A la bancada de congresistas, diputados del Valle, concejales de Cali, empresarios, gremios, JALs, JACs, universidades, sindicatos y a los 2.5 millones de caleños:

Hoy la historia toca a nuestra puerta con un llamado ineludible a la grandeza. Este 7 de agosto, Cali no solo recibe un evento sin precedentes; se convierte en el epicentro constitucional en lo político y administrativo de Colombia y ante los ojos de la comunidad internacional. Por razones del destino, la decisión del presidente electo, Abelardo de la Espriella, de realizar su acto de posesión en la Arena USC, traslada por primera vez la investidura presidencial fuera de Bogotá. Esta distinción pone a nuestra capital vallecaucana como el escenario donde se teje el futuro de la Nación.

Como voceros y guardianes de este territorio, asumamos este reto histórico con la frente en alto. Respaldamos de manera firme e incondicional a nuestra gobernadora del Valle DILIAN FRANCISCA TORO  y a nuestro alcalde de Cali, ALEJANDRO EDER encargados constitucionales del orden y la seguridad, en armonía con la Fuerza Pública y el Gobierno Nacional, donde lideren un despliegue sin precedentes para blindar a la ciudad, articulando a la Policía, el Ejército y la Fuerza Aérea, junto a las medidas de prevención y control que demanda este hito.

Tener por primera vez en nuestra historia a jefes de Estado de diversos continentes, misiones diplomáticas y voceros de más de un centenar de países congregados en Santiago de Cali no es un simple hito logístico, es un golpe de autoridad institucional y un punto de inflexión geopolítico para todo el hemisferio. Este despliegue sin precedentes transforma a la capital del Valle en la vitrina global del país, enviando un mensaje contundente al mundo: nuestra tierra se consolida como un nuevo epicentro del diálogo internacional, la inversión extranjera y el liderazgo regional, demostrando que cuando la dignidad y la unidad vallecaucana se imponen, Cali es un anfitrión, capaz de sentar a las potencias del mundo en su propia casa y hablarle al globo de tú a tú.

Cali y el Valle del Cauca demuestran al mundo que están preparados en infraestructura, logística y madurez institucional. Este es el momento de silenciar las divisiones políticas y los sesgos partidistas. Más allá de los debates legislativos o las miradas de la oposición, la dignidad de nuestro territorio está por encima de cualquier coyuntura. La consigna es clara: el que se montó, se montó, y la democracia se respeta.

Hacemos un llamado vehemente a cada ciudadano, desde el barrio hasta la vereda, a los líderes comunitarios de las JAL y JAC, y a cada sector productivo: vistamos a Cali de hospitalidad, civismo y firmeza. Respaldemos el trabajo de nuestras autoridades en este acto de unidad nacional y regional. Proyectemos la mejor cara de una estirpe pujante, pacífica y resiliente.

Cali es hoy el corazón de Colombia. Demostremos con orgullo de qué estamos hechos los caleños y vallecaucanos.

¡Unidos por nuestra tierra, por la democracia y por Colombia!

Ramiro Varela Marmolejo