Quienes vivieron en las ciudades o en las zonas rurales antes del servicio domiciliario de agua potable y alcantarillado recuerdan a quienes sacaban las bacinillas o vasos de noche de las casas, cuyo apodo era “saca micas”.
Ese calificativo le cae muy bien a la mayoría de los ministros y funcionarios del penoso para el país desgobierno del presidente Petro que le acolitan o no pueden contradecirle en sus erradas y antitécnicas acciones o comentarios equivocados, so pena de salir del cargo. Desacierto tras desacierto, escándalo tras escándalo o el conocimiento de otro peculado o robo de los recursos del país. A lo anterior se agrega el costoso en todos los órdenes de la entrega de grandes zonas del país a los bandidos o narcotraficantes con la supuesta búsqueda de la fracasada “paz total” a través de maniatar a la fuerza pública, y, antes de permanecer en la cárcel o ser detenidos, son nombrados negociadores de una paz cuyos alcances nadie conoce y en esas zonas la población es víctima de toda clase de atropellos causados por ellos.
El ultimo escandalo es la controversia del bien mandado ministro de Hacienda con la Junta autónoma del Banco de la República por no haberle aceptado sus equivocadas propuestas para el manejo de la economía del país y ahora predica dizque decretar un nuevo salario mínimo para detener la inflación en los costos de los insumos en el país. Otro exabrupto que solo originaría más inflación.
De tiempo atrás es conocido que cada aumento del salario mínimo origina una nueva inflación en el costo de los bienes y de la canasta familiar. A lo anterior se suma que es más el valor de lo que importamos que el de lo exportado y la inestabilidad de la normatividad que no hace atractivo el país para invertir en nuevas industrias.
Gracias a que solo faltan días para que se termine este nefasto desgobierno, es fundamental que los colombianos en las urnas no repitamos el error de elegir a alguien que ni siquiera quiere ventilar en público su desconocido criterio de gobierno; en otras palabras, es no comprometerse con una propuesta y continuar con la nefasta política de entregar el país a quienes deberían estar en la cárcel y no ser supuestos negociadores de una paz que nadie sabe cuál es. Parece ser la de los sepulcros.
Los colombianos no podemos olvidar que los malos gobiernos los eligen los buenos ciudadanos que olvidan su deber de votar o quienes no piensan con claridad por quien hacerlo. Que Dios nos ilumine para el bien de nuestra amada Colombia y para que sea grato vivir en ella.