Las elecciones legislativas de este domingo 8 de marzo de 2026 plantean en Cali una paradoja política en tiempo real. El alcalde Alejandro Eder impulsa las candidaturas al Senado y a la Cámara de Juan Fernando Reyes Kury y Juan Pablo Rojas, ambos del Nuevo Liberalismo. Si los resultados lo acompañan, podrá mostrar fortaleza electoral. Pero el debate de fondo no es solo cuántos votos obtiene su sector, a través de los 15.000 PS de la alcaldía, si no a qué costo institucional. Y todo evidencia el fracaso politico de Eder, ganando curules o perdiendolas.
En este 2026, en la campaña se acumulan quejas privadas de concejales de distintas bancadas, por la politiqueria del alcalde con la nómina de empleados, tambien se dan pronunciamientos públicos de los cabildantes de la oposición y reportes periodísticos sobre la participación de funcionarios de la Alcaldía en actividades proselitistas. Se anuncian actuaciones ante la Procuraduría General de la Nación por posibles vulneraciones a la normativa electoral, denuncias que mencionan presiones internas, promoción de candidaturas desde dependencias oficiales y recopilación de apoyos, con relación de votantes con cedula y sitio de votación. Eso es en todas las dependencias, son ordenadas por Eder, y muchos de sus secretarios , gerentes, subsecretarios, directores de departamentos administrativos, jefes de departamentos y de sección, donde más de 7.000 personas están recogiendo firmas y votantes.
El alcalde gana y pierde. Gana si logra elegir a sus candidatos, pierde porque la percepción de intervención del aparato institucional sigue afectando la credibilidad de su discurso. Eder llega al poder prometiendo despolitizar la Alcaldía, separar la gestión pública de la lógica partidista y desmontar prácticas tradicionales de uso electoral de la burocracia. Hoy, esa promesa está olvidada….
La línea entre gobernar y hacer campaña se vuelve el punto crítico. Un alcalde tiene derecho a respaldar ideas y proyectos políticos, pero la ley fija límites claros para los servidores públicos. Cuando surgen señalamientos sobre constreñimiento al voto o activismo desde oficinas oficiales, el debate deja de ser partidista y pasa a ser institucional.
También pierde perdiendo al confirmar que el método contradice el mensaje original del entonces candidato Eder. La apuesta no se limita a esta elección legislativa, su comportamiento proyecta liderazgo regional y perfila aspiraciones nacionales. Sin embargo, la construcción de capital político depende tanto de los resultados como de la coherencia. Y es alli, perdedor, por eso marca un 19.8% en la aprobacion de la ultima encuesta del año 2026.
El impacto inmediato se siente en el Concejo. Varios cabildantes expresan inconformidad por lo que consideran una presión indebida durante la campaña de miembros del gabinete, es una politica de gobierno. Esa tensión condiciona la relación entre Ejecutivo y corporación en lo que resta del mandato. Gobernar exige acuerdos; una campaña intensa desde el poder altera el equilibrio, lo que se la cobraran para eleccion de concejales.
En el plano administrativo, el episodio abre una discusión sobre cultura institucional, al cruzar funcionarios su entorno laboral con compromisos electorales, el chantaje afecta la confianza interna y externa. La función pública debe mantenerse al margen de intereses partidistas, seguimos como pueblo, que descaradamente , todo lo maneja el alcalde.
El 8 de marzo, mientras se cuentan votos, también se cuenta la reputación. El alcalde demostrará la capacidad de movilización de contratistas PS publicos y disciplina para el Nuevo Liberalismo, enfrentando cuestionamientos por su narrativa inicial de cambio y las prácticas abusivas de gobierno.
La política se juega en las urnas, pero también en el respeto a las reglas. En ese doble escenario se mueve hoy Alejandro Eder: puede consolidar una victoria electoral y, al mismo tiempo, asumir el desgaste institucional que deja esta campaña, para seguir siendo rechazado por la mayoria de los ciudadanos.
NR1: El ranking de los más politiqueros del gobierno de Cali 2024 – 2026. Lo tendremos en 8 dias, de las secretarias, gerencias y departamentos administrativos.
NR2. El proximo alcalde y Alejandro Eder. Observar en las entrevistas a Eder, a los medios de comunicación y en las declaraciones privadas, ya inició a prevenir a los ciudadanos, con la elección del sucesor , indicando su preocupación por el nuevo alcalde, que no salga populista. Y lo cierto, resultó más populista él, por ello, la ciudad, necesita un alcalde, NO CONTINUISTA, que estructure todo lo inviable de Cali ( MFMP, MIO, 21 Megaobras, Educacion, Telecomunicaciones, malla vial, rios, Ptars, etc ).