La figura del vicepresidente ha tenido poca relevancia en el ejercicio del poder. Desde su diseño en la Constitución de 1991, ningún vicepresidente ha logrado convertirse en presidente por votacion, y su legado ha sido, en la mayoría de los casos, desapercibido en el tiempo. En el escenario electoral, la vicepresidencia se ha transformado en un instrumento estratégico de equilibrio político, técnico, y territorial. Hoy, las fórmulas presidenciales suman votos y construyen arquitecturas de gobernabilidad. Los binomios de Ivan Cepeda, Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia y Sergio Fajardo , estan haciendo la tarea , expresando 4 modelos distintos de país.

Cepeda y la legitimidad étnica-social: Aída Quilcué

Representa una apuesta por la profundización del voto social, comunitario e indígena. Quilcué, reconocida lideresa indígena y defensora de derechos colectivos, fortalece una narrativa de inclusión histórica, reparación social y representación territorial. Su presencia amplía la base política hacia comunidades tradicionalmente excluidas del poder central.

Electoralmente, este binomio moviliza emocional y organizativamente a sectores populares y rurales, enfrenta el reto de traducir esa fuerza social en confianza económica y estabilidad institucional en sectores urbanos y empresariales.

Es la fórmula que convierte la resistencia social en capital político, dificil demostrar que puede convertirse en gobierno, pero es otro analisis….

De la Espriella y la confianza económica y  empresarial: José Manuel Restrepo

La dupla configura una arquitectura política centrada en la confianza económica y la señal de estabilidad. Restrepo, con formación doctoral, experiencia como rector de 4 universidades y 2 veces ministro (Industria, Comercio y Turismo, y Hacienda), aporta credibilidad técnica en mercados, inversión y política fiscal.

Esta fórmula se proyecta hacia empresarios, clases medias y sectores productivos, en el momento donde la percepción de seguridad jurídica y estabilidad macroeconómica es determinante. El respaldo del “partido empresarial” y sus 11 millones de empleos  formales , puede ser determinante.

Sus funciones principales serían las de embajador económico y social de Colombia y super ministro en temas de tecnología, lo fiscal, economía  y desarrollo.

No es solo una candidatura: es un intento de reindustrializar la confianza en el Estado.

Paloma Valencia, con el centro y la excentricidad preparada : Juan Daniel Oviedo

La fórmula se la ganó electoralmente en la consulta, se adueñó de un gran espacio publicitario, que crece como “vedette” , introduce una narrativa fresca, datos y eficiencia estatal. Oviedo, exdirector del DANE, representa una visión de gobierno basada en evidencia, medición y modernización institucional, bajo su modelo irreverente y cercano a jovenes.

Este binomio conecta con votantes urbanos, profesionales jóvenes y sectores de centro político que priorizan la gestión sobre la ideología. Sin embargo, su reto será traducir la movilización emocional, cuando faltan 6 semanas de campaña a la 1ª vuelta,  y haya debate de programas, en un país altamente polarizado.

Oviedo es la política que quiere reemplazar la ideología con indicadores, manteniendo presencia en la calle y recibiendo adhesiones del mundo político, sin firmar, ni comprometerse, como en fiesta….

Fajardo y la moderación institucional: Edna Bonilla

La alianza con una investigadora, contadora y doctora en estudios políticos, refuerza la tradición de centro de Fajardo: educación, institucionalidad y diálogo. Bonilla aporta experiencia académica y capacidad de articulación en políticas públicas, consolidando una fórmula que privilegia el consenso por encima de la confrontación.

Este binomio representa la apuesta por la gobernabilidad técnica y el equilibrio institucional, teniendo dificultad de competir en un entorno dominado por narrativas polarizadas.

Es la propuesta que cree que el país se puede gobernar desde la razón, incluso cuando la emoción domina la urna.

Cuatro rutas estratégicas para acceder al  poder

Las fórmulas vicepresidenciales evidencian: legitimidad social, confianza económica, tecnocracia estadística y moderación institucional. Los candidatos a la  vicepresidencia pueden inclinar la balanza electoral, si y solo si:

  • Quilcué, es capaz de mover lo étnico y lo social
  • Restrepo, hace plan agresivo hacia su nicho empresarial, busca los trabajadores, que necesitan crecimiento
  • Oviedo, su modelo disruptivo, enamora el centro de Colombia, lo busca, ya se lanzó criticando las “ballenas “ de Fajardo
  • Bonilla, haciendo un buen papel, no protagónico.
Ramiro Varela Marmolejo