A la 1:07 de la madrugada del 7 de agosto de 1956 explotaron siete camiones militares cargados con aproximadamente 42 toneladas de dinamita y 1.053 cajas de explosivos ubicados cerca de la antigua estación del Ferrocarril del Pacífico en Cali. El material tenía como destino final obras en Bogotá, pero permaneció estacionado en una zona densamente poblada de la ciudad.

La detonación produjo un movimiento equivalente a un sismo cercano a 4,3 grados y abrió un cráter de aproximadamente 50 metros de diámetro y 25 metros de profundidad. La onda expansiva se sintió en Palmira, Buga, Jamundí y municipios del norte del Cauca.

Las estimaciones históricas hablan de entre 1.300 y 4.000 fallecidos y entre 4.000 y 12.000 heridos. Más de 25.000 personas resultaron damnificadas, alrededor de 41 manzanas quedaron destruidas y más de 3.000 viviendas y establecimientos desaparecieron o sufrieron graves daños.

Los barrios más afectados: Los sectores de San Nicolás, El Porvenir, El Hoyo, El Piloto, Fátima y Jorge Isaacs fueron los más golpeados. También sufrieron daños la Plaza de Mercado Belmonte, el Cementerio Central y varias instalaciones ferroviarias y comerciales.

Miles de familias perdieron sus viviendas y seres queridos. En el Cementerio Central fueron sepultados cerca de 3.725 restos humanos y fragmentos óseos en una fosa común. La emergencia movilizó a la Cruz Roja, organizaciones religiosas y voluntarios de todo el país.

¿Qué causó la explosión?

Las hipótesis históricas incluyen el recalentamiento de los vehículos, una colilla de cigarrillo, un disparo accidental o incluso sabotaje político. Nunca se estableció una causa definitiva.

La tragedia impulsó cambios urbanísticos y la expansión de nuevos sectores residenciales. La ayuda nacional e internacional permitió iniciar la recuperación de la ciudad.

Países que ayudaron a Cali

Venezuela fue uno de los países que realizó uno de los aportes más visibles y recordados por los caleños. El gobierno venezolano financió la construcción de viviendas para familias afectadas por la explosión, dando origen a la conocida Unidad Residencial República de Venezuela o Edificio Venezolano, ubicada en el norte de Cali. Este conjunto residencial se convirtió en símbolo de solidaridad entre ambos países.

Canadá. El gobierno canadiense donó viviendas prefabricadas para albergar temporalmente a cientos de familias que habían perdido sus hogares. Estas construcciones fueron instaladas en sectores cercanos al actual distrito de Aguablanca y durante años fueron conocidas popularmente como el “Pueblo de Lata”, debido a los materiales metálicos utilizados en las viviendas.

Estados Unidos: El gobierno estadounidense expresó oficialmente su solidaridad y participó mediante apoyo humanitario y asistencia económica para la atención de víctimas y la recuperación de la ciudad, especialmente a través de programas de cooperación internacional vigentes en la época.

México hizo llegar ayudas y mensajes oficiales de solidaridad al gobierno colombiano y a la ciudad de Cali, participando en la red internacional de apoyo a los damnificados.

Japón: El gobierno japonés y organizaciones internacionales vinculadas al país enviaron mensajes de apoyo y contribuciones para las labores humanitarias posteriores a la tragedia.

China también manifestó su solidaridad con la ciudad y contribuyó a los esfuerzos internacionales de ayuda humanitaria destinados a las víctimas.

Unión Soviética: En plena Guerra Fría, la entonces Unión Soviética envió ayuda y expresó su apoyo a Colombia y a los habitantes de Cali afectados por el desastre, convirtiéndose en uno de los ejemplos de cooperación internacional más llamativos de la época.

Diversos países europeos realizaron donaciones y ayudas económicas y humanitarias, aunque los registros históricos no siempre identifican de forma individual el aporte de cada nación. La solidaridad proveniente de Europa fue canalizada principalmente mediante organizaciones de asistencia y organismos internacionales.

La Santa Sede. El Papa Pío XII manifestó oficialmente su solidaridad con las víctimas y promovió apoyo humanitario a través de la Iglesia Católica y organizaciones religiosas internacionales.

La ayuda nacional también fue determinante. Además del apoyo internacional, participaron activamente: La Cruz Roja Colombiana. Las Hermanas de la Caridad. Los grupos scouts. La Iglesia Católica. Organizaciones sociales y voluntarios de todo el país. Entidades gubernamentales colombianas encargadas de la atención de emergencias.

La ayuda internacional permitió atender a miles de personas que habían perdido familiares, viviendas y medios de subsistencia. También contribuyó a la reconstrucción urbana de Cali y al desarrollo de nuevos sectores residenciales en el norte de la ciudad, transformando para siempre la configuración urbana de la capital vallecaucana.

El nacimiento de la Feria de Cali

En diciembre de 1957 nació la Feria de Cali como símbolo de recuperación económica y esperanza para una ciudad profundamente afectada por la tragedia.

La explosión del 7 de agosto de 1956 sigue siendo el desastre urbano más grave ocurrido en la historia de Cali y uno de los más importantes de América Latina en tiempos de paz.

Ana Lucia Arango M