Del laboratorio a 27 millones: la escala que nadie midió

Nequi nació en 2015 como un laboratorio dentro de Bancolombia. La idea era simple y peligrosa: sacar al banco de la sucursal y meterlo en el celular. En 2020 apenas sumaba 2 millones de usuarios y seguía sonando a prueba piloto. La pandemia reventó el modelo. El encierro volvió digital lo que antes era efectivo y fila, y Nequi pasó de alternativa a necesidad. Cerró 2021 con 8 millones de usuarios, pero el verdadero salto vino después, cuando el país adoptó la app como su cuenta principal.

El cierre de 2024 marcó el punto de quiebre: 21,4 millones de usuarios, con 77% de actividad mensual real. Ese año la cartera digital creció 287% y Nequi dejó de ser billetera para convertirse en banco de uso diario. A julio de 2025 la base ya superaba 25 millones de usuarios, con 20,7 millones activos moviendo 550 millones de transacciones cada mes. En marzo de 2026 ocurrió lo impensable: 27 millones de usuarios. Por primera vez una aplicación tenía más clientes que Bancolombia. No maneja la plata grande, apenas 1,3% de los activos del sistema, pero sí controla la relación diaria de Colombia con el dinero. Hoy más del 82% de las operaciones financieras son digitales y Nequi domina la calle.

Un proyecto de innovación creado por equipos digitales y tecnológicos del banco para ofrecer servicios financieros totalmente móviles. Uno de sus impulsores visibles fue Andrés Vásquez.Aunque tiene marca y operación propias, Nequi sigue ligada jurídicamente a Bancolombia, que la financió y utilizó como laboratorio fintech para atraer jóvenes, trabajadores informales y usuarios no bancarizados.

El modelo resultó exitoso porque permitió: reducir costos de oficinas, captar millones de usuarios, masificar pagos digitales, QR, créditos y transferencias, competir con billeteras como Daviplata.

Nequi dejó de ser solo una billetera y empezó a generar utilidades, por lo que hoy existe el debate sobre una posible independencia operativa entre 2026 y 2027. Las principales críticas han sido la dependencia tecnológica de Bancolombia.

El golpe al bolsillo: cómo compitió sin ser banco

Nequi no peleó por hipotecas ni CDT. Atacó el centro del negocio bancario: la transacción diaria. Le quitó a la banca tradicional el monopolio del pago pequeño, del ahorro de bolsillo, del préstamo urgente. La respuesta del sistema fue tardía y obligada: aplicaciones nuevas, microcréditos express, chatbots y discursos de transformación. El usuario ya se había ido. La única barrera real fue la ley. Durante años Nequi operó como billetera porque prestar y captar exigía otra licencia. En 2025 la Superintendencia Financiera la autorizó como establecimiento de crédito y se rompió el dique. Lanzó tarjeta débito Visa propia, seguros y créditos directos sin intermediación de Bancolombia. La banca abierta hizo el resto: los datos dejaron de ser del banco y pasaron a ser del cliente. Nequi ganó porque entendió que la batalla no era por depósitos sino por hábitos.

El banco que empieza a los 12: inclusión sin discurso

La democratización no fue promesa, fue diseño. Nequi abrió cuentas desde los 12 años con tarjeta de identidad y se volvió la primera experiencia financiera de toda la Generación Z. El grueso de usuarios está entre 18 y 35 años, gente que desconfía del ladrillo pero confía en la pantalla. En 2024 desembolsó 503.000 créditos desde la app, la mayoría a personas sin historial bancario. En solo ocho meses de 2025, 13 millones adoptaron productos de valor: seguros, créditos o tarjeta débito. El QR masificó lo que ningún programa de educación financiera logró: normalizar el pago sin efectivo. Del puesto de empanadas al freelance, todos cobran con Nequi. Los “bolsillos” y las “metas” volvieron cotidiano separar la plata sin sobres ni regaños. Nequi cambió la cultura del dinero porque lo bajó del altar y lo volvió gesto: abrir el celular.

Modelo de exportación: Colombia vende banca desde el celular

La fórmula ya cruzó fronteras y convirtió a Colombia en exportador de inclusión financiera. Arrancó en El Salvador a través de Bancoagrícola y sumó 25.000 usuarios en cuatro meses. En 2025 entró a Guatemala con la meta de cerrar el año con 100.000 usuarios en Centroamérica. El modelo es replicable porque resuelve el mismo problema regional: informalidad, comercio popular y jóvenes sin acceso a banca. Colombia no exporta código, exporta un método: onboarding sin papel, QR para el tendero y créditos pequeños para quien nunca calificó. Nequi es la punta de lanza de ese modelo y el caso que miran otros países cuando hablan de bancarizar sin sucursales. Es el símbolo de una economía digital que no nació en Silicon Valley sino en Medellín.

El tendero fintech: cuando la calle se volvió ecosistema

El impacto real está en la economía de la calle. Más de 150.000 comercios, formales e informales, cobran con Nequi. El tendero, el mototaxista, el diseñador por proyectos: todos facturan, reciben y se apalancan desde la misma plataforma. Nequi entendió que la plata es emocional antes que técnica. Por eso creó perfiles como Silencioso, Explorador, Pro y Leyenda. No vendió productos, vendió compañía financiera. Humanizó una relación que en Colombia siempre fue fría, llena de trámites y rechazos. El riesgo de esa cercanía es la confianza. La gente la siente propia, pero cuando falla, falla la liquidez de barrios enteros. Y ha fallado.

Las grietas de mover un país: caídas y techos

Noviembre de 2025, Black Friday: Nequi colapsó y 44% de usuarios no pudo entrar. Las caídas se repiten cada quincena, cuando el país cobra y paga al tiempo. Mover 550 millones de transacciones mensuales mientras migras toda la operación a la nube tiene costo, y el usuario lo paga con intermitencia. Ese es el talón de Aquiles técnico. El límite estructural es otro: sigue siendo liviana en depósitos, con 1,4% del sistema. Para casa propia, carro o inversión grande, la gente todavía busca al banco de siempre. Nequi ganó la guerra del día a día pero no la del patrimonio. El balance de diez años es neto: no reemplazó a la banca, la obligó a cambiar. Democratizó el acceso, creó nueva cultura del dinero, impulsó emprendedores y puso a Colombia en el mapa fintech. El reto de la próxima década ya no es crecer. Es no caerse cuando 27 millones dependen de que la app abra.

Nicolás Patiño Collazos

Experto en diseño, desarrollo, implementación proyectos multimedia (Producción de contenidos digitales visuales, sonoros y comunicativos para múltiples plataformas)