacios deportivos y zonas verdes
Otra dificultad señalada durante 2026 es la falta de escenarios para actividades deportivas y recreativas. En la audiencia recogida por la Contraloría, líderes de la Comuna 9 solicitaron la utilización de un lote ubicado en la carrera 16 con calle 12A, donde anteriormente funcionaba un antiguo Idema, para construir un polideportivo.
También solicitaron más parques y zonas verdes para los habitantes. La situación tiene especial importancia en una comuna con alta ocupación urbana y pocos espacios disponibles para actividades comunitarias.
Salud pública y población vulnerable
Los problemas sociales también tienen relación con la salud pública. Un informe de la Red de Salud del Centro señaló que la Comuna 9 concentró el 16,5 % de los eventos de interés en salud pública registrados por esa red en el periodo analizado. Entre los eventos identificados estuvieron violencia, agresiones por animales, tuberculosis e intentos de suicidio.
Los barrios con mayor participación fueron Obrero, Sucre, Belalcázar, Bretaña y Guayaquil, que en conjunto representaron el 84,9 % de los eventos reportados para la comuna.
Estos datos muestran que las dificultades de la Comuna 9 no se limitan a infraestructura y seguridad. La atención a población vulnerable, prevención de violencias, consumo de sustancias y acceso a servicios sociales también forman parte de las necesidades que requieren seguimiento.
Comercio y actividad urbana
La ubicación de la Comuna 9 genera una alta circulación de personas. Alameda, Guayaquil, Junín, Obrero y otros sectores concentran establecimientos comerciales, transporte y servicios.
Esta actividad representa una fuente de ingresos para residentes y comerciantes, pero también incrementa la presión sobre las vías, andenes, zonas de estacionamiento, manejo de residuos y espacio público. La situación se hace más visible en sectores donde coinciden comercio formal, ventas informales, transporte público y circulación peatonal.
Una comuna que requiere intervención por sectores
La situación de la Comuna 9 durante 2026 no corresponde a un solo problema. La seguridad y la convivencia constituyen la principal preocupación, mientras que el deterioro de las vías, la disposición de residuos, la presencia de habitantes de calle, el consumo de sustancias, la falta de escenarios deportivos y las dificultades de algunos sectores comerciales forman parte de un conjunto de problemas relacionados.
Las condiciones cambian de un barrio a otro. Sucre y Obrero aparecen con especial atención en los registros de homicidios de 2025; Guayaquil ha sido señalado por líderes comunitarios por situaciones relacionadas con habitantes de calle y consumo de sustancias; Alameda y Bretaña han registrado denuncias sobre residuos, seguridad y ocupación del espacio público; mientras que diferentes sectores presentan necesidades de mantenimiento vial.
Durante 2026, las solicitudes de los habitantes se han dirigido principalmente a mayor presencia institucional, recuperación del espacio público, mantenimiento de calles, atención a población vulnerable, construcción de escenarios deportivos y seguimiento a las condiciones de seguridad.
La Comuna 9 enfrenta así una combinación de problemas de seguridad, infraestructura y convivencia que requieren respuestas diferenciadas por barrio y seguimiento a las intervenciones que se realicen durante el resto del año.