Ya superada la etapa electoral y esperando la posesión del nuevo presidente Abelardo Dela Espriella, debemos todos los nacionales estar muy optimista porque se volverá a enrutar la patria que tanto nos duele porque la gran verdad se atacaron las instituciones públicas y privadas si no eran obedientes con el presidente que a medida que avanzó en el tiempo su mandato se fue pareciendo al tirano latinoamericano que describieron los más afamados escritores de esta parte del mundo.
De manera muy resumida escribo lo padecido en los últimos cuatro (4) años:
- En lo institucional: no hubo entidad que fuera tratada con respeto de parte de la Presidencia, siempre desconociendo la estructura del Estado de Derecho, nunca quiso entender el presidente que aun siendo jefe de Estado está subordinado a respetar la separación de poderes, donde los Jueces son los máximos defensores de las normas, donde el poder Legislativo, hace la ley y debiendo el poder Ejecutivo ejecutarla.
En estos cuatro años de gobierno Petro, se padeció un presidente queriendo ser autoridad del Congreso y jefe de las Cortes, no exagero que nuestros novelistas tienen suficiente material para continuar escribiendo novelas ya no con base en el siglo pasado sino de hoy siglo XXI sobre la manera de actuar de Petro quien hasta último momento quiere concentrar el poder del Estado en él o en el reducido grupo de apoyo que lo alaba de manera obsecuente y absurda, así sea suprimiendo los principios democráticos, atacando las libertades públicas; ha quedado claro en estos 4 años no le interesó respetar los controles efectivos propios de un Estado de Derecho.
“Gracias “a las actuaciones de Petro, volvimos a recordar las obras de Miguel Ángel Asturias, al escribir el libro EL SEÑOR PRESIDENTE, que muestra un régimen basado en el miedo, la arbitrariedad y la degradación moral, por supuesto que también nos recordó en estos cuatro años el estupendo libro LA FIESTA DEL CHIVO, escrito por Mario Varrgas Llosa, que reconstruye la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en la Republica Dominicana. Estas y otras novelas coinciden en demostrar que el tirano concentra el poder, debilita las instituciones, fomenta la adulación y termina aislado de la realidad.
Sobra decir que los colombianos en estos cuatro años aprendimos sobre el riesgo del poder sin límite, la falta de ética del gobernante y el comportamiento autoritario en menoscabo de la libertad, la dignidad humana y la democracia constitucional.
- La realidad: ya no continuaremos llorando sobre la leche derramada, somos conscientes que, en lo correspondiente a la economía, deberá crecer a un ritmo superior al actual 2,3% y hacer todo el esfuerzo para bajar la inflación de 6,2%. Con respecto al crecimiento debemos pensar en la necesidad que se apoye al sector productivo que necesita su transformación, darle todo el soporte a la infraestructura y logística, atender con suma urgencia la transición energética, además de trabajar de manera incansable para reducir las brechas regionales que se vuelven ofensivas.