En el escenario político colombiano, los movimientos y alianzas muchas veces se ven marcados por figuras que, desde fuera, aparentan ser aliados, pero que en realidad cumplen roles estratégicos para dividir, desinformar o desestabilizar a sus rivales. Uno de los personajes que ha generado controversia en los últimos tiempos es Abelardo de la Espriella, quien, según diversos análisis, ha terminado siendo un verdadero “caballo de Troya” para la derecha política en Colombia.

Abelardo de la Espriella es abogado penalista, comerciante, empresario, conocido por su postura de extrema derecha. Su presencia en medios de comunicación le ha otorgado visibilidad; sin embargo, en los últimos meses, su figura ha sido interpretada por algunos analistas como un elemento que, en lugar de fortalecer las campañas de derecha tradicionales, ha contribuido a fragmentarla. Cabe resaltar que el candidato NO pertenece al Centro Democrático, nunca ha militado en el mismo y tampoco es el candidato de Álvaro Uribe Vélez, la candidata oficial de esta colectividad se llama Paloma Valencia Laserna.

Diversos observadores señalan que De la Espriella ha adoptado un papel que va más allá de la disputa ideológica, no va a debates (que debería ser obligación democrática) probablemente por el desconocimiento que tiene de la problemática de fondo del país, prefiere entrevistas o mejor, monólogos, que no lo “incomoden” y le permitan tener control sobre los temas que él desea debatir, si es cuestionado por algún periodista sobre su defensa como abogado de personajes altamente cuestionados, se irrita, arremete contra quien lo entrevista  y termina descontrolado, caso puntual el reciente atropello a María Lucia Fernández, también fuertes roces con Camila Zuluaga, Ana Bejarano, entre tantos, el espantoso y vulgar acoso de tipo sexual a la periodista Laura Rodríguez, obligándola a opinar sobre sus genitales, dejando entre ver que es misógino, controlador, bastante egocéntrico y manipulador. El señor debe tener claro que él es un candidato como todos y por lo tanto las entrevistas son parte importante del proceso electoral y que a los medios de comunicación se respetan. En serio, ¿Esto es lo que queremos que gobierne?, estamos muy mal…

Este comportamiento ha sido interpretado por muchos analistas y hasta por Psicólogos, como una estrategia deliberada de grandeza y macho alfa, show man, para jugar en contra de los intereses de la derecha, dividirla y fragmentarla (divide y reinarás) tratando de debilitar a sus contendores, y creando un escenario más favorable para su campaña.

De la Espriella, se ha vendido y autodenominado como “outsider” de la política colombiana, nada más alejado que eso, pues desde el inicio de su campaña ha tenido partidos y políticos en su haber, Salvación Nacional (Enrique Gómez), Creemos (Fico Gutiérrez), Cambio Radical (Casa Char). Etc etc etc

Y qué decir del estilo de su equipo de campaña en las redes sociales, se han convertido en un campo de batalla donde el candidato Abelardo de la Espriella, ha permitido que sus influencers, desplieguen una serie de desinformación, comentarios polémicos y ataques velados contra la campaña de Paloma Valencia, sin él emitir pronunciamiento alguno o llamado de atención a los mismos. Algunos ejemplos incluyen publicaciones que refuerzan dudas sobre la viabilidad de su candidatura, o mensajes que deslegitiman sus propuestas, todo ello con un tono que parece buscar, generar confusión y descontento en su base de apoyo. El candidato olvida que NO todo se vale, tal vez por la postura acomodada que tiene sobre la ética; este tipo de estrategia, conocida en el ámbito político como “guerra sucia digital”, busca desestabilizar a los rivales y crear un ambiente de inseguridad sobre sus candidaturas y manejar campañas de desinformación.

Las motivaciones detrás de estas acciones pueden ser varias: desde intereses personales, hasta movimientos estratégicos de ciertos sectores que buscan fragmentar a la oposición o consolidar su dominio en ciertos nichos políticos, jugando en contra de la unidad de la derecha, actuando como “El Caballo de Troya”.

En cuanto a las encuestas, mediciones o casas apostadoras, sobre la intención de voto por uno u otro candidato, la realidad es muy ambigua, pues la simple lógica lo deduce, hagamos éste sencillo ejercicio para entender un poco de la manipulación y estrategia de las mismas: en 85 municipios, encuestan 3 mil personas y somos 21 millones que vamos a votar, esto no es ni el 0,1%, es apenas obvio que ese porcentaje, NO define intención de voto total, y 85 municipios no son el 7 u 8% del total en el país, en cuanto a las casas de apostadores, pues gana quien más plata apueste a dicha medición. Este ambiente fue el mismo vivido en Argentina con los Kirchneristas, fueron inflados, eso se llama estrategia de victoria inevitable, buscan determinar, bajar el impulso antes de entrar en la recta final y las urnas, y los resultados fueron catastróficos, se quedaron con los crespos hechos, es por eso que en éste caso Abelardo resulta ser el comodín que necesita Cepeda para ganar, igual que hace 4 años con Rodolfo Hernández, porque con Paloma, la izquierda sabe que pierde.

Tengamos en cuenta y como referente lo siguiente:

Paloma Valencia: 3.16 millones de votos en la gran consulta interpartidista

Iván Cepeda: 1.53 millones de votos en la consulta del Pacto Histórico

Abelardo de la Espriella: No hay datos de votos, nunca se ha medido. En la recolección de firmas (que no son votos), de las supuestas 5 millones de firmas, la Registraduria le avaló 1.9 millones, las restantes fueron anuladas por diferentes inconsistencias e irregularidades.

Entramos en la recta final y solo el tiempo dirá si éstas acciones, generan un impacto duradero en la política colombiana, pero lo que está claro, es que la estrategia de “El Caballo de Troya” sigue siendo un arma poderosa en los conflictos electorales actuales. Juego limpio candidato, juego limpio…

Cito literalmente una publicación de Argiro Castañeda:

“Qué bonito es estar en una campaña como la de Paloma que por lo único que la pueden atacar es por haber puesto un vice presidente marica. Que bonito es ver que no tiene un solo escándalo de corrupción, que es una mujer impoluta e intachable y que no tiene cola pa’ que le pisen” 

No perdamos la oportunidad de hacer historia con la primera mujer presidenta, Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo, fórmula ganadora..!

Reflexión 1: ¿Cómo puede la sociedad colombiana reflexionar sobre la guerra sucia entre candidatos para fortalecer la democracia y promover un proceso electoral basado en la transparencia y el respeto mutuo?

Habrá que seguir con la lupa puesta..!

Emperatriz Giraldo S

Comunicadora y Periodista - [email protected]