El crecimiento de la demanda de la energía eléctrica en el mundo es exponencial y Colombia no escapa a ese crecimiento, que obedece no solo al aumento de la población sino principalmente al incremento, más que exponencial, de todos los sistemas de interconexión y centros de inteligencia artificial, que tienen uno de los más altos consumos de energía por unidad. Cada consulta en el mundo digital consume varios vatios y como son miles por minuto, son miles los vatios de consumo y ello crece día a día.
Este crecimiento de la demanda ha exigido u obligado a una proliferación inmensa de las plantas de energía nuclear con China a la cabeza, que instala una cantidad de plantas con capacidad igual al consumo de los Estados Unidos.
Colombia tiene el privilegio, gracias a sus ríos y montañas, de poder construir varias hidroeléctricas en el Pacifico, en el Patía, en los Llanos orientales y en otras zonas del interior del país. Hoy la generación es 80% hidráulica y 20% térmica.
Fracasada la generación eólica y solar por lo irreal en su capacidad y lo aleatorio de su disponibilidad, por ello es más que urgente iniciar la construcción de los proyectos ya estudiados, como el de Arrieros del Micay en el Cauca (700 Mw.), a la que solo le falta la licencia ambiental, expedición que han complicado en el país, cuando en los países del mundo existen las normas que se deben cumplir y nada más. Entre nosotros es un tramite centralista ante funcionarios que es más lo que ignoran que lo que saben sobre el cuidado del medio ambiente estando cómodamente instalados en una oficina en Bogotá.
Reiteramos que una de las prioridades del nuevo gobierno debe ser estudiar y buscar la financiación para acometer cuanto antes el estudio de los proyectos visualizados y la construcción de los ya estudiados. De no ser así, el anunciado apagón no obedecerá solo al Fenómeno del Niño, se prolongará por muchos años frenando el desarrollo del país y desmejorando la calidad de vida. Como dirían los abuelos: ayer es demasiado tarde para actuar.